
ES LA COSTUMBRE.
Cierras la puerta tras de ti con cuidado, tratando de no hacer ruido aunque en realidad no hay nadie ahí a quién puedas molestar o que encienda la luz preguntando de donde vienes.
Cierras la puerta tras de ti con cuidado, tratando de no hacer ruido aunque en realidad no hay nadie ahí a quién puedas molestar o que encienda la luz preguntando de donde vienes.
Es la costumbre.
Caminando hasta la recámara empiezas a sentir como ese pequeño punto a la altura de tu ombligo empieza a crecer del mismo modo que las ondas concéntricas en un lago cuando se arroja una piedra a la superficie.
Pero esta onda en ti, se lleva todo a su paso y va formando un agujero negro y vacío que hasta el aire arrastra a su oscuridad. Tal vez sea por eso que tu corazón late con tanta fuerza como si sintiera que va quedándose poco a poco sin aliento.
Pero tú conoces esa sensación, más que temor o sobresalto es cansancio lo que experimentas, y por eso son tus movimientos tan lentos mientras te desnudas quitando tu ropa con el desgano y el hastío de quién sabe que no puede quitar de la misma manera la piel, las huellas, los recuerdos.Y eso mismo piensas bajo el chorro violento del agua fría en la regadera. Esa agua que se siente como afiladas agujas en tu piel, no puede lavar la tristeza, el desprecio, el asco.
****************
-¿Qué haces?
-Busco a mi abuelita...
-No está, fue al mercado, va a tardar un rato. Espérala
-Bueno, entonces me quedo.
.........
-¿Quieres que te enseñe un juego?
-¿Qué juego?
-Se llama “montar a caballo” es muy divertido y además te va a gustar, vas a sentir muy bonito.
-¿Cómo es?
-Ah, es fácil, mira ven para el otro cuarto, ahí te voy a enseñar cómo es...
******************
Caminando hasta la recámara empiezas a sentir como ese pequeño punto a la altura de tu ombligo empieza a crecer del mismo modo que las ondas concéntricas en un lago cuando se arroja una piedra a la superficie.
Pero esta onda en ti, se lleva todo a su paso y va formando un agujero negro y vacío que hasta el aire arrastra a su oscuridad. Tal vez sea por eso que tu corazón late con tanta fuerza como si sintiera que va quedándose poco a poco sin aliento.
Pero tú conoces esa sensación, más que temor o sobresalto es cansancio lo que experimentas, y por eso son tus movimientos tan lentos mientras te desnudas quitando tu ropa con el desgano y el hastío de quién sabe que no puede quitar de la misma manera la piel, las huellas, los recuerdos.Y eso mismo piensas bajo el chorro violento del agua fría en la regadera. Esa agua que se siente como afiladas agujas en tu piel, no puede lavar la tristeza, el desprecio, el asco.
****************
-¿Qué haces?
-Busco a mi abuelita...
-No está, fue al mercado, va a tardar un rato. Espérala
-Bueno, entonces me quedo.
.........
-¿Quieres que te enseñe un juego?
-¿Qué juego?
-Se llama “montar a caballo” es muy divertido y además te va a gustar, vas a sentir muy bonito.
-¿Cómo es?
-Ah, es fácil, mira ven para el otro cuarto, ahí te voy a enseñar cómo es...
******************
La luz del sol se lleva los miedos y la tristeza. El trabajo, las ocupaciones, los pendientes del día absorben los otros “pendientes” y por un momento los arrumban a un rincón. Las conversaciones son agradables, divertidas, frívolas.
-¿Y...qué tal?
-¿qué tal...?
-No te hagas..., anoche, el galán, ¿qué tal?, ¿cómo estuvo?
-¿Y...qué tal?
-¿qué tal...?
-No te hagas..., anoche, el galán, ¿qué tal?, ¿cómo estuvo?
Te ríes, nadie escapa al interrogatorio obligado, menos las amigas y compañeras de trabajo, de vecindad, tienes que contestar, ellas están esperando lujo de detalles para poder analizar, juzgar y emitir su veredicto final que es “palabra de Dios”, lo sabes, tú también lo has hecho compartiendo risas, chistes, dobles y triples sentidos para quedar entre todas como las triunfadoras en la siempre vigente guerra de los sexos.
Así que empiezas tu relato, ya tuviste algunas horas para recomponer en tu mente todo lo sucedido y “editar” todo aquello que no les vas a confesar nunca. No, ni aún a tu mejor amiga, ni a tu madre, a nadie..., son esos detalles que hasta tú quieres olvidar, los que te producen esa nausea y te mantienen despierta por horas con la vista fija y perdida en aquel hoyo negro que comienza en tu estómago y acaba por devorar todo tu cuerpo.
Finalmente vuelves a salir ilesa del interrogatorio, risas y comentarios unos más subidos de tono que otros, pero la misma conclusión: así se hace, no hay como mandar en la relación, ser la dominante, ganar...
**********************
-Te estaba esperando
Así que empiezas tu relato, ya tuviste algunas horas para recomponer en tu mente todo lo sucedido y “editar” todo aquello que no les vas a confesar nunca. No, ni aún a tu mejor amiga, ni a tu madre, a nadie..., son esos detalles que hasta tú quieres olvidar, los que te producen esa nausea y te mantienen despierta por horas con la vista fija y perdida en aquel hoyo negro que comienza en tu estómago y acaba por devorar todo tu cuerpo.
Finalmente vuelves a salir ilesa del interrogatorio, risas y comentarios unos más subidos de tono que otros, pero la misma conclusión: así se hace, no hay como mandar en la relación, ser la dominante, ganar...
**********************
-Te estaba esperando
-No podía venir, mi mamá me pregunta que porqué vengo tan seguido.
-¿No le has dicho nada verdad?, a nadie...
-No..., no he dicho nada
-Esta bien, por eso te quiero mucho, eres mi prima consentida. Este juego es sólo nuestro, ¿entiendes?, es por eso que no puedes decirle a nadie. Es nuestro secreto. Además, ¿a ti te gusta también, no es cierto?
No pongas esa carita, no te preocupes, yo tampoco le voy a contar nada a nadie, ven..., vamos adentro, ahorita te vas a poner contenta.
**********************
El hombre con quién has estado saliendo te volvió a llamar, al colgar el teléfono empiezas a reprocharte el haber cedido. Quisiste anteponer el trabajo, compromisos previos, tareas de casa aplazadas. No sirvió, antes de llegar a la discusión más violenta preferiste decir que sí, te pusiste de acuerdo (más bien escuchaste lo que él ya tenía decidido y asentiste) tal vez si le hubieras dicho la verdad: que estabas cansada, dolorida, que todavía no había transcurrido el tiempo suficiente para aliviar las heridas, los golpes...
-¿No le has dicho nada verdad?, a nadie...
-No..., no he dicho nada
-Esta bien, por eso te quiero mucho, eres mi prima consentida. Este juego es sólo nuestro, ¿entiendes?, es por eso que no puedes decirle a nadie. Es nuestro secreto. Además, ¿a ti te gusta también, no es cierto?
No pongas esa carita, no te preocupes, yo tampoco le voy a contar nada a nadie, ven..., vamos adentro, ahorita te vas a poner contenta.
**********************
El hombre con quién has estado saliendo te volvió a llamar, al colgar el teléfono empiezas a reprocharte el haber cedido. Quisiste anteponer el trabajo, compromisos previos, tareas de casa aplazadas. No sirvió, antes de llegar a la discusión más violenta preferiste decir que sí, te pusiste de acuerdo (más bien escuchaste lo que él ya tenía decidido y asentiste) tal vez si le hubieras dicho la verdad: que estabas cansada, dolorida, que todavía no había transcurrido el tiempo suficiente para aliviar las heridas, los golpes...
Pero no, aún cuando se lo hubieras dicho no habría dado resultado, lo mejor es ya no pensar en eso y más bien empezar a prepararte. El llegará dentro de un rato, y más vale que estés lista, como siempre no dispone de mucho tiempo, y quiere aprovecharlo.Al vestirte notas que algunos moretones persisten, por más que ya tienen hasta dos o tres semanas, es molesto que no desaparezcan rápido, todo el tiempo tienes que estar cuidando tu ropa para poder ocultarlos. Es más fácil con los golpes que te dan en otras partes, por más que duelan, por lo menos no dejan huellas visibles.
