lunes, 31 de diciembre de 2007

AÑO NUEVO.



Hubo un día, durante mi etapa escolar, en una clase de comunicación, que me tocó leer algo relacionado con un proceso llamado rito de pasaje. Se refería a esa necesidad o convención social que obliga a los grupos humanos a tener un tipo de celebración, festejo o conmemoración extraordinaria para señalar los acontecimientos que terminan-inician una etapa diferente en la vida del individuo y/o de su comunidad. De acuerdo con esta teoría, el rito de pasaje está tan profundamente asentado en el subconciente individual y colectivo que cuando no se cumplen estas "celebraciones", la vida de la persona acaba resultando con una especie de vacío o faltante que les puede afectar para su desarrollo ulterior en aspectos emocionales, psicológicos y/o laborales por más que no sea concientemente racionalizado.


El fin-inicio de un año es, según lo anterior, un rito de pasaje. Un período de tiempo en el que se hace un alto en las actividades cotidianas para realizar una festividad que marque el instante y no nos deje con aquel sentimiento de vacío, de que algo falta. Asi que nos vemos inmersos en una dinámica que es al mismo tiempo festiva y melancólica, que lo mismo nos impulsa al festejo desaforado que a la revisión ¿seria y crítica? de nuestro actuar durante el período que está acabando. Es en estos días que hallamos tiempo para reflexionar en lo que siempre tenemos presente (a saber nuestras fallas, omisiones, pendientes, y flaquezas) pero que durante el resto del año hallamos manera de desterrarlo al último rincón de nuestra mente. Pero en el fin de año, desempolvamos aquellos cajones y recovecos de nuestro interno y pensamos que al influjo del año que se va, asi se irán aquellos fantasmas y debilidades que generalmente mantenemos rigurosa y civilizadamente (cuando se puede) a raya. Y, del mismo modo, con el año que comienza, nos llegará (de algún lugar mágico y utópico, tal vez como regalo de los reyes magos o del niño dios) una nueva personalidad más prolija y conveniente que no volverá a cometer los mismos errores, aún más, alcanzará las metas que nuestro anterior "yo" dejó que se fueran al mismo lugar al que fueron a dar la cena, el vino y las uvas con que celebró el anterior fin de año.

Por supuesto, esto es algo exagerado (bastante delirante, tal vez) pero no muy alejado de la realidad.

Todos sabemos que el simple hecho de pasar una hoja de calendario, cambiar un dígito en la fecha anual, brindar con amigos y familiares haciendo una lista de deseos más que própositos, no cambiará ni nuestra personalidad ni las circunstancias que hemos ido forjando, no en el año que termina, sino en todos los años que hemos vivido.

El fin de año, no es más que una convención socialmente determinada y que por lo tanto impone también reglas de tipo socio-económico-cultural que todos hemos aceptado y validado. Balances de fin de año, años fiscales, descansos laborales obligados, etc.,

Pero, si de buenos deseos se trata -que no propósitos, el propósito implica por lo menos en un mínimo de objetividad, la firme desición de cumplir ciertas metas específicas a un determinado plazo y, seámos serios, ¿quién verdaderamente formula propósitos de año nuevo con la convicción y un plan religiosamente acotado?- retomando: si de buenos deseos se trata, cualquier día debería ser propicio: fin de mes, fin de semana, el fin de cada día pues, sería un momento adecuado para decretar (jaja, pues sí, pongámonos metafísicos para estar ad-hoc) todos aquellos buenos y conspicuos deseos de prosperidad, progreso, bienestar, paz mundial, etc., pero bueno, a final de cuentas no es tampoco de buenos deseos que estamos hablando asi que regresamos al inicio de esta reflexión.

El fin de año, un rito de pasaje más de nuestra adelantada y civilizada sociedad moderna. En aras de eso, y a partir de ello, lo más sano es dejarnos llevar por el ambiente festivo y jacarandoso de la época y no querer cambiar nuestra vida de un día para otro, ya que ello sólo nos arrastrará a depresiones y frustraciones que de cualquier modo, sufrimos (o gozamos, todo depende) durante todo el año. ¿Qué caso tiene ocupar la última noche del año en lamentarnos de lo que no hicimos y formular utópicos deseos de renovación que bien sabemos es difícil ver realizados?

¡Que venga pues la fiesta y el festejo y a disfrutarlo como si fuera el último día del año!


Luz, 2007 (aún...)


jueves, 1 de noviembre de 2007

MUJER-SERPIENTE.





El emperador detentaba el poder absoluto sobre vidas y haciendas. Su autoridad sólo se detenía ante los dioses, porque él mismo era sumo sacerdote de la estricta y férrea jerarquía teocrática que regía la vida del pueblo. Sólo una persona podía jactarse de estar, no sólo a la par de semejante poderío, sino inclusive tener en sus manos la verdadera desición y autonomía ejercida por intermedio del rey.

El cihuacóatl, el consejero, primer ministro, brazo derecho y verdadero factotum de todo aquel imperio. Cihuacóatl, la mujer-serpiente.


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La mujer mira con disimulo alrededor, mientras una sonrisa apenas perceptible baila en su rostro, su mente analiza y sopesa las posibilidades, hace rápidos cálculos y se imagina los posibles escenarios de una desición bien o mal tomada. No hace movimientos bruscos, salvo cuando ya tiene la situación bien determinada y un plan bien trazado. Entonces es rápida y generalmente certera, se podría pensar que lo suyo son golpes de suerte, o una serie de eventos a cual más afortunados. Ella sonríe, dice que si, que probablemente goza de muy buena suerte.


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En la media luz de las umbrosas galerías de la selva húmeda, la serpiente hace gala de una de sus mejores cualidades: la paciencia. Enroscada firmemente entre las ramas, la roma cabeza aplastada contra su cuerpo y los ojos fijos sin mostrar cansancio ni fastidio. Ocasionalmente su bífida lengua asoma para otear el aire y saber que tan lejos o cerca se encuentra su potencial presa. Mientras tanto, su privilegiada visión de imagen infrarroja, le señala el calor de un cuerpo vivo y en movimiento, cerca de ella; pero no se apresura, no hace movimiento alguno que delate su presencia. Así, cuando menos lo espera, el desprevenido animal se encuentra de frente con la fría mirada del reptil, es lo último que alcanza a visualizar antes de que un férreo anillo de acero -el cuerpo poderoso de la serpiente- se cierre sobre su cuerpo para vaciarle el aire y triturar sus huesos.


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El cihuacóalt camina atrás del emperador, a veces ni siquiera está presente. No es necesario, el halo de su poder se extiende como una bruma que no tiene forma sólida, y aún así, está constantemente alrededor. Se dice que tiene la facultad de la omnipresencia, ojos y oídos en todo lugar y por ello, cuando llega a aparecer, una sensación de temor reverente se apodera de todos los que ahí se encuentran. Los miserables macehualli -plebeyos, pueblo en general- imbuidos en su cultura fatalista y llena de presagios trataban, aún más, de no pensar en presencia del poderoso personaje porque se decía que podía inclusive leer los pensamientos, mientras miraba, sin ver en realidad, con sus rojizos ojos, entrecerrados y recubiertos por la negra pintura que señalaba su condición de sumo sacerdote.


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En las entrañas de la mujer se gesta la vida, su cuerpo se hincha y en su interior crece un nuevo ser. Quizá por eso, su presencia será siempre motivo de constante admiración y disimulada reverencia. Ciertamente no es algo menor, ella es como la tierra, que recibe una semilla que parece sin vida y devuelve un fruto alimentado con su propia sangre, con su aliento, con el mismo hálito que la anima y que comparte con el ser que alumbra en un parto doloroso que desgarra su cuerpo y desafía al límite su capacidad de dolor. Por eso, en algún tiempo, ella fue como la tierra: la diosa principal, la primera, la generosa y pródiga, la fuente de vida. Y la mujer es también como la tierra, pródiga, fecunda, generosa. Pero acaso también, como los elementos, en su naturaleza lleva también aquel átomo de crueldad inocente, de despiadada e indiferente fatalidad, acaso también...le gusta alimentarse, a veces, con los cuerpos y la sangre de aquellos a los que un día parió y alimentó con amoroso afán.


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La cobra real extiende su capuchón y yergue en el aire sus 2 metros de largo en una demostración aterradora de su fuerza. Abre las fauces y muestra los colmillos que avanzan y recuerdan los canales en los que fluye el veneno que es su principal arma. Su naturaleza no le manda sentir piedad o remordimientos, actúa por instinto y este le manda protegerse, comer, reproducirse..., los hombres respetan su fuerza, las poderosas armas que esgrime para cumplir tan cabalmente sus funciones, es al mismo tiempo, temida y adorada..., su imagen está representada en las coronas de los reyes, y en todo lugar en donde se quiere contar con sabiduría y sobre todo protección. Las serpientes que cuentan con veneno para matar, no necesitan de la fuerza de aquellas constrictoras que matan por asfixia, pero igual comparten sus otras cualidades: la paciencia, las facultades extraordinarias de sus sentidos, el ser astutas, cautas, calculadoras, y el conocer a la perfección sus capacidades y explotarlas de la mejor manera. Por ello han sido desde siempre el referente para ilustrar aquellas cualidades, y otras más inclusive, son y han sido símbolos de poder, de sabiduría, de realeza.


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El consejero del rey camina entre los corredores sombríos del templo en donde ha ido a ofrecer su sacrificio. Puncionando su cuerpo con largas espinas de maguey ofrece su sangre a las hieráticas piedras que tienen esculpidas las figuras de los dioses. Impregnado el aire con el humo que despiden los incensarios donde se quema el copal y otras resinas arómaticas consagradas al culto, su cuerpo se purificó también para tener la claridad de pensamiento y la elocuencia de discurso para hablar sólo lo necesario y en el momento preciso. Camina atento a los ruidos a su alrededor, con pasos silenciosos y la cabeza erguida. Al salir al aire de la madrugada, en la plaza desierta aún a esa hora e iluminada por la luz de las antorchas en los edificios y templos, distingue una figura. Se acerca, el niño se levanta de la posición que sostenía, en cuclillas hecho un ovillo mientras esperaba y al tener frente a sí la ominosa silueta del poderoso personaje pregunta:

-¿Tú eres Cihuacóalt?

Y el consejero, sin perder un instante su continente adusto y severo sólo asiente, entonces el niño habla de nuevo:

-Te vi entrar al templo, he esperado aquí un buen rato, quiero saber...-y con entonación que mezcla la curiosidad con la intriga, pregunta: ¿Porqué te llaman Cihuacoátl?, ¿porqué eres tú La MujerSerpiente?



Luz, 2007.












domingo, 28 de octubre de 2007

FUERA ROPA.



Hace unos meses -en Mayo pasado, 5 meses a saber-, el sr. fotógrafo (no es gratuita la referencia a Cantinflas y una de sus buenas películas) Spencer Tunick llegó a la cd. de México a realizar uno de sus estudios ("instalaciones" les llama él) de personas desnudas en grandes cantidades. Fue en la plaza de la constitución de la capital y ahí se pudo ver a la masa de "mexican curious" todos de pensamiento liberal y actitud contestataria (según sus propias declaraciones), un buen número de nostálgicos del "flower power" y el espíritu de Avándaro, yuppies de nuevo cuño, y espontáneos de los que lo mismo van a la presentación del último libro de Monsiváis, un concierto en vivo de los Tigres del norte, o un mitín de apoyo para protestar contra todo lo que pueda ser protestable. En fin, un verdadero collage a gusto del ecléctico más exigente.

Volveré a expresar mi opinión acerca de lo que pienso de esas congregaciones, que a más de todo, es muy simple y poco sesuda. Por mi parte creo que el despojarse de la ropa para manifestar algún tipo de "actitud" o "postura" ante la vida es válido, como lo sería cualquier otra situación -el escribir por ejemplo-, siempre y cuando fuera una determinación personal, individual en tanto que se está haciendo uso de una facultad de libre albedrío. Me dirán que el optar por desnudarse es algo personal, sí estoy de acuerdo. Mi pregunta ahora es: ¿cuántos de los que acudieron y acuden a esas "instalaciones" (las llamaré así por comodidad) van por la vida desnudos, ellos solos, sin estar cobijados por una multitud anónima, y sin que haya un simpático mercader (si el sr. fotógrafo hace su trabajo por un sentido "gracias" hagánmelo saber para devolverle algo de crédito al caballero) gritando con un megáfono lo que deben hacer y la posición que deben adoptar? Que por cierto, una de ellas es bastante poco favorecedora, pero esa discusión ya caería por poco en los terrenos del albur y el doble sentido y no es el caso en esta ocasión.

El punto es, que no me queda muy claro si de verdad estamos ante una "manifestación de libertad llena de sentido de hermandad, humanidad y valor" (la frase anterior no es textual, pero algo así me comentaron dos que tres personas que estuvieron fascinadas con la experiencia y de las cuales tengo una muy respetable opinión) o se trata simplemente de una forma más de enajenación por la cual un buen número de personas se auto-validan por el hecho de formar parte de lo que el stablishment (bueno, pongámonos sesenteros con los conceptos si de eso se trata) cataloga como contestatario.

Sería bastante irónico esto último, pero no irrazonable, en tanto que ejemplos hay muchos de como lo más fácil para acabar con una forma de manifestación radical o sub-cultural es asimilarla y volverla "oficial" adaptándola a la moda imperante. Modos de hablar, de vestir, de actuar.., que en su momento fueron manifestación de rebeldía, contracultura, underground, "protesta", fueron asimilados por la mayoría, puestos a disposición de la masa consumidora y acabaron ahí sus nobles aspiraciones de ser oposición.

Entonces, que se puede pensar de alguien que se autonombra independiente y libre pensador y actor, si una de las formas que utiliza para afirmar esta posición es ponerse en la fila de un montón de alienados que se desnudan y se posicionan dócilmente a las órdenes de un gordito con megáfono que anda por el mundo aglomerando a las mismas multitudes para inmortalizarlas con diferentes paisajes de fondo, pero mostrando siempre la misma masa amorfa de borregos.

Bueno, ya se me salió lo de borregos, pero la analogía se me ocurrió a partir de que he observado a esos perros pastores australianos que están muy bien entrenados para reunir a un rebaño de ovejas con unos cuantos ladridos y una que otra amenaza de "mordida" (evidentemente, los borregos también están bien amaestrados, porque obedientemente se someten a la "voz de su amo", el perro en este caso)

Bien sé que muchos (si no es que todos) disentirán de mis pobres y desfasados argumentos, pero se me ocurrió volver a manifestarlos ahora que el fotógrafo de marras amenaza con tomar por asalto nuevamente a la dócil y bien dispuesta sociedad "libre-pensante", contestataria y propositiva de México para armar de nuevo su tinglado -perdón "instalación"- en las pirámides de Teotihuacán, ante lo cual sólo me quedaría añadir que ojalá Tláloc, Huitzilopochtli o hasta el benévolo Quetzalcoátl le manden algún tipo de señal (con la venganza de Moctezuma estaría bien) para que desista de sus bienintencionadas aspiraciones.

Por lo demás, cada quién sus complejos y la sui-generis manera que tenga de resolverlos.


Luz, 2007.


jueves, 25 de octubre de 2007

VAGABUNDOS.




Otra noche de lluvia en la calle. Ya no debería de tomarle por sorpresa y aún así, ante las primeras gotas frías y persistentes, la piel se le contrae y por reflejo trata de hacerse más pequeño en su ya de por sí, disminuido y huesudo cuerpo.


Como sea es una contrariedad, este lugar por lo menos parecía tranquilo para permanecer un tiempo, nada que comer -lo cual siempre era común y por lo tanto soportable- pero tampoco demasiados niños calamitosos y desocupados que lo tomaran como blanco para sus burlas y crueldades...¡niños! sólo de pensar en ellos se hacía un hueco doloroso en su vientre e involuntariamente sus dientes se juntaban en una mueca que parecía agresiva, pero que no era sino el efecto de un temor justificado. En varias partes de su cuerpo guardaba los "recuerdos" que le dejaron los "inocentes" juegos y bromas de varios niños que había tenido la desgracia de conocer. Y pensándolo bien, no sabía que era peor, porque también los adultos..los hombres resentidos y pendencieros, las mujeres maniáticas y prejuiciosas, en fin, que sólo era cuestión de que vieran su aspecto lastimoso, de inconfundible desposeído, para que llovieran sobre sí, primero las miradas y muecas desaprobatorias, luego las palabras ofensivas y soeces y finalmente la violencia física: golpes, patadas, pedradas...todo para alejarlo del vecindario y desterrar de sus vida la miseria.


Después de años de vivir en esas condiciones, había acabado por entender que parte de todo ese odio y esa malevolencia debía provenir de la propia inmundicia personal. La condición de parias que cada quién llevaba en el alma, era lo que los impulsaba a querer eliminarlo porque de esa manera sentían -quizá- que así acababan con sus propias suciedades. Asi pues, en sus reflexiones, él venía a ser como el chivo expiatorio o el pararrayos de las miserias de los demás, que ironía.


La lluvia arreciaba, ¡que molestia! si no encontraba pronto un lugar donde guarecerse acabaría de nuevo ensopado y hambriento a media calle. Pero era difícil, con una lluvia asi, todo acababa convirtiéndose en arroyuelos más o menos grandes y charcos por doquier. El parque por ejemplo, solía ser un buen lugar, las bancas eran cómodas y sabiendo escoger, había inclusive algunas que eran tan confortables como cualquier habitación decente. Claro que ahora todo aquello sería como querer dormir en el pantano (lo cual había hecho en alguna ocasión y no era nada agradable), y además, existía la desventaja de que su abrigo, tomando en cuenta la desnutrición constante y la intemperie que siempre tenía que soportar, ya no le proporcionaba la misma protección que antaño. Ahora era más bien como una cobija raída y andrajosa que además de todo, era responsable también de muchas enemistades porque aunque a él no le importaba ni poco ni mucho, parecía despedir muy mal olor ya que era la nariz, lo primero que arrugaban las personas al verlo.


Y el dolor, ya había notado hacía tiempo, que en cuanto empezaban las lluvias y el mal tiempo, sus extremidades también se lo hacían saber por medio de punzadas que primero eran cortas y ocasionales, pero últimamente eran ya de un dolor que persistía y cada vez era más intenso. No era por cierto, demasiado viejo, o al menos eso creía con algo de optimismo de su parte, pero ciertamente, en su mente se habían borrado fechas y aniversarios y el presente era lo único que realmente contaba. Los recuerdos eran la mayoría de tal manera dolorosos que lo mejor era tenerlos siempre a raya. Y aquellos momentos de felicidad, eran tan pocos y habían sido tan efímeros que apenas los recordaba, por otro lado, parecía que habían sido hacia mil años y en todo caso, no le servían en el presente de mucho. Por ejemplo ahora, que además del frío y la lluvia, los gruñidos de sus intestinos vacíos ya también se volvían fastidiosos.


La noche cerraba igual que la lluvia, desistió de sacudirse como lo había venido haciendo porque ya estaba completamente empapado, resignado a pasar la noche bajo el agua se detuvo pensando donde pasaría más inadvertido. Una cosa era dormir bajo la lluvia y otra que además en medio del sueño a alguien se le ocurriera despertarlo graciosamente con una ración de patadas. Justo en ese pensamiento fue que divisó la lucecita muy baja entre la bruma de la lluvia y la oscuridad de la noche. Conocía ese lugar y con alivio volvió a retomar sus pasos hacia allá, en ese terreno baldío había pasado algunas noches y entre el escombro y la maleza que crecía seguramente habría algún lugar seco y a cubierto. Y además, en este momento, seguramente que más vagabundos como él estarían ahí mismo, ¡vaya! sin pensar hasta algo de compañía tendría. Y asi fue, dió unos pasos entre cimientos derruidos y montones de tierra, y la luz que había divisado se convirtió en el fuego que otro de sus semejantes había encendido a resguardo de un techo a medio derrumbar. Se acercó con la confianza que da la hermandad de sufrimiento y carencias y buscó lugar donde acomodarse cerca del hombre que también calentaba sus manos esqueléticas ante la pequeña fogata.


Y el hombre, que en ese momento descubría de su grasienta envoltura de papel un pan a medio comer, relleno con algo indefinible que parecía carne, se volvió al perro mojado y macilento que se había acurrucado junto a él ofreciéndole un trozo de su manjar mientras sonreía y balbuceaba con simpatía:


-Come compañero, alcanza para ambos..., y que bueno que encontramos este lugar, ya me imaginaba que pasaría otra noche mojado y a descubierto en esas calles de Dios. Pero ahora, por lo menos tenemos una suite de lujo, una cena de gourmet y lo mejor...compañía.


Y el perro movía su cola pelada mientras atacaba ferozmente su personal maná celestial.



Luz, 2007


domingo, 14 de octubre de 2007

EN EL NOMBRE DE DIOS (II)



He tenido durante mi vida pocas, muy pocas amistades. Entre ellas, una, siempre me ha demostrado por sí misma ese misterio que puede llegar a significar el mantener una afinidad con alguien que puede ser la cara opuesta de uno mismo. Alguien con quién, aparentemente, sería más fácil tener animadversión y que no obstante, al paso del tiempo, se convierte en una amistad entrañable..., de años de complicidades, confianzas, alegrías y penas compartidas.


Ahora, después de todo este tiempo, de repasar cuantas veces esta amistad se ha visto a prueba por factores tan comunes y corrientes, tan inesperados, tan extraños a veces, me es difícil aceptar el motivo por el cual, por fin, esa relación de tantos años viene a resquebrajarse. Como en aquel cuento de Allan Poe, en donde describe la vieja casa que a partir de una fisura imperceptible, apenas visible en la base de uno de los sólidos muros, acaba por ensancharse inexorablemente hasta partir en dos la vieja casona y derrumbarla hasta sus cimientos.


Así lo siento, porque me di cuenta un día, de esa fisura casi invisible, de esa pequeña grieta que se abrió entre los muros que se levantaron con años de confianza y afecto y lentamente fue minando la tolerancia, la comprensión, el buen humor, todo lo que afianzaba esa amistad. Pasa como todo, una serie de eventos que por sí mismos no nos dicen nada, detalles -que ciertamente- vienen a ser la piedra de toque de las enormes empresas. Detalles que pueden acabar con una obra de arte y que pueden engrandecer un trabajo modesto. Detalles que se van acumulando uno tras otro y un día, cuando aparecen en su conjunto, cuando podemos por fin, quitar el velo que no nos deja mirar más allá de nuestra nariz, nos impresionan doblemente: por su magnitud, y por la ceguedad que hemos tenido para no darnos cuenta de ellos hasta que se han salido no sólo de nuestras manos, sino de toda ponderación o esquema.





El tiempo, la distancia, algún malentendido que se creyó insuperable, las humanas flaquezas de las que tenemos abundancia -envidia, celos, egoísmo- nada de eso fue suficiente para derrumbar una relación sencilla y verdadera que sólo necesito tiempo y su afecto sincero para regresar siempre..., con una sonrisa, un café, un vaso de vino o un par de asientos en algún cine, teatro, o cualquier parque..., por eso es que es aún más impactante, doloroso al fin, el darse cuenta que la amistad se acabó. Y sacar en claro los motivos, resulta más triste aún, porque implica el reconocer que las circunstancias que intervinieron, tienen que ver la pérdida -o peor aún, la inexistencia- de valores que se daban por sentados. Uno de ellos, la tolerancia, otro, tal vez, la amplitud de miras, la capacidad de razonamiento, de pensamiento objetivo y crítico, más importante -para mí- el buen humor, la inteligencia...





Cuando nos enfrentamos a la estrechez de miras, al fundamentalismo irracional, al dogma de fé que no permite la mínima autocrítica y cuyo primer mandamiento es: "el que no está contigo, está contra tí" no hay mucho que quede por hacer. Cualquier comentario, toda posibilidad de debate, controversia, discusión para tratar de que entre un rayo de luz en la oscuridad del dogmatismo se vuelven en ataques y atraen, en lugar de la cordura y buena voluntad de la añeja amistad, la desconfianza y la amargura de quién ve a un enemigo en cada persona.





Y no hay manera de reparar los daños, porque también uno, probablemente, contribuyó a agrandar la brecha (aún cuando haya sido sin intención) al apelar constante e inopinadamente al tácito acuerdo de acudir siempre al sentido común, al buen humor, a la paciencia y en el último recurso, a la amistad fraterna. Ese sentimiento que siempre había sido compartido, de saber que nada era tan grave que no pudiera discutirse, nada tan definitivo que no pudiera mirarse desde la perspectiva del tiempo compartido desde hacía años ya. Esa seguridad que nos hace cegarnos ante las señales de que algo no marcha como usualmente, que asi como el agua acaba por horadar la roca, también ciertas actitudes acaban por resquebrajar el afecto.



No sé si el militar de tan ciega manera en una secta (que no puedo llamarla de otra forma) tenga marcha atrás sin que haya lesiones permanentes en la personalidad de un individuo. Si en algún momento, cuando los ídolos de barro se desmoronan, no arrastren en su caída a todos los que ciegamente quemaban incienso ante sus efigies. No sé, por ejemplo, si exista ese "paraíso" que les es prometido a los terroristas que se inmolan en pro de una "guerra santa" llevándose consigo a todos los "infieles" que se puedan, o si el despertar de una alucinación colectiva, si algún día se llega a despertar, no provoque un vacío de pensamiento aún peor que el que orilló a esas personas a dejar tras de sí, convicciones, familia, amistades, bienes.., su propia identidad.

No lo sé, y probablemente nunca lo averigüe, porque ante la persona de quién un día fue tan gran amiga, no quiero permanecer como atenta espectadora, mientras todo aquello que un día nos mantuvo unidas ante toda adversidad, viscisitud, alegría, o casualidad, es ahora, un recuerdo que a mí me duele y ella simplemente ha borrado de su mente.



Ya detallaré en otra ocasión, una más de las causas por las que toda religión, credo, catequesis...., y plataforma política, me causa urticaria.



Luz, 2007

LA PAREJA IDEAL




Ella esperaba a la pareja perfecta, no solamente aquella persona que fuera afín o compatible en muchos de sus gustos y disgustos, no.., ella quería lo que se llamaba "la pareja ideal" "el alma gemela" o más chabacanamente -si lo anterior no era suficiente- "la media naranja". Y también sabía, porque era algo natural y lógico, que llegaría de manera casual y cuando menos lo esperara.., en cualquier lugar, en cualquier momento, sin necesidad de búsquedas o intentos. Sólo era cuestión de paciencia, oportunidad y mantener la atención sobre los más pequeños detalles o situaciones que le indicaran si por fin lo había encontrado.


Él sobrevivía entre los vericuetos de su existencia, sin mucho pensar en porvenires venturosos o románticas lunas de miel. Si alguna vez, entre las pláticas generosamente regadas de cerveza entre los amigos, alguien hablaba de la mujer "ideal" o de una relación romántica y sólida él era el primero en salir con el comentario más mordaz, con el chiste más soez -que por supuesto era sonoramente festejado-, sus encuentros "amorosos" no pasaban de algún encuentro sexual con la joven de turno sin ningún tipo de pensamiento posterior ni sentimiento que le recordara algo más que si el sexo había sido bueno o no.


Así fue como un día se encontraron..., tal como ella había pensado, en el lugar menos esperado, en el momento menos imaginado, en la situación menos favorecedora. Entre un montón de personas anodinas, extrañas, hostiles...mientras ella se esforzaba por contener la ansiedad que le provocaba el estar en un lugar desconocido y estridente, buscando distraída con la mirada a alguien y a nadie en particular. Y él entre un grupo de hombres escandalosos y fanfarrones también recorría el lugar con la vista en la búsqueda de la chica de turno con quién acabar la noche quizás. Y ahí fue que se vieron por primera, y segunda y tercera o cuarta vez..., él pensó "que mujer tan aburrida y pesada" y enseguida desviaba con desdén la mirada..y ella "pero que tipo tan patán y vulgar" y con una mueca de desagrado volvía la cabeza a otro lado.


Pero las cosas no suelen resultar como se planean, o en otras palabras, a veces las cosas menos planeadas son las que resultan mejor, o.... en fin que pasado el tiempo, las ocasiones del encuentro volvieron a presentarse. Frecuentando lugares comunes, no resultó nada extraño que se vieran alguna otra vez, y así, ella reconoció la voz gruesa y la risa estridente y de mal gusto que le molestó en una ocasión. El, a su vez, acabó por volver la vista ante la mirada dura y reprobatoria de aquella mujer que parecía en verdad el ejemplo de la severidad y el aburrimiento. Sólo que para la segunda, tercera, y siguientes ocasiones ella acabó por aceptar que el hombre por lo menos tenía una actitud simpática..., y mirándolo bien, no tenía mal tipo. Por cierto que ella, que era tan "estirada" y antipática, tenía una linda sonrisa cuando dejaba por un momento el gesto adusto, y cuando eso sucedía.., cuando se descuidaba lo suficiente para relajar el ceño y mostrar la sonrisa de su cara...se veía realmente hermosa.., en eso pensaba él cuando la volvió a ver pasar por la acera frente al taller donde trabajaba.


Y así, un día se percataron de que ambos pensaban uno en el otro, de manera que no lo hubieran imaginado. Él conversaba cada vez menos con sus amigos, porque se dió cuenta que muy frecuentemente el tema de ella y lo bonita que era salía a relucir de parte suya y temía (no sin razón) que asi como un día el mismo había hecho burla de sus amigos alabando las bondades y ternezas de sus compañeras, ahora le tocaría a él mismo. Prefería entonces permanecer callado y sonriendo apenas, no tanto por lo que se conversaba, sino por el recuerdo de una sonrisa y una mirada llena de luz que había apenas vislumbrado.


Y ella, cuando vino a darse cuenta, había hecho una nueva ruta al trabajo, y a la casa, y a cualquier parte, y esa ruta, curiosa e inexplicablemente, la llevaba siempre cerca o frente al lugar de trabajo de él. Cuando pensaba en eso, se decía que en realidad no había un motivo real para ese cambio de hábitos en sus caminatas, o bien, había muchos motivos, pero siendo honesta consigo misma, el único motivo concreto era la oportunidad de encontrarse nuevamente con él. A veces, imaginaba cual sería el escenario perfecto para que, "casualmente", pudiera entablar algún tipo de plática casual, y que no pareciera que verdaderamente estaba interesada en él -que por supuesto, NO lo estaba- era sólo que le había parecido simpático y quizás sería agradable conversar un rato con alguien asi. En todo caso, sería con fines didácticos y científicos que haría el intento...todos sus escenarios la llevaban a este pensamiento final lo que siempre la hacía reír con todas sus ganas, debido a eso era que ahora sus conocidos la encontraban más feliz y risueña que de costumbre.


Y pasaban los días uno tras otro, ambos vivían el mejor romance de sus vidas en sus fantasías nocturnas y diurnas, con el objeto de su sublime deseo, siempre a un paso, a un "hola" o la distancia de un brazo que se estira y toca una mano, la estrecha, la acerca ...Sonrisas disfrazadas, miradas elocuentes pero furtivas...y siempre esperando el momento adecuado, la forma más idónea de acercarse. Volvieron a encontrarse en alguna reunión, en esquinas contrarias de un recinto, mirándose con disimulo y comparándose el uno al otro con todos los presentes: "nadie tiene su mirada...es mágica", "nadie es tan guapo, ni atractivo", "es la más dulce y brillante de todas", "es el más varonil e inteligente en este lugar", y sin tocarse, dando vueltas uno en brazos de otro al compás de la música extasiados ante la promesa de un amor especial..., de una pareja ideal.Y un día él se fue..., la rutina fue la misma de siempre. No fue tampoco un día particularmente especial, simplemente ese día él ya no estaba en donde acostumbraba.


Al principio, ella pensó que no era nada, no lo había visto en ese momento...bien, ya sería más tarde. No era la primera vez, un día ella había enfermado. Por dos días tuvo que permanecer en casa y cuando fastidiada se asomó por la ventana, sudorosa por la fiebre y con la nostalgia de no haber visto a su "amor" lo encontró de pie al otro lado de la acera, con un grupo de amigos pero mirando fijamente hacia su ventana. Cuando ella asomó, se dió cuenta de la sonrisa que le dirigió antes de que se fueran todos juntos.


Ella pensó que igual sería, que no pasarían más de dos días sin que volviera a aparecer. Sintió la ausencia, el pequeño dolor que empezaba en la boca del estómago y subía por su pecho y que era la señal de que le faltaba.., pero procuró no darle importancia, se dijo a sí misma que al día siguiente.., o al otro, las cosas volverían a ser igual. El era por eso, su pareja ideal. Lo seguiría siendo, estuviera..o no.Por eso, cuando los años pasaron y alguien por ahí le preguntaba acerca del porque de vivir sola, de no tener un compañero, alguien para compartir sus días, ella decía siempre: ya lo tuve, ya tuve un día...a mi pareja ideal. Y tenía la idea, casi la seguridad, de que en donde estuviera...él también diría lo mismo, si alguien le hubiera preguntado.



Luz, 2007

domingo, 7 de octubre de 2007

EPITAFIO





Aquí se derrumbaron los pilares de tu credo, aquí veniste a ser vencido por la sencilla y abrumadora realidad de tu pequeñez. Toda la fuerza de voluntad, la soberbia que apoyabas en la posesión de tus virtudes -reales o imaginarias-, quedó reducida a polvo y ceniza cuando te topaste con el muro de granito que marcó el fin de tu vida.



Que delgado y frágil resulta ahora el hilo que sostenía el elaborado entramado de tu existencia. Una hebra de telaraña, casi invisible a simple vista, parecería en este momento un cable de acero ( de hecho, proporcionalmente lo es, triste paradoja) en comparación con el sutil hilo de tu vida.



Te das cuenta con asombro y pasmo, que todo sigue ahí, que el mundo no detiene su paso ahora que no estás. Qué golpe más salvaje para tu orgullo desmedido, ¿en donde está el séquito de comparsas que vivían por tí y a partir de tí? ¿adonde los miles de pequeños grandes detalles que sólo tu presencia convocaba y daba sentido?



Entre las ruinas de lo que fue tu cuerpo, apenas ayer erguido y lozano, descansan también los restos de tus "magníficas" obras. El polvo que se va como agua entre tus dedos rígidos se lleva también los vestigios de lo que un día te enorgulleció y te elevó sobre aquellos a quienes te acostumbraste a mirar por encima de tu hombro.




Pero no puedes creerlo. No todo debió perderse, algo de lo mucho que lograste, que creaste, debe perdurar, no es posible que un ser tan magnífico como tú se vaya del mundo sin que nada quede atrás, sin que haya por lo menos algo que recuerde tu paso por el mundo. No, no parece lógico, tampoco justo.



Ahora apelas a la justicia, ¿y porqué no? fue una de tus muchas divisas, toda tu grandeza fue siempre el justo precio por la ferréa voluntad de tu carácter, por tu sola desición de ser no solamente brillante, ir por más..siempre por más, y cómo te acostumbraste a mirar con desdén y finalmente con desprecio a aquellos que se quedaron plácida e indolentemente en la ruta "fácil" de la mediocridad.



No hubo lugar en tu agenda para los sentimentalismos baratos, ni los compromisos que implicaran el perder la vista tu objetivo. El fracaso no estuvo nunca en tus planes y si para evitarlo había que tomar desiciones a veces no tan agradables, ni discutirlo..., ya habría ocasión más tarde de sentarse a hacer amigos, de reparar lo que hubiera quedado dañado en el camino, o mejor aún, reponerlo con algo mejor, ¿quién podía culparte por querer salir del montón, por huir de la masa conformista?




Pero entonces, ¿esto era todo? un anónimo agujero en la tierra, una señal hecha con premura entre tantas iguales, un sudario que en lugar de verdes laureles de triunfo sólo te envuelve en burda tela como a cualquier ignorante y vulgar cualquiera. Nunca te preparaste para esto, ¿cierto? jamás pensaste que tus sueños de gloria perenne se verían de tan tajante manera truncados, ¿a quién culpar? ¿a quién reprocharle las miles de bondades, los muchísimos favores que tu genio pudo haber regalado a la humanidad, ahora que no estás más?




De nada sirven ya tus reclamos de justicia, mucho menos tus lamentaciones o como ahora, las maldiciones de frustración desbordada que nadie puede escuchar ni mucho menos remediar. Fue la vida simplemente, el nunca haber calculado, dentro de tus días tan cuidadosamente agendados, que la inmortalidad es un don reservado únicamente a seres que no son del mundo en que quisiste reinar, porque sí, efectivamente, te concentraste en dominar todo lo que tu vista pudiera abarcar, lo que tus manos pudieran apresar, lo que pudieras dominar con tu inteligencia superior, con tu genio desbordante, con los recursos materiales que de a poco ibas acumulando cada vez más.


No, nada de ello te fue de utilidad, pero consuélate en fin, ahora tendrás tiempo suficiente, mientras asistes al último acto de tu efímera existencia, para reflexionar en todo ello, en tanto los gusanos, si.., los insignificantes, pero laboriosos gusanos, van desmenuzando lentamente tus restos.


Luz, 2007.











PRISIONEROS.




Vivimos en cajas de cristal. Expuestos a las miradas de todos, a su escrutinio, a ser juzgados y condenados por cada uno de nuestros actos, de nuestros gestos; incluso por nuestra apariencia. Sin poder defendernos ni alegar nada a nuestro favor porque nuestras cajas de cristal son a prueba de ruidos y nada se oye afuera, ni nosotros escuchamos nada del exterior.


Lo más notable es que nosotros hicimos estas cajas. Construimos estas cápsulas para protegernos, y las hicimos confortables para poder vivir a gusto en ellas. Ah, pero como cada quién tenía sus preferencias y nadie quiso ceder, ni compartir, ni transigir, acabaron volviéndose nichos individuales. Asi, cada uno podría estar a sus anchas, sin molestias de otra persona alrededor...solos.


Las hicimos fuertes, porque al ver que estabamos solos entre la multitud nos volvimos desconfiados, y egoístas, y avaros de lo poco o mucho que cada quién poseía en su pequeño reducto. Entonces alguien pensó en hacer su caja de cristal para poder vigilar constantemente a los vecinos, pero también a prueba de cualquier impacto para que no se pudiera penetrar en su reducido mundo. Al cabo del tiempo, todos seguimos su ejemplo y nos vimos entonces como rarezas en un exhibidor..siempre vigilantes, pero siempre vigilados.


Y un día, entre la desconfianza y la soberbia, nos encerramos en nuestros refugios y destruimos llaves y cerraduras. En medio del temor irracional y desenfrenado de nuestra locura, volteamos la espalda a todo y a todos para escondernos como animales en su cubil.

Fue así como nos hicimos prisioneros de nuestros miedos, de nuestras flaquezas y carencias. En el orgullo de no reconocer nuestras fallas, de no ser los primeros en desmayar, ni dar lugar a la menor muestra de debilidad o incertidumbre.


Hoy vivimos, o mejor dicho: sobrevivimos, recordando los días en que fuimos más humildes y conocíamos el significado de cosas que hoy se van olvidando . Volteamos de un lado a otro y vemos los ojos inquisidores de aquellos que un día llamamos amigos y hoy no nos reconocen. Gritamos golpeando los muros de nuestra prisión para que no se nos olvide el sonido de nuestra voz, ni se pierdan tantas palabras que ya no tenemos a quién dirigir..porque hace mucho que nosotros sólo hablamos en el pensamiento.

Y esperamos..., esperamos que un día, podamos recordar como fue que llegamos a ser nuestros propios verdugos, y entonces, tal vez, podamos ser nuestros salvadores.


Luz, 2007

martes, 2 de octubre de 2007

HABLANDO DE AMOR.






Hablando de amor, específicamente el amor de pareja, el amor que pudiera ser el más egoísta e interesado, tal vez. El amor que paradójicamente pudiera ser el menos "amoroso".


¿Qué pasa cuando el sentimiento amoroso dirige su atención y/o su energía hacia el objetivo "pareja"? pues que entran en juego varias situaciones a nivel fisiológico y psicológico que provocan las reacciones más extrañas y nos llevan a extremos por demás disímbolos.




Generalmente el objetivo amoroso en esta caso parte de una necesidad, una carencia individual, y eventualmente, influye de gran manera el aspecto social que implica reglas de conducta grupales y formas de vida impuestas por la mayoría. Es decir, en una sociedad en donde se considera a la familia como célula fundamental del grupo constituido, y en donde el vivir en pareja preferenciando la permanencia del individuo mediante la procreación, este factor viene a ser un punto referencial para la necesidad del individuo por no permanecer solo; esta es sin duda, una condicional que le es inducida por impronta desde su más temprana edad.




Por otro lado, está también el aspecto fisiológico, mientras se desarrolla nuestra vida, estamos presenciando cada día los cambios que va sufriendo el cuerpo físico. Desde que nacemos hasta la muerte, el cuerpo humano vive en un constante cambio, por más que sólo sea el envejecer, mueren y nacen células cada día, se crece, se llega un pináculo de desarrollo y a partir de ahí se decrece. Y en cada una de esas etapas, el organismo nos va enviando diferentes estímulos.., que se cubren -o no- de una u otra manera y que por lo mismo nos van marcando pautas de conducta. Dentro de ellas, está el aspecto sexual. Es generalmente en la etapa de la pubertad, cuando los órganos sexuales alcanzan su madurez y las glándulas encargadas de estimularlos empiezan a lanzar sus descargas de hormonas evidenciando que el cuerpo es apto para la reproducción, cuando las ansias "amatorias" se manifiestan de manera más patente, y -por una razón puramente física y hormonal podríamos decir- se busca entonces con singular alegría al objeto de nuestro "amor" (carnal).




Y recordemos que también tenemos lo que se llama intelecto y sentimiento, un factor psico-emocional que nos impulsa por alguna razón proveniente de un resorte emocional o racional (a veces) a desear o buscar una pareja que alivie esas necesidades emocionales, intelectuales o ambas.


