viernes, 29 de febrero de 2008

POEMAS VIII





Tus ojos...


más que verlos, los siento,


los sueño, los recreo:


profundos y limpios como un lago,


cálidos espejos,


líquidos.


Y al mismo tiempo, con la dureza del cuarzo o del granito.




**********




Cierro mis ojos y te miro.


Quisiera dibujarte, describirte,


como en un antiguo rito representarte frente a mí.


Hacerte parte de un hechizo que me ayude a poseerte,


retenerte,


encerrar tu alma en el trazo que mis dedos dibujan en mi piel.


Inútil, sin embargo,


tu imagen se me escapa,


tus rasgos se confunden y se alejan.


Las palabras son escasas para hablar de sensaciones,


esperanzas,


emociones,


Así que sigo aquí,


inventando tus formas cada día,


intuyendo, recreando,


soñando con el día que por fin, por fin regreses a mi lado.




**********




Es inútil mentir ¿a qué engañarme?
¿cómo podría negar cuánto te extraño?
Si acaso en mi garganta surgiera un “te he olvidado”
Mis labios gritarían que te sigo esperando.

¿Cómo puedo decir sonriendo: “está acabado”?
si mis brazos te buscan sin que pueda evitarlo,
si mis manos se extienden exigiendo texturas,


evocando el calor de tu cuerpo a mi lado.






**********






¿En donde estás?
Porqué razón el tiempo de la espera se alarga sin respuesta.
No sé si estás aquí
En este mundo, en este tiempo,
En este espacio que por momentos se vuelve tan vasto, tan oscuro, tan ajeno.

¿Será que ya te has ido?
¿O tal vez no has llegado?
Será que no es este el momento, ni el lugar..
O será que tal vez ya has estado a mi lado,
Y simplemente tú o yo...o ambos
Nos hemos olvidado?






Luz,2008








jueves, 28 de febrero de 2008

EL VENDEDOR EN LA PLAZA.



El hombre caminaba pausado, erguido en su escuálida fisonomía y pulcramente vestido con el traje de tweed (que ciertamente había conocido tiempos mejores), los zapatos bicolores con bigotera y el sombrero de fieltro adornado con un par de plumas. Con total aplomo llevaba adelante su ridículo atuendo. Su brazo, parecía más largo de lo normal por el viejísimo portafolios de piel marrón que más que portafolios, parecía una extensión del brazo, al confundirse con el color de la piel enjuta de la mano, morena y delgada, con la que aferraba el asa del objeto.

Al llegar a un lugar determinado, justo al centro de la plaza por donde ya había dado dos o tres vueltas, se detuvo, volteó a uno y otro lado, sopesando con ojo experto las posibilidades que el lugar le ofrecía, sonreía con amabilidad a las personas que pasaban junto a él y no olvidaba retirar con toda propiedad el viejo sombrero, cuando una mujer le devolvía la sonrisa con algo de extrañeza.

Al final pareció satisfecho con su ubicación, y con la misma parsimonia y delicado cuidado, fue sacando del portafolios los enseres de su oficio. Primero, un pedazo de lona doblado con minuciosa exactitud, el cual fue extendido prolija y prontamente en el piso, a sus pies. Una cartulina, igualmente doblada, en donde estaba escrito, con letras grandes y claras, la mercancía que estaba a punto de ofrecer. La cartulina tenía, entre signos de pesos resaltados, la siguiente leyenda:


"Nueva guía actualizada de las formas, etapas, duración y síntomas más comunes del amor.

Una guía rápida, clara y sencilla para novatos y profesionales en las relaciones interpersonales."


Cuando todo estuvo a punto, el singular personaje se aclaró la garganta y empezó a promocionar su producto.

" Olvídese de una vez y para siempre de las indesiciones, malos entendidos y equivocaciones desafortunadas en el trato con sus semejantes.

Se acabaron las noches en blanco, los días de angustia perenne y las tardes (o mañanas) encogido y tenso en el sillón del psicoanalista tratando de adivinar en que momento debió dar la media vuelta y alejarse del engendro que por un garrafal error de cálculo es hoy su compañero o compañera, esposo o esposa, concubino o amasia.

¿Se encuentra indeciso acerca de la verdadera naturaleza de ese compañero de trabajo?¿no está seguro si es sólo un lambiscón, oportunista y trepador tratando de aprovecharse de usted, o si en verdad es el mejor amigo que ha tenido? ¡no se mortifique más! en este manual encontrará la descripción detallada y certera de los sentimientos que le inspira y lo que significan -sin el mínimo margén de error- cada uno de ellos.

Después de consultarlo, sabrá con seguridad: SE-GU-RI-DAD, no lo olvide. Mágica palabra, don de los dioses que nadie, escúcheme bien, NADIE, le ofrece en estos tiempos.

Decía yo: sabrá con seguridad si hay que abrazar al susodicho compañero con la euforia de un hermano querido reencontrado, o aplicarle la ley del hielo, o definitivamente, arrojarlo al agujero del más absoluto desprecio.

Ya no habrá la lucha interior por querer involucrarse con aquella persona, más allá de un simple encuentro casual y placentero. Duerma tranquilo, sabiendo que su corazón está a salvo y lo que siente es unicamente la calentura primaveral de un cuerpo sano. Despídase con una sonrisa de los escalofríos, sudoraciones, tartamudeos, y sonrojos al no saber si es tiempo ya de proponer noviazgo, matrimonio, sexo a aquella persona especial...o en el caso contrario, sepa si es el momento correcto de aceptar todo tipo de proposición."