Mientras piensas en ello, ya estás sintiendo como tu carne se estremece, desde ese momento ya empiezas a imaginar esas manos grandes y fuertes sobre tu piel..., no acariciando, ni tratándote con dulzura o tierna dedicación. Tú eres una masoquista, lo que tú quieres es ser castigada. Eso es lo que mereces.
Es la costumbre.
*************************
-¡¿Qué están haciendo?! ¡¿qué cosa están haciendo malvados escuintles?!
....
-¡Levántate de ahí, chamaca cochina, desvergonzada, mala!, Súbete los calzones, que ahorita mismo vas a saber para que naciste, anda, largo con tu madre. Y ahorita voy para allá para arreglarte tu asunto.
...
-Mamá....mamá...
-Shtt, hija duérmete ya. Mañana tienes que ir temprano a la escuela.-Mamá, ¿es muy malo lo que hice? Mi abuelita no me quiere hablar más, tampoco mi papá me habla. Yo no sabía que era tan malo, ¿ya nadie me va a querer nunca?
-Shtt, duérmete, no pasó nada, ¿entiendes?. No pasó nada y no quiero que nunca, jamás vuelvas a mencionar nada de eso. Debes olvidarlo, pero sobre todo, nunca volver a mencionarlo.
**************************
Cierras la puerta tras de ti con cuidado, tratando de no hacer ruido aunque en realidad no hay nadie ahí a quién puedas molestar o que encienda la luz preguntando de donde vienes.
Es la costumbre.
*************************
-¡¿Qué están haciendo?! ¡¿qué cosa están haciendo malvados escuintles?!
....
-¡Levántate de ahí, chamaca cochina, desvergonzada, mala!, Súbete los calzones, que ahorita mismo vas a saber para que naciste, anda, largo con tu madre. Y ahorita voy para allá para arreglarte tu asunto.
...
-Mamá....mamá...
-Shtt, hija duérmete ya. Mañana tienes que ir temprano a la escuela.-Mamá, ¿es muy malo lo que hice? Mi abuelita no me quiere hablar más, tampoco mi papá me habla. Yo no sabía que era tan malo, ¿ya nadie me va a querer nunca?
-Shtt, duérmete, no pasó nada, ¿entiendes?. No pasó nada y no quiero que nunca, jamás vuelvas a mencionar nada de eso. Debes olvidarlo, pero sobre todo, nunca volver a mencionarlo.
**************************
Cierras la puerta tras de ti con cuidado, tratando de no hacer ruido aunque en realidad no hay nadie ahí a quién puedas molestar o que encienda la luz preguntando de donde vienes.
Es la costumbre.
Ya no está ni tu abuela, ni tu padre, ni tu madre que te juzguen, que te señalen, que te hagan sentir con su actitud que estás “sucia” para siempre. Ya no está la familia toda mirándote como la “desvergonzada” que desde los 5 años se le ofreció a su primo y que además “disfrutaba” de esa relación “sucia” y “pervertida”. Que más da, no necesitas a nadie para sentirte asqueada de ti misma, te bastas sola. Ni necesitas quién te castigue por disfrutar de tu sexualidad; para eso están los tipos con quién te relacionas, esos hombres que te buscan una y otra vez porque cómo ellos mismos te lo dicen con sus expresiones soeces y burdas: “caray, siempre que estoy contigo disfruto tanto, no hay cómo el placer de sentir que cada vez que te poseo, más bien te estoy violando...y sobre todo, ver cómo lo disfrutas”
Es la costumbre.
Luz, 2007
Ya no está ni tu abuela, ni tu padre, ni tu madre que te juzguen, que te señalen, que te hagan sentir con su actitud que estás “sucia” para siempre. Ya no está la familia toda mirándote como la “desvergonzada” que desde los 5 años se le ofreció a su primo y que además “disfrutaba” de esa relación “sucia” y “pervertida”. Que más da, no necesitas a nadie para sentirte asqueada de ti misma, te bastas sola. Ni necesitas quién te castigue por disfrutar de tu sexualidad; para eso están los tipos con quién te relacionas, esos hombres que te buscan una y otra vez porque cómo ellos mismos te lo dicen con sus expresiones soeces y burdas: “caray, siempre que estoy contigo disfruto tanto, no hay cómo el placer de sentir que cada vez que te poseo, más bien te estoy violando...y sobre todo, ver cómo lo disfrutas”
Es la costumbre.
Luz, 2007