El caso entonces, es que nos encontramos ante un impulso por demás egoísta e interesado. Generalmente estamos ante la necesidad de llenar un vacío, un satisfactor que tal vez algo burdamente, podríamos comparar con el comer, dormir, o simplemente cohabitar por el simple instinto. Y bueno, claro que en el proceso, se encuentran un montón de circunstancias a cual más singulares y que en muchos casos parecerían únicas o extraordinarias. El enamoramiento -ese idílico estado que comprende el momento de dar con el objeto de nuestro deseo hasta el despertar a la realidad de que tal vez no era todo lo maravilloso que creímos- conlleva un cúmulo de sensaciones psicosomáticas que han provocado o inspirado todo el universo de conceptos, apologías, monumentos, homenajes, tratados filósoficos, investigaciones cientifícas, y un extenso etcétera de situaciones en torno y a propósito del AMOR, asi con mayúsculas y con esa entonación que implica acaso, el talante de sublimidad y arrobo con que se nombra algo sagrado.


Pero no, tristemente parece ser que no hay tal, que todo parece reducirse al plano más terrenal y práctico que existe. Y que por más que al momento de mirar con ojos entornados al objeto de nuestro "amor" pensando que la vida sin él/ella no es vida, no estamos sino pensando en nuestras egoístas necesidades personales y planeando -desde ya- la mejor manera de solventarlas. En todo caso, y dado que es lo que hay, no creo que tenga nada de extraordinario el disfrutarlo de la mejor manera, dejando que nuestras endorfinas hagan de las suyas retozando a gusto, mientras nos dejamos llevar alegremente por el "sublime sentimiento" del AMOR.


Luz, 2007.


sábado, 22 de septiembre de 2007

UN ABRAZO.










¿Qué poder especial tiene el contacto físico entre los seres humanos?...aún más ..entre varias especies animales también. Experimentos con chimpancés demuestran que los individuos que son retirados de su madre y sus semejantes y criados en un ambiente en donde sólo ellos se encuentran, crecen y desarrollan conductas enfermizas que se identifican como stress, neurosis, depresión, agresividad...los científicos explican que ello se debe básicamente a la falta del contacto físico entre la madre y el bebé primero..y luego entre los miembros de su familia. Es decir, son necesarios para el sano desarrollo psico-social el que los individuos tengan la posibilidad de dar y recibir abrazos, caricias, en fin lo que se puede llamar contacto que implique atención, afecto, reconocimiento y aceptación.






Si esto es en estos primates, ¿que no será entre los seres humanos? las conductas de los individuos respecto al entorno en el que se desarrollan son diversas, influyen en ellas factores múltiples que van desde la herencia genética hasta impactos mediáticos exteriores; no obstante el factor emocional que proviene del reconocimiento, la aceptación y la convivencia con el círculo afectivo cercano parece ser un factor relativamente común a todos los individuos.




Tal vez sea por eso que la mayoría de los seres humanos reaccionamos casi de igual manera ante la posibilidad de una caricia, de un abrazo, de un beso..., ese momento de contacto físico, más allá de las implicaciones emocionales parece ser o tener una especie de magia o encanto que no solo resulta en la mayoría de los casos placentero, sino también necesario. Es casi imposible imaginar cualquier tipo de relación interpersonal sin la presencia de algún tipo de contacto.., desde el apretón de manos en un saludo, una palmada en la espalda, brazos sobre los hombros, caricias..., se dice inclusive, que son más elocuentes que un discurso cuando se tiene necesidad de consuelo, compañía, o también cuando se festeja y hay la necesidad de compartir alegrías o triunfos.




Compartir..., tomar algo nuestro y darlo a otro, en este caso, al otorgar una caricia estamos tomando parte de nuestra persona, de lo que tenemos como intimidad porque, es cierto también, que nuestro cuerpo físico es lo único que realmente "poseemos" en cierto modo, y el hecho de que conciente y voluntariamente decidamos ponerlo a disposición de otro es un acto de generosidad, tal vez muy sencillo, pero no por eso menos importante o significativo.




Es cierto, un abrazo no resuelve una crisis emocional, una caricia no te ahorra los sufrimientos de una enfermedad, un beso no evita que tengas que asumir las consecuencias de desiciones equivocadas, ni el tener la mano de alguien entre las tuyas te hace más corto y amable un camino lleno de piedras y tropiezos...no, y sin embargo...pienso ¿cómo podría sobrellevar todo ello sin ese maravilloso auxilio? y también, cómo podría ser una dicha o un logro, completamente satisfactorio si no hubiera alguien a quién compartirlo mientras lo estrechas en tus brazos...?




Luz, 2007




martes, 18 de septiembre de 2007

COINCIDENCIAS.






Sucede que a veces uno se encuentra, sin mayor búsqueda o propósito específico, con situaciones, lugares y personas que son -en su descubrimiento- una fuente constante de sorpresa...agradable sorpresa.
Y lo más significativo de todo ello es que suceden de manera espontánea.., son pequeños grandes "milagros" de los que ocurren constantemente y que tal vez, por su cotidianidad, por su sencillez pasan inadvertidos las más de las veces. Felizmente, en ocasiones tenemos el don, la sensibilidad, ¿la suerte? de verlos clara y llanamente y es entonces cuando algo en el corazón se mueve y de alguna manera sabemos que estamos ante un instante de revelación a la que tal vez muchos atribuirían el calificativo de "prodigio"
¿Cómo se pueden explicar estos acontecimientos?, ¿de qué manera se podrían clasificar, cuantificar, valorar...? dudo mucho que hubiera manera, porque se refieren a un instante personal..estrictamente personal en el que la sensibilidad individual es tocada, marcada, conmovida... y de acuerdo a ello es que se reacciona...o no. Se es feliz inmensamente...o no, se ve todo de una manera distinta....o no.
Puede que duren un segundo, una hora, toda una vida, pero ahí quedaran y serán como dijo Victor Hugo (me parece..) un recuerdo puro que alimente por siempre nuestras almas.

Completamente inesperadas (aunque algo tengan que alegar los teóricos del caos o filósofos de la causalidad), estas epifanías son las que acaban por dejar huella perenne en nuestras vidas. Recuerdos a los que habremos de regresar una y otra vez y fuentes de donde -no pocas veces- sacaremos no sólo agua vivificante sino alimento del alma para continuar el trayecto.

Nos sentaremos nuevamente en la orilla del camino y volverán a nosotros los gestos, las palabras, las remembranzas que nos hagan sonreír, ¡que mejor que sonreír!, y resolver que siempre hay oportunidades, amaneceres y fuerzas -de donde parecen exhaustas- para retomar el rumbo y continuar el viaje.

Y tal vez, en algún lugar y momento de ese mismo camino, alguien también se detenga un minuto en su andar y al evocar nuestra compañía, nuestras palabras, nuestros gestos, risas o silencios, sonría a su vez y piense que vale la pena seguir adelante y aguardar con el corazón expectante la buena nueva que nos traerá cada siguiente paso.


Por todo ello, gracias -a quién haya que darlas- por el feliz momento de coincidir contigo...
P.D. .....pour toi...


Luz, 2007


sábado, 8 de septiembre de 2007

POEMAS VI








Cuándo dejarás de ser amor...., doler
Arañar con garras aceradas las entrañas...

Cuándo dejarás de ser dolor..., sufrir
Revivir sin descanso ni respiro tus palabras...

Cuándo dejarás de ser olvido..., morir

Ser fantasma doliente en mi cuerpo abatido,Sin corazón, sin alma y sin sentido.





**********






Si lo acepto,

Acepto que fui dura y cruel y desalmada,
Que mis palabras fueron gotas de hiel sobre tus llagas.

Si lo acepto,
Acepto que lastimé tu amor y agredí tu alma,
Que te llevé al fondo de un abismo con engaños y trampas.

Si lo acepto,
Acepto que te herí, y fui implacable en mi venganza,
Que llené tu camino con agudas espinas que mordieron tus plantas.

Pero antes de irte de mi lado,
Que maldigas mi nombre y me vuelvas para siempre la espalda.
Antes del odio, del olvido, antes de nada...
Sólo esto:
Nunca..., jamás..., podrás imaginar cuánto te amaba.





**********



Si yo pudiera creer, compartir tu confianza,
Apresar como tú haces, esquivas mariposas de sueños y esperanzas.
Si fuera como ayer, sin temores en mi alma,
Como un día fue mi cielo, lleno de luz y sol, sin nubes ni acechanzas.

Pero va siendo tarde,
La noche con sus sombras es dueña hoy de mi casa,
Y no admite inquilinos que no traigan consigo más que dolor y lágrimas,
Recuerdos tormentosos, sonrisas que son más bien muecas tristes y amargas.

Aléjate de mí,
Que amor, dicha, esperanza, son quimeras lejanas,
Flores tan delicadas ya no crecen en mi alma.
Vivo en un lugar yermo..., seco..., estéril, regado por mis lágrimas,
En donde sólo espinas brotan como navajas.


**********





Me quedé sin ti,
Atadas mis alas por los lazos del recuerdo
Vi como te alejabas sin voltear, sin lamentar,
Sin pronunciar ni una sola palabra de amor o indiferencia.

Me quedé sin ti,
Hasta que el último rayo de luz se llevo con el tu imagen,
Tu cabeza erguida y orgullosa, tus ojos, tus labios,
Tu espalda fuerte que fue lo único que me dejaste para recordarte.

Me quedé sin ti,
Hasta que el vacío se llevó también el eco de tus pasos
Y acabó llevándose con ello el latir de mi corazón,
El aliento de mi cuerpo, las palabras, las risas, los pensamientos...

Me quedé sin ti,
Y aquí..., sin ti,
sigo atenta el espectáculo de mi cuerpo de roca que se vuelve en arena,
Que se disuelve en llanto...,



que sigue recordándome que nunca te he olvidado.





**********






Cuán dulcemente me fuiste desangrando,
Cuán lenta, suavemente, tu amor me fue matando,
Cómo fue para mi el veneno tan grato,
Que tan ávidamente bebí de entre tus labios.

Que alegre y tiernamente te llevaste el aliento
Que animaba mis pasos,
Que rápida y certera fue la trampa que usaste,
Para dejarme entera, de pie, pero vacía y ya muerta.



Luz, 2007






jueves, 6 de septiembre de 2007

DRAKE



-"¿Que nombre hubiera sido más apropiado entonces?", me preguntaste y yo no supe entonces que responder.

Me imaginé que así como te había visto, en la primera impresión, al primer golpe de vista que trata de abarcarlo todo y al final acaba siendo solamente una emoción, un destello, una imagen que inmediatemente se aleja y deja únicamente el recuerdo de unos ojos, un color de pelo, una sonrisa..., así, de esa manera, no se me ocurría otro nombre que no fuera el de un pirata.

-"¿que tal Drake?", te dije

Y te reíste, "Drake, suena como a un pirata" respondiste.


Y sí, la intuición, el azar, el destino, o todo junto, o quizá nada de ello al final me indicaron que habías llegado de un lugar lejano. Donde las reglas y la moral son otras. Donde los términos y las definiciones adquirían un tono diferente y traían -como la brisa del mar- el sabor metálico y salado que se percibe en la playa cuando se acerca una tormenta...o por las tardes, cuando la marea sube y el mar nos da muestra de que puede ser cruel y despiadado.


