
La conocí entre un montón de personas a cual más disímbolas con una sola cosa en común tal vez que nos unía a todos: la necesidad de compañía.
No fue, como aquellas novelas o cuentos, o leyendas en donde se habla de la atracción a primera vista, más bien fue un proceso que se llevó tiempo, aprecié siempre sus comentarios breves, inteligentes, mordaces, lapidarios.
Fue precisamente esa cualidad la que hizo que me fijará un día con más atención, y a la siguiente ocasión.., y a la siguiente. Sin saber exactamente como fue, un día me encontré saludándola efusivamente y procurando seguir su charla, o más bien sus pensamientos en voz alta que siempre me provocaban una sonrisa, y me hacían admirar su enorme capacidad para ironizar, analizar, y con el mínimo de esfuerzo reducir al ridículo casi a cualquiera.
Alguien me sugirió un día que tal vez la razón por la que procuraba su simpatía era para verme libre de sus ataques (tal vez fuera así, a nadie le gusta ser tomado como objeto de burla en turno) el caso es que me dí cuenta que me resultaba además de simpática e interesante, alguien con quién me entendía también. Y así, con un mucho de interés de parte mía, y un más de buena voluntad de parte de ella (que de hecho ha sido siempre tan independiente que no necesita de la aceptación general, ni tampoco le afecta por lo mismo el rechazo de nadie) , empezó nuestra amistad.
Cuando me dijo su nombre, y tomando en cuenta su apariencia, me pareció exótico y adecuado. Un nombre que sonaba a trópico, a fogatas y sonidos de tambores en noches de rituales junto al mar, un nombre que hablaba de mezclas de razas y costumbres. Un nombre hermoso que tenía algo de mar, sal, sangre cálida y ojos llenos de la magia de las costas africanas y las islas caribeñas.
Pero cuando yo la conocí, no usó su nombre, ella llevaba un pseudónimo con el que me acostumbré a relacionarla...y reconocerla. Y ese nombre, que para algunos es falso quizá, para mí es, sin duda alguna, el que mejor la describe. Porque ella es un objeto precioso que viene del mar, una gema tan rara que atrae y que a la vez nos causa un poco de temor por su naturaleza única y misteriosa. Ella es, ciertamente, una Perla Negra.
Luz, 2007.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario