lunes, 25 de agosto de 2014

YO SIN ÉL.










" y me bebí hasta mi llanto, pensando ¿cómo pude querer tanto...?"

RECUERDOS DE UN PROGRAMA




En esos meses, el programa Corel era mi favorito. Horas y horas practicando y familiarizandome con palabras como "capas", "filtros" o "herramientas"...
Noches de risas y de ensayos con mi cómplice de tantas cosas.., música, películas, opiniones políticas, y programas de computadora.
Hoy casi lo he abandonado, y, si he de ser sincera, todo es por los muchos recuerdos que me trae.
Dulces y por lo mismo, dolorosos recuerdos. De aquellos días en que, como dijo Borges, el estar o no estar contigo era la medida de mi tiempo..

luz, 2014

domingo, 17 de agosto de 2014

MISANTROPÍA





Misantropía, cualidad de misántropo. 
Misántropo (a), persona que por su humor tétrico manifiesta su aversión al ser humano.



No, soy simplemente una contradicción que camina.
Una sinrazón que se expresa con propiedad en un caos de ideas, una máscara con apenas unas pinceladas de decencia y que oculta un cuadro en que se mezclan todos los tonos de grises, de ocres, de violetas.

Tal vez no, tal vez sea tan ordinaria, tan común y corriente que me invento esta fantasía de la complicación,
del misterio, del acertijo para convencerme de que no soy más que otro grano de arena igual al que está a mi lado en una playa como tantas otras. Una medianía, sencillamente alguien del montón.

Pero soy vieja, no tanto de físico como de alma. Soy vieja y miro con temor y reproche el mundo que me rodea. Señalo con dedo de fuego a la realidad y esgrimo con vigor la antigua sentencia: "en mis tiempos...", y también me callo enseguida, retiro la mano y cierro mis labios porque me atemoriza el estado salvaje en que vivimos.
Salvaje entre la modernidad, entre la tecnología, entre la automatización y la producción del "úsese y tírese". 
Salvaje, entre la deshumanización y la pérdida de la individualidad, entre la ausencia de valores y la nueva teología en que la deidad es, ya no el vellocino de oro, sino el poder. El poder absoluto, el poder tirano y amoral.

Quisiera vivir en un mundo de paz, de armonía, de tolerancia los unos con los otros; pero sigo sin aceptar a las personas bajas, ineptas y desvergonzadas en su estupidez. No aguanto ver que no exista la autocrítica, la humildad, la disposición de escuchar y admitir, consensar, en una palabra, respetar.
Respeto, que concepto tan en desuso, tan obsoleto, tan abandonado.

Adoro a los niños, me parecen la prueba fehaciente de que hay un Ser superior que aún tiene fé en este mundo y sus criaturas. Los niños son ángeles dejados en esta tierra para bendecirla. Los quiero y sin embargo, desearía que no naciera ni uno más. 
O en su defecto, que hubiera manera de desaparecer de la faz de la tierra a esos humanos que matan, que golpean, que esclavizan a esas criaturas que deberían ser veneradas en su indefensión, en su amor, en su inocencia y su santidad, sí, estoy convencida de que los niños tienen esa cualidad de santidad, per se, y nosotros, deliberada, sistemáticamente la vamos enfangando con nuestras torpezas, con nuestras idioteces, con nuestro salvajismo.

Sé que puedo dar amor. Único, irrepetible, sublime. 
Pero lo guardo en un arcón tapizado de espinas, inundado de veneno, enterrado bajo una pila de piedras afiladas. 
Que no sea para nadie, que nadie se atreva a tocarme siquiera, porque cuando lo han hecho, tarde me ha parecido para probarlos con esos tormentos, para ahuyentarlos con mi amargura. "No quiero sufrir" me digo, y bajo esta ley, hago que los pocos despistados que se acercan prueben el veneno de mi inseguridad, de mis demonios, de mis complejos y mis miedos.

Una medianía, eso es lo que soy. 
¿Misántropa?, no, demasiada palabra para alguien que sólo padece la condición de un maníaco-depresivo, común y corriente.

luz, 2014

sábado, 2 de agosto de 2014

AMIGAS






Uno es bendecido al tener un amigo, uno solo. Esa persona
con la que puedes simplemente estar en silencio, y sabes que
el afecto está ahí, flotando entre ambos, tejiendo lazos
 que se afianzan con nudos firmes hechos de 
sonrisas y carcajadas, de lágrimas compartidas, de confidencias
hechas a media voz, endulzadas con tazas de café o trozos 
de chocolate. 
Uno es bendecido cuando puede llamarse amigo de alguien más,
de un semejante que comprende, que comparte, que entrega su
mano y en ella va su corazón y su alma, simplemente por ser así:
amigo.
¿Y si son varios? ¿sí hablamos de un círculo de amigos que
han encontrado en la compañía de uno, un motivo para confiar,
para reír, para llorar también, para reflexionar y compartir 
la vida, por más que sólo sea un minuto de ella?
Uno podría pensar que es demasiado, que solamente el tener un amigo
ya sería extraordinario, pero ¿varios? 

Aún más, digamos que ese círculo de amigos son mujeres.
Digamos que estamos enmedio de una reunión de MUJERES, así con
mayúsculas, que son amigas. Mujeres que llevan en sí tal cantidad
de sabiduría, de belleza, de alegría, de ternura, de sensibilidad,
de amor... Mujeres que pueden ser tan diametralmente opuestas en
sus gustos, sus intereses, su pensamiento y su origen, pero que
no obstante, están ahí, al llamado de esta persona que es su amiga,
esta persona a la que han honrado con su tiempo, su afecto y su
interés.
¡Qué afortunada entonces, sería esa mortal que pueda decir que 
tiene esa dicha! ¡Qué bendecida de saber que no importando distancias,
ni idiomas, ni diferencia ninguna, puede contar no con una, sino
con varias amigas de este calibre, de este valor, de esta calidad!
Y sí amigas, hoy durante un buen rato me imaginé conversando con todas,
reunida con todas y haciendo, todas, un círculo de luz desde cada
lugar en donde se encuentran. 
Y yo ahí, agradecida y feliz, reconociendo el gran valor de cada una, todo 
lo que cada una tiene para enseñar, para dar de forma tan generosa;
honrada de poder estar entre ustedes e interiormente dando
gracias por haberlas encontrado en mi camino. 

Hoy estuve pensando en todas, que eso hago a menudo, pero quize
escribirlo, expresarlo, porque es verdad que damos siempre cosas por
sentado, que creemos, tontamente, que los demás tienen que adivinar
nuestros pensamientos, lo que sentimos, lo que no decimos y tampoco
demostramos muy a menudo.
Las quiero mucho, me honra su amistad y constantemente
aprendo de cada una de ustedes.
Gracias a todas, por la bendición y el lujo de su amistad. 

luz, 2014