-"No creo que ese nombre sea apropiado -añadí entonces-, parece que no te queda del todo, creo que no puedo pensar en otro nombre que no sea el que tienes"

Y seguiste riendo, "pero entonces ¿cómo es que me dices que mi nombre no es apropiado?" seguías sonriendo (más con los ojos que con la boca) mientras divertido esperabas mi respuesta.


Y ya no dije nada, aparte la mirada y -repentinamente seria- me quedé pensando en un horizonte lejano, bajo un sol deslumbrante y el azul del mar que se fundía en la lejanía con el cielo; y en ese vasto espacio, entre los mil reflejos del sol sobre el espejo del agua, un antiguo barco velero, alejándose de tierra al impulso del viento que hinchaba sus velas; y en la proa, sonriendo al sentir la brisa y los rayos del sol sobre el rostro, un hombre, ese hombre extraño e inexplicable, al que yo un día pensé en llamar "Drake".
Luz, 2007


LA ABUELA TIENE CANCER.





-Que triste es en verdad que sólo en estas ocasiones podamos reunirnos y saludarnos.

-Si, es cierto; y lo peor de todo, es que siempre que estamos en la misma situación intercambiamos teléfonos, direcciones y horarios para "ponernos de acuerdo" y vernos más seguido.

-¡Eso!, y resulta que hasta que alguien más está grave o ya se murió es que nos volvemos a encontrar en el hospital, en el velatorio o en el panteón...

-Pues sí, pero que le vamos a hacer, es la vida, siempre tenemos más tiempo para cualquier cosa que para reunirse con la familia.

-Bueno, pero también hay que decir que por eso dice el dicho: "de los parientes y el sol, mientras más lejos mejor", los dichos no son gratuitos, eh?

-Sí, pero no juegues!, no en este caso, la verdad que si me siento chinche por no visitar más seguido a la abuela, como quiera que sea siempre ha sido de lo mejor conmigo..

-Y con todos, es la verdad, nadie podemos decir que no haya sido cariñosa y generosa con todos...

-Aunque también hay que reconocer que su genio lo tiene..., si tampoco es una santa la buena señora..

-Nooo, que va, sólo una vez me alcanzó una cachetada, en adelante siempre procuré mantenerme a distancia prudente...

-Igual yo, porque aparte de todo, bastante alevosa...ni agua va y ya tenías su manita encima.



Risas, y enseguida el "ssshttt" y la mirada reprobatoria de las personas que junto con ellas compartían la salita de espera del hospital en donde se habían encontrado para visitar a la abuela que, muy delicada, convalecía de otro ataque de hipertensión.


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¿Cuánto más tendría que pasar para que por fin pueda descansar?, ¿porqué no me dejan morir en paz de una vez?. Tal pareciera que mi destino es quedarme aquí aguantando golpes. Uno y otro, jamás en mi vida tendré paz, ni tranquilidad. Todo son golpes y maltratos, y lo que es peor, sin siquiera un aviso, algo con que ponerme en guardia, si no lo puedo evitar, por lo menos apretar los dientes...¡maldita vida esta! ¿hasta cuándo?


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Volvieron a bajar la voz, y la conversación se reanudó, ahora recordando anécdotas de la niñez, del tiempo que todas habían convivido con la abuela. Unas más, otras menos, pero en algún momento de su vida habían ido a parar a la casa pequeña y vieja, llena de cosas viejas y bultos que ocupaban cualquier espacio libre.



-¿Que tanto guardará entre tantos bultos y cajas?

-A saber, yo alguna vez que estuve ahí, le ayudé un poco porque según ella quería deshacerse de tanto trique..

-¿Y.., que pasó?

-Pues nada, estuvimos toda una mañana -y parte de la tarde-, desamarrando cajas y descosiendo costales. Había ropa vieja, cuentas, revistas del año de la revolución, bueno, para acabar pronto: ¡pura basura!

-¿Y sí tiraron todo?

-¡Que va!, no te pierdas esto, me estuvo contando historias de cada bendita cosa que sacamos y al final....volvimos a meter todo de nuevo y quedó como si nada.

-Ay, no inventes! ¿cómo crees?

-Pues no invento, te digo que así fue...mira, yo sacaba un trapo todo raído o un papel ya casi deshaciéndose de viejo y ella se ponía a contarme toooooda la historia de eso, y bueno, yo para acabar pronto, la escuchaba un poquito y luego le decía: "bueno abue, entonces...a la basura, no?" y ella: "No, eso no, doblalo de nuevo y acómodalo bien, para guardarlo, quiensabe si se ofrezca más después"

-Pues con razón ya no cabe nada en esa casa!, en serio se pasa la abuela, ya ni la friega, ni ella debe saber bien a bien que tanto guarda ...igual está todo lleno de cucarachas...

-...o nido de ratones! iugh!!


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¡Que habitación tan fría!, en esa cama con sólo esa sábana delgada para taparme..., hacía frío sin duda..., ¿o seré yo ?. ¡Bah! yo siempre tengo frío, con tanta necesidad que pasé durante años, sin nada que taparme..., buscando entre ropas viejas algo que sirviera para las noches en que el aire se metía por todas partes en ese tapanco donde dormía...nunca he tenido nada, pero si estuviera en mi casa..., por lo menos hoy no me falta una cobija, un chal, ni a mí ni a los míos. Pero ahorita, en este cuarto de hospital, ¡ni un triste sarape! y nadie que se acomida a traerme algo para taparme. En cuanto pueda moverme, y vea a alguien, lo primero que le voy a decir es que vaya a mi casa, que busque y me traiga un par de cobijas...si, tengo frío...


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Nueva pausa mientras cada cual pensaba en la pila de cosas amontonadas que se habían vuelto paisaje familiar en la casa de la abuela, como su cama de latón, su ropero grandisímo y con dos lunas enormes, todo tallado a mano, sus sillas de tule que constantemente tenía que mandar a reparar (-"Abuela, ya debería tirar esas sillas, un día nos vamos a lastimar cuando se caigan de viejas al sentarnos, ¿porqué no recibió la sala que le mandó mi tío?".-"Cuando me muera tiran todo lo de mi casa en el mismo hoyo en donde me vayan a tirar a mí, mientras yo viva, me dejan todo como yo lo tengo...¿arreglados?")




-Como quiera que sea, siento feo de verla en esa cama..

-Todos lo sentimos, ¿pues porqué crees que aquí estamos todos?

-No, pero yo me refiero a que siento feo que toda su vida haya tenido tanto sufrimiento.

-Ay sí, cuando se pone a contar las historias de su vida, parecen más bien cuentos de horror. Yo a veces hasta creo que ni son ciertas, como que de repente exageraba, ¿no?

-Pues quién sabe, pero eso que dices de cuentos de horror, si es cierto..., ¿no les contó lo de cuando fue a buscar al diablo?

-Sí, como no, por eso digo que yo creo que exageraba.., eso no puede ser cierto.

-¿Crees que no?, pues yo no sé, pero conociendo a tu santa abuela..

-...también es tu abuela, no te hagas..

-Bueno, decía que conociendo a la abuela, no dudo ni tantito que sea cierto. Carácter no le faltaba por cierto.

-Para algunas cosas..., para otras no tanto

-Pero para eso sí, ,mira que ir a medianoche a gritarle al diablo que se la llevara...


Nuevo silencio, ahora más temeroso porque todas recordaban la historia, contada a cada una cuando manifestaron miedo a la oscuridad, "el coco", fantasmas..., y en donde la abuela acababa diciendo:

"Por eso es que no deben tener miedo a nada de eso, yo te aseguro que no existe"


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¡Tantas medicinas! agujas en su brazo, cables en su cuerpo. ¿Para qué?, ¿cuánto tiempo más estarían manteniéndola?. Nadie me ha preguntado, yo no quiero vivir; hace años que debía estar muerta, pero claro! no podría tener tanta suerte. Desde niña preguntándome ¿porqué?, porqué mi madre me dejo como un perro en la calle, porqué tuve que andar en basureros recogiendo basura para malcomer, porqué me "regaló" con aquellas "buenas" personas que me dieron un rincón en un corral, entre las vacas, para que pudiera trabajar desde que el sol salía hasta la media noche, limpiando estiércol y acarreando agua, caminando kilómetros para llevar vacas y traerlas cada día.

Un día me enseñaron a rezar, a dar gracias a dios por la vida que disfrutaba. Yo no iba a dar gracias a dios, más bien le pedí..le rogué que me llevara a otro lugar mejor, si es que existía. Pero no, jamás me escuchó. Pero decían que había demonio, diablo. Y también acudí a él, aquella mujer vieja me dijo que a la medianoche se aparecía en el cruce de caminos y que si estabas ahí, o pasabas por ahí te llevaba. Y yo fui, porque mi vida era tan miserable, porque ya no podía más desde entonces, y ahí, a la medianoche, yo me paré en ese cruce de caminos y grité: "ven por mí", "si en verdad existes, ven y lleváme..." y ahí esperé hasta que amaneció, dormida en la tierra. ¡Bah!, lo único que gané fue una golpiza -otra más- por salirme toda la noche.

Y luego esos niños miedosos, llorando porque estaba oscuro, porque si se los llevaría un duende, un fantasma, el diablo...¡por favor! nada de eso existe...


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-¿Y de verdad está muy grave?

-Dicen que sí, no sólo es la hipertensión, parece que tiene cáncer.

-¿En serio?

-Si, por eso va a estar aquí varios días, el doctor que la atendió dice que ya esta avanzado, al parecer no se había dado cuenta.

-No puedo creerlo, ¡pobre abuela! a eso si le tenía miedo.

-¿Al cáncer?

-Pues sí, me decía que era lo único que le faltaría. Padecer cáncer después de todo lo que ya le había pasado en la vida.

-¿Cuándo te dijo eso?

-Lo repetía siempre, era de las pocas cosas que tenía muy claro. No quería morir de cáncer.

-No digas, pobre abuela...


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¿Cuánto tiempo estaré aquí?, esos doctores, no me dicen nada, y solamente con sus palabras amables. A ver a que hora va a venir alguien que si me diga cuando me voy de aquí. Esta cama me cansa, y además, hace tanto tiempo que sufro de hipertensión, no sé porque ahora se tardan tanto... que no sea cáncer..., es lo único...lo único...

Y mientras pensaba en esto y en otros episodios de su vida, una lágrima solitaria resbaló por su mejilla arrugada y reseca. Justo en ese momento entró el médico y la mayor de sus hijas que la besó y se sentó en la cama al lado suyo.


-¿Cómo está abuelita?, ¿ya lista para irse?

-En eso estaba pensando doctor, ¿ya me puedo ir?

