miércoles, 25 de noviembre de 2009

AL INTERIOR





Metamorfosis

Era lago tranquilo y sosegado
reflejando en sus aguas
los hielos sempiternos de las cumbres nevadas,

Pero alguien llegó
y en su violento abrazo,
rompió la superficie en mil pedazos
y cuando se marchó,
en lugar del oscuro reflejo del agua helada y calma
dejó detrás de sí un páramo desierto
blanco y brillante al sol

un páramo de sal,

...sal de sus lágrimas.


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Ausente

Tú dices: temblor de luz
al borde de un cuenco de obsidiana;
y dices: espadas ambarinas
dejando caer sus filos
sobre velos sangrientos que
envuelven madrugadas.

Tu dices: transitar
de sombras desveladas,
silente procesión de
sueños rotos...
ángeles oscuros,
descarnados y ciegos,
sobre mares profundos e insondables
donde mueren los ecos
y nacen tempestades.

Y te quedas muy serio
y me preguntas
¿ahora ya sabes lo que pasa,
cuando me quedo mudo,
absorto,
perdido en tu mirada...?


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luz, 2009

sábado, 14 de noviembre de 2009

TRISTEZA




La lluvia no para..
una gota,
otra...,

De espalda a la ventana,
aún sigue ahí...
en el golpetear
monótono del vidrio:
plop.., plop.., plop....

Hace mucho que llueve.
Tanto que ahora,
que por fin el cielo
se cansó de escurrir
y el sol asoma,
estos ojos siguen empañados,
y en los oídos permanece,
perenne,
el eco pertinaz del aguacero.


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Una hoja llegó hasta mi regazo
una entre mil,
entre la lluvia dorada que
alfombra de ocre y rojo las calles
del otoño.

El viento la arrancó de alguna rama
y en ese mismo azar -inevitable-
la dejó descansar entre mi falda.
Cuántos recuerdos,
cuantos días de caminos recorridos,
de risas,
de palabras susurradas al viento,
cuantos secretos,
en el amplio baúl del corazón
y cuantas lágrimas...
de amor, de desamor
de dicha inmensa,
de doliente escozor.

La hoja en mi mano
es, ajada y desecada
la historia de los dos.


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Arranca viento mis recuerdos,
y que el Otoño se los lleve
entre su mar de hojas muertas.

Déjame desnuda de emociones,
que no quede nada...
barre sin piedad hasta el último
rastro de su voz,
de su acento..
Haz que olvide que un día
fui primavera,
sol de verano...
que mis manos florecieron
en caricias
y mi cuerpo se tornó
tierra fecunda,
solaz del segador...

Llevátelo todo,
que nada quede y espere sin temor
el hielo del invierno
el frío, la oscuridad...
Y así, quizá,
sin nada que perder
que recordar,
que atesorar,
pueda por fin, descansar y olvidar....


luz, 2009