-Sí madrecita, a eso vengo, a platicar con ud., escúcheme con cuidado....

Y mientras el doctor empezaba a hablar, la hija sollozando quedito, apretaba con fuerza su mano...


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Luz, 2007





lunes, 3 de septiembre de 2007

POBREZA IGUAL A VIRTUD?







Dice el real diccionario de la lengua española que maniqueo "se dice de quién sigue las doctrinas de Manes, pensador persa del siglo III, que admitía dos principios creadores, uno para el bien y otro para el mal.", y que a la "tendencia a interpretar la realidad sobre una base dicotómica" se le llama maniqueísmo. *


Valoración dicotómica, el bien y el mal, blanco y negro, frío y caliente; los extremos de una misma cosa.
Efectivamente, siempre se puede tomar la posición radical de analizar todo desde el simple punto de vista de blanco o negro, bueno o malo y abandonar cualquier otro tipo de consideración que pudiera matizar el asunto. Un ejemplo de esto siempre se encuentra cuando nos detenemos a opinar acerca de los "pobres" y los "ricos" (económicamente hablando).




Tendemos a considerar a aquellos que viven en condiciones paupérrimas o precarias, "buenos" per se; cualquier tipo de debilidad, error, actitud equivocada, como una consecuencia lógica y fácilmente disculpable de la situación de miseria en la que viven. ¿Que no tienen educación? claro que no!, si no tienen para comer . ¿Que se dedican a actividades no-lícitas al margen de la legalidad? claro! si el sistema no provee de trabajo (sobre todo a quienen no tienen capacidad ni estudios...claro, no hay estudios porque no hay para comer...bla,bla,bla) ¿Que son adictos o con comportamientos agresivos o disfuncionales? pero por supuesto! en una sociedad que "no ofrece opciones" y que discrimina, no hay otro camino.




Y de verdad, ¿todas las personas que viven en ese estado constante de miseria y abandono son víctimas? bien, en un análisis maníqueo debería ser..., víctimas de una sociedad salvajemente materialista, que todo lo valora bajo los parámetros de la riqueza monetaria y el culto hedonista a la apariencia y el "hoy y ahora". Además, para la mayoría de los seres humanos es más fácil abonar las consecuencias de sus actos (u omisiones) a otro antes que asumirlas de motu propio. La excusa de "el sistema represor" "la sociedad excluyente" "las condiciones adversas" "la mala suerte" siempre será el camino más sencillo y cómodo para justificar nuestras propias fallas.




Por otro lado, hay también la tendencia a crear una cierta apología del "sufrimiento" una suerte de culto a aquellos que por tener poco, o nada, permiten que los que gozan de una posición algo más elevada puedan darse el gusto de sentirse superiores, bondadosos, humanitarios y mejores personas cuando alzan su voz, energía y recursos (no todos claro, una cosa es "parecer" compasivo y otra regalar el patrimonio) para arrogarse en defensores de los necesitados y paladines de las causas nobles. En ese sentido, alguien que le pidiera a un paria que se levantara de su miseria y buscara la forma de salir de esa condición con ayuda, pero sin esperarlo todo sólo por ser "pobre" es visto como un fascista-capitalista-esclavista-y-bárbaro (sin pensar que todos tenemos nuestro "hitlercito" dentro sólo es cuestión de tocar los resortes indicados)




Vayamos a los extremos del extremo, pensemos en aquellos seres que tocan verdaderamente los límites de la miseria en todo sentido, verdaderos parias que han nacido en condiciones en las que tal vez un animal salvaje tendría más posibilidades de sobrevivir que ellos mismos. Personas que lo son sólo por definición, porque hasta los más elementales derechos humanos les son negados desde que nacen, y sólo por nacer en determinado país o sociedad. Son dignos de compasión, sí, son merecedores de ayuda, claro!, pero...¿esas condiciones son las de TODOS los pobres?, ¿verdaderamente viven los desheredados en cualquier lugar del mundo, bajo la norma hindú de las castas?, en donde se nace en determinado status y no hay manera de salir, se morirá en ese mismo nivel con la única esperanza de que en la siguiente vida (si fuimos "buenos" y "compasivos") podremos escalar un peldaño de la escala de castas. No me parece que así sea.






Creo firmemente que en todo tiempo, circunstancia y lugar (salvo excepcionales casos que son producto efectiva y exclusivamente de circunstancias aleatorias e imponderables) siempre hay la posibilidad de modificar la situación en que cada quién se encuentra. No creo que el ser "rico" o "pobre" sea razón (válida y/o razonable) para emitir juicios de valor acerca de la calidad moral de cada persona. El catalogar como "buenos" o "malos" a partir de su circunstancia de vida es poco menos que insensato y habla además de una visión bastante limitada de quién emite ese juicio.



Siempre habrá quién actúe de manera cabal conforme a las normas éticas de su sociedad sin importar su posición ecónomica, y siempre habrá quién desafíe y viole esas normas de igual manera, sin atender a su capacidad adquisitiva.






Luz, 2007









* DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición
Real Academia Española © Todos los derechos reservados




sábado, 25 de agosto de 2007

PEROGRULLO...





Querer alcanzar la comprensión de cómo o porqué piensan y/o actúan de una u otra forma los seres humanos es tanto como tratar de explicar la composición del universo partiendo sólo de observar el cielo (tarea que quizá no sea imposible, pero me da la corazonada que es poquito menos que eso)



Dicen que los instintos básicos: respirar, comer, reproducirse se encuentran asentados en la función del hipotálamo, la raíz de la vida en su modo más simple. Pero el hombre pasó de ser un animal de instintos básicos a ser un ente pensante (o al menos eso dicen), entonces el cerebro creció alrededor de esa raíz madre y desarrolló otras capacidades.



Así, no sólo fue ya el simple animal que respiraba, comía, y se reproducía. Entraron en juego otras funciones que involucraban menos el "actuar" y más el "pensar". El razonamiento -dicen- se volvió pilar de la evolución humana.




Y sin lugar a dudas no podemos negar tan evidente realidad, volteamos a mirar (por encima del hombro, claro, faltaba más..!) a los que parecen ser los representantes vivos más cercanos a lo que pudo ser nuestro origen, a saber: chimpánces, gorilas, orangutanes y a pesar de las similitudes nos sentimos tan lejanos a ellos (y en general a cualquier otro mamífero o animal que -aunque inteligente- no comparte nuestro evidente desarrollo intelectual) que nos refuerzan en la idea de la superioridad del hombre en relación a cualquier otra forma de vida en este nuestro pequeño mundo.




¿Y entonces?, porqué -me pregunto- cada vez la humanidad se parece más a un animal irracional y carente de cualquier tipo de inteligencia, sentimientos, emociones, y sólo parece responder a instintos básicos de supervivencia que le mandan: nacer, crecer, reproducirse y morir (ah, en el ínter pelear y disputar como cualquier otro animalillo guardando su territorio, mostrando sus atributos sexuales, o elevándose amo de la manada)?


Y tal vez sea aún más irracional que los irracionales, porque menciono ahí "instintos de supervivencia" algo que los animales tienen muy claro y que los lleva a tomar actitudes que podrían tomarse como anti-naturales, pero que son necesarias para sobrevivir. Los hombres en cambio, se lanzan contra todo y contra todos sin tomar en cuenta que en ese afán su propia seguridad y supervivencia está en juego. Pero ahí van (vamos) con singular alegría a arrojar a nuestros congéneres al pozo sin tomar en cuenta que estamos atados a ellos. Ahí vamos a acabar con la propiedad del vecino sin pensar que vivimos en esa misma propiedad. Ahí vamos a lanzar proyectiles al cielo sin acordarnos que terminarán por caer (ley de gravedad, ni modo) y muy probablemente caigan en nuestra cara.




Y lo más gracioso de todo esto, resulta en que muchas personas, en diferentes tiempos, épocas, o lugares han venido a dar cuenta de esto. No se descubre ni el hilo negro, ni el agua tibia. Durante las guerras, las hambrunas, los crímenes de lessa humanidad, los ecocidios (para estar a la moda) las epidemias, los desastres naturales; nos damos cuenta de la infinita fragilidad del ser humano, y cuán inútil es toda la arrogancia y soberbia de nuestros adelantos intelectuales y tecnólogicos. Una y otra vez, nuestras muchas miserias y limitaciones nos saltan a la cara y ahí por un momento nos sentimos empequeñecidos y dispuestos a aceptar que no, en realidad no somos tan "omnipotentes" como lo habíamos creído.

Así suele pasar, pero ¡oh "maravilla del espiritú humano"! he aquí que pasado el instante de desconcierto, una vez que logramos apoyar nuestro más pequeño dedo sobre tierra firme y sentimos que estamos de "pie" nuevamente, nos olvidamos de la lección y ahí estamos otra vez, firmes sobre nuestro pedestal preparándonos para seguir escupiendo al cielo. Los "agoreros del desastre", predicadores, científicos, filosófos, etc., regresan a sus rincones a seguir rumiando sus sombrías disquisiciones y rellenando páginas y páginas de datos, conclusiones, análisis y sentencias que como la guardia de César repiten: "recuerda que eres mortal", pero como ella, son apenas un murmullo casi inaudible en la cacofonía de exclamaciones y alabanzas a nuestro moderno y sofisticado estilo de vida.


Y yo, ahora mismo, no sé porqué de repente escribo todo esta inútil colección de frases huecas y triviales, si lo único que siento es una tristeza infinita por la pérdida de una presencia amada.

Pero algo tiene que ver con todo eso, porque igual se relaciona con la necesidad de compartir, la complejidad de los sentimientos de soledad, melancolía, amor, nostalgia..., y también con la necia pretención de pensar que -aún cuando ya todo se sabe y cada vez que se fracasa vuelven las mismas sentencias que comienzan con "...eso era algo previsible y esperado.."- las cosas serán diferentes cada vez y nuestro genio, ingenio, inteligencia, perspicacia (o todo al mismo tiempo), nos salvarán del desastre que de siempre se sabe con certeza.


Como escribí al principio: querer alcanzar la comprensión de cómo o porqué piensan y/o actúan de una u otra forma los seres humanos, es peor aún que tratar de hallar la aguja del pajar sin la ayuda de un buen magneto.



Luz, 2007








miércoles, 22 de agosto de 2007

DOS MUJERES.




Las 9 am. tiempo justo para bañarse, tomar un sorbo del vaso de jugo (orgánico) servido con premura y salir corriendo a enfrentarse con el tráfico por las avenidas hacia la oficina del cliente que tiene cita a las 9.45 am. (claro, a una ejecutiva de su nivel y sus atributos se le permiten algunos minutos de retraso, pero siempre es mejor ser puntual). En el alto de un semáforo voltea a ver su cara con la cantidad exacta de maquillaje para verse exactamente a la última moda: sin maquillaje. Lo mismo sucede con su atuendo, lo suficientemente formal y descuidado para verse casual pero sin que deje de notarse el buen gusto y los detalles que indican que puede faltarle todo, menos el estilo.




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Las 4.30 am. tiempo justo para levantarse y poner agua a calentar en la estufa para que su esposo (siempre reacio a levantarse) pueda por lo menos lavarse con agua no tan fría. Y también hay que calentar la leche (ya queda poca) y preparar los frijoles para que coma un bocado y también pueda llevar su torta ("almuerzo mujer, suena más elegante" así le dice siempre con la risa más en los ojos que en los labios) que será el único alimento decente que pruebe durante todo el largo día de trabajo. Mientras acarrea cubetas y revuelve trastos en la estufa se "peina" levantando su pelo en un chongo que ni siquiera voltea a ver y lava su cara con la fría agua de la pileta, en la débil luz del amanecer, en el espejo del agua medio quebrada le parece que su cara está un poco maltratada tal vez debería hacer un esfuerzo y comprar esa crema que su vecina le ha insistido tanto, "para desaparecer las arrugas -dice ella- y verte bonita y juvenil". Sonríe, vuelve a ver la sonrisa de su marido cuando le dice: "si fueras más bonita sería pecado".




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Medio día casi, la cita con el cliente no fue tan buena como esperaba, aunque llegó a tiempo olvidó en casa algunos documentos que eran necesarios para explicar algunos detalles y no pudo cerrar el trato, debió copiar todo a la memoria de su laptop pero esa maldita costumbre de confiarse de los subalternos, su asistente olvidó recordárselo (ya que no tuvo la iniciativa de hacerlo ella misma) y eso le jodió el asunto, en fin, ni lamentarse es bueno. Ante todo nada de stress ni "malas vibras" que por lo menos para eso sirva el curso de yoga que está pagando (el instructor está que "se cae" de bueno y por otro lado, ni modo de no estar al día en lo que tenga que ver con prolongar la juventud, la belleza, la energía...ah y claro, la salud) todo esto lo platica a una de sus amigas con quién se reunió a tomar un "snack" (ni desayuno ni comida... snack, por más que algún despistado siga diciendo "almuerzo") mientras trata de elegir entre un montón de fuentes de verduras y frutas crudas en el restaurant vegetariano.


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Casi es medio día, esto lo sabe por puro cálculo ya que desde muy temprano, cuando salió de su casa después de haber dejado todo limpio y "levantado" ha estado encorvada limpiando pisos y planchando la ropa de esa casa en donde la recomendó su vecina. De hecho, este era el trabajo de ella, pero hoy tenía que acudir a su junta de vendedoras y le pidió que la supliera. Mientras plancha con cuidado las prendas, piensa que el trabajo le ayudará porque pronto será el cumpleaños de su esposo y sabe que le hacen falta muchas cosas, pero principalmente quisiera poder comprarle unos zapatos que vieron un día en un aparador y que -aunque no se lo dijo- ella notó cuánto le gustaron. Sonríe, lo que le paguen hoy servirá para comprárselos. Y tal vez, si se da prisa -porque todavía queda bastante por planchar y sacudir- le diera tiempo de pasar por la tienda y comprarlos de una vez. Su estómago hace ruido, le recuerda que sólo tomó una taza de café medio aguado en la mañana (la leche era poca y ya no alcanzó) pero se acuerda que también su esposo estará trabajando duro en la fábrica donde por fin consiguió empleo y vuelve a sonreír. Ya comerán bien y caliente más tarde, cuando se encuentren por la noche en su casa.


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Son las 6 pm. y por hoy no piensa hacer nada más. El día transcurrió entre llamadas por teléfono, discusiones medio tensas con el jefe ("jefe" jaja, sólo porque su familia es la dueña de la empresa, pero de capacidad: nada. Si lo sabrá ella) Uno de sus muchos amigos-pretendientes-compañerosdejuerga, le llamó para invitarle una copa y ni lo pensó. Al diablo con lo que haya pendiente, a esta hora ya es pecado quedarse en la oficina. Se despidió de la asistente (¡asistonta!, no se me olvida que me echó a perder la cita de la mañana) y volvió al auto para dirigirse al bar donde tenía su cita. En un semáforo mientras esperaba para avanzar retocó su maquillaje (su NO-maquillaje, que buenos productos, por cierto, un poco costosos, pero en verdad que aguantaban el trajín de toda la jornada. Parecía, literalmente, que no había hecho nada! durante el día)

Cuando llegó tuvo que dar varias vueltas buscando lugar para estacionarse, ¡que fastidio con estos lugares! tan monos y de ambiente, pero ni donde estacionar el auto . Por fin encontró pero un poco retirado, ni hablar, es aquí o seguir dando vueltas. Caminando por la acera tuvo que esperar el cambio de luz de un semafóro para cruzar la calle, se fijó entonces en la mujer que también esperaba cruzar a su lado. Seguramente no vivía en ese rumbo, la facha la delataba, pero le llamó la atención porque sin ningún maquillaje (ella si que no llevaba nada) su cara se veía tan limpia y su piel morena tan tersa. Su ropa gastada y corriente la llevaba con tan natural aplomo que no parecía sino que la había comprado recién en cualquiera de esas tiendas exclusivas que ella visitaba tan a menudo. Cuando cruzaron la calle y ella siguió derecho hacia el bar, la mujer se detuvo frente a un aparador de zapatería, volteó a mirarla por último y la vio sonreír frente a los modelos de hombre. Sin saber porqué en su corazón sintió un dolorcito leve que no supo identificar de momento. Igual de rápido que llegó, lo olvidó al entrar al ambiente bullicioso del bar.


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Las 6 pm., sintió un poco de angustia porque ella creyó que podría irse más temprano, pero tuvo que esperar que llegara la dueña de la casa para que le pagaran su día de trabajo. Ya no le iba a dar tiempo de comprar los zapatos, de hecho, tendría que apresurarse para llegar antes que su esposo y tener tiempo de preparar la cena. Mientras caminaba entre las calles pensaba que haría de comer. Su esposo era muy dulce, por más que llegaba cansado y que la comida siempre era tan sencilla, no dejaba de alabar su buen sazón y tenía para ella sólo palabras cariñosas. Nunca se quejaba y por el contrario, hacía bromas y el tiempo que pasaba antes de que se quedara dormido (no podía evitarlo, el trabajo era duro y en realidad con tan poco alimento y poco descanso, el sueño le vencía) era de risas y besos. Como siempre le pasaba, al pensar en él aparecía una sonrisa en su cara, quizá por eso esa señorita tan elegante la había mirado con tanta insistencia mientras esperaba para cruzar la calle. Ella también la miró -de reojo, claro- parecía de esas modelos de las revistas de cremas y maquillajes de los que vendía su vecina. Y su ropa, seguramente que sólo la blusita tan delgadita y chiquita costaba más que lo que ella ganaba en tres días de trabajo. Ella pensó que con ese dinero, podría remediar tantas cosas que les faltaban en casa. Una blusa así, de todos modos a ella de que le serviría, ni figura tenía, y además, hasta se sentiría incómoda con esos trapos. Ah, pero los zapatos de su amor..., cuando cruzó la calle se quedó parada frente a una zapatería admirando los modelos de hombre y pensando que bien se le verían a su esposo. En ese momento se olvidó de la mujer que había visto.


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Mejor ni voltear a ver el reloj, seguro que pasaba de la media noche, acostada de lado en la amplia cama como en otras ocasiones, el sueño no llegaba. Había tomado un libro para leer, pero pasaba las páginas sólo para darse cuenta que no recordaba que cosa había leído. Por fin se fastidió y apagó la luz, en la oscuridad se quedó pensando que le hubiera gustado que su amigo se quedara con ella esa noche. Se llevaban tan bien, era inteligente, divertido, buen amante -de hecho, todos sus amigos lo eran, de eso se preciaba, ella no se relacionaba con cualquiera, sus parámetros eran tan altos como ella misma- en el bar habían bebido unas copas, bailaron un poco entre un par de mesas riendo y socializando con varias personas a cual más de divertidas e interesantes como ellos. Después fueron a su casa y después de tomar otro par de copas, tuvieron una sesión de sexo deliciosa. Verdaderamente era algo especial ese hombre, sólo que después de acabado el rato de pasión, le había dado un beso, y vistiéndose a toda prisa se marchó, como siempre prometiendo volver y regalándole un "eres adorable, sabías?" antes de cerrar la puerta. Ni pensar en pedirle que se quedara, le hubiera mirado con sorpresa y luego, con esa sonrisa irónica y cruel con la que se solía despedazar a quién le molestaba, le hubiera dicho: "¿cómo?, ¿no me digas que te estás poniendo romántica?". No, primero muerta que parecer débil, o demostrar algún tipo de dependencia. Todo menos eso, ella era una mujer autosuficiente, exitosa, práctica, segura de sí misma y triunfadora. De ninguna manera una perdedora como...como esa mujer de la tarde, esa seguro que no tenía nada: una ama de casa, una lumpen que sobrevivía como sirvienta y cuya única aspiración en la vida debía ser atender a un marido y unos hijos. Al compararse con ella quiso sonreír, pero no pudo, la misma ardiente punzada que había sentido en su corazón cuando la vió ante aquel aparador regresó. No pudo, o no quiso, darle nombre. Se levantó, en el baño sacó el frasco de pastillas para dormir y con una rabia que no sabía de donde salía se tomó dos y regresó a la cama a esperar que hicieran efecto.


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Ya debe pasar de media noche, seguramente, sonriendo en la oscuridad acaricia el pelo de su esposo dormido y lo arropa dulcemente, trata de levantarse con cuidado porque el brazo de su hombre abraza su torso y cuando siente que se mueve da un gruñido suave y la afianza con más fuerza, ella besa su pelo y le susurra que va a recoger la mesa en donde quedaron los platos y vasos sucios de la cena, que va a preparar la ropa que llevará mañana y dejar listos los botes de agua para su baño. El vuelve a protestar, la atrae aún más junto a él y esconde su rostro entre los pechos morenos y cálidos, entre besos le vuelve a decir que deje todo, que se quede con él, que la necesita porque sólo entre sus brazos se siente seguro y se le olvida el cansancio y las penurias. Con su boca contra la suya le susurra cuánto la ama, lo hermosa que es y lo afortunado que es al tenerla a su lado. Ella de repente, sin saber porqué, mientras se mueve y gime al hacer el amor una vez más con ese hombre maravilloso que es su esposo, se acuerda un instante de la mujer que vió por la tarde y también, sin saber porqué, piensa que esa señorita tan elegante y fina, tan bien vestida y arrogante, tendría mucho que envidiarle.


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Luz, 2007.