Aquí, el mercader trashumante, hizo una pausa. Su voz, extrañamente modulada con agradable acento, con educada dicción, no parecía atraer a la multitud. De hecho, no parecía atraer a nadie. Algunas personas pasaban y volteaban a verlo con curiosidad, otros divertidos. En el momento que dejó de hablar, una muchachita despistada y masticando un chicle con absoluto desparpajo le preguntó: "¿es una revista de horóscopos, o de predicciones de año nuevo?" pero ni ella se detuvo un poco más a escuchar siquiera la respuesta a su pregunta. Echó una una última ojeada al hombre que la miraba con expresión benévola y se alejó con pasos rápidos y ligeros.


El hombre suspiró, sacó el pañuelo cuya punta asomaba por el bolsillo superior de su saco y limpió la comisura de su boca, luego volvió a doblarlo con igual delicadeza y tomando aire nuevamente volvió con su discurso:


"He aquí el equivalente de cualquier diccionario, prontuario, temario y compendio. El más útil, por cierto, el único que puede ahorrarle años de amarguras y por el contrario, abonarle tiempo de calidad y felicidad al tener la certeza de cuando abandonar una relación, cuando comenzar otra, cuando dar el siguiente paso, y el siguiente, y el siguiente.

No hay porqué ir de nuevo con la técnica tardada y poco segura de "prueba-error", no hay porque seguir exponiendo el corazón, ese órgano fino y delicado que a pesar de su resistencia y vitalidad, puede también ser más frágil que el cristal más delgado. Hágase el favor de preservar sus sentimientos, su tiempo, su salud espiritual, mental y física consultando en todo momento este manual que el día de hoy tengo el privilegio de venirle ofreciendo.

Con toda certeza, y sin temor de caer en ningún tipo de blasfemia o despróposito, le digo a usted, que este manual le será más útil y de más cotidiana consulta que la misma biblia. Tome en cuenta que el manual, en su versión actualizada y corregida, cuenta con índices temáticos, citas claramente señalizadas, notas de pie de página con ejemplos prácticos y como un regalo para quién se decida a adquirirlo, un anexo, con los escenarios más comunes de las relaciones típicas en base a: situación socio-economica, política, racial y cultural del individuo, todo ello con un lenguaje sencillo y coloquial para que no haya lugar a dudas. "


Durante el día, bajo los rayos inclementes del sol, el hombre siguió repitiendo su letanía, siempre con la misma convicción, sin perder un momento la seguridad de su discurso. Por más que el día avanzaba y aún nadie se animaba a solicitar uno de sus maravillosos y, evidentemente, increíbles manuales. Llegó la tarde, el sol por fin se iba ocultando tras los árboles polvorientos que adornaban la plaza. El hombre miró el tono rojizo que iba rodeando al sol en su despedida y las nubes que se volvían grises y oscuras mientras la noche se aprestaba a tomar su lugar. Suspiró, con una sonrisa que no estaba en sus labios, sino en la chispa ambarina de su mirada, empezó a doblar con todo cuidado su cartulina amarillenta y ajada por los dobleces, después de guardarla siguió los mismos pasos con su polvoriento pedazo de lona. Cerró el portafolios, sacudió y acomodo con toda parsimonia su traje y calándose con garbo el sombrero se dispuso a abandonar su sitio. Fue en ese momento que se le escuchó murmurar:

"ya veremos si mañana, con los frascos de agua de la eterna juventud, hay más suerte..." y con su mismo paso erguido y sosegado, se perdió en la semi-oscuridad de la noche, entre la sombra ominosa de los viejos troncos de la plaza.


Luz, 2008.


lunes, 25 de febrero de 2008

CARTAS DESDE MI TECLADO.



Tengo la idea, de que hace muchos, muchos años, en una galaxia muy, muy lejana...(ah no, eso es de otra película, ja), bueno..pero si hace algunos años. Las comunicaciones no eran este peculiar sistema de tecnologías que involucran programas, dispositivos, satélites y a saber cuanta invención diabólica más, y que nos permiten enterarnos de lo que sucede en China, el Congo o Timbuktú, casi, casi al momento que ocurre.En aquellos tiempos que ahora parecen de las cavernas, las personas (que no "gente") se tomaban un tiempo -precioso tiempo, el bien más valioso que se posee, probablemente-, para sentarse en un lugar, tomar un pedazo de papel, una pluma, un tintero, o en su defecto un modesto lápiz para escribir. Con caligrafías que hoy parecen obras de arte, o con letras a medias aprendidas, escribían cartas a los parientes y amigos del pueblo vecino, del país lejano, del continente al otro lado del mar.Escribían de los acontecimientos cotidianos, las noticias grandes y pequeñas de la familia, el cotilleo de la vecindad y sus propios sentimientos y pensamientos.Habia cartas de enojo, de reclamo, de amor, comerciales, familiares, y tantas más...pero me parece que todas tenían ese común denominador de saber que, en cuanto ese pedazo de papel llegara a su destino, habría otra persona que recibiría con atención la carta, se tomaría el tiempo de leerla, la contestaría, quizá, con atingencia y, probablemente, dependiendo del contenido y remitente, la atesoraría para tener la oportunidad de releerla varias veces más tarde, mientras se esperaba una nueva entrega en el intercambio de misivas.
El tiempo, claro, era siempre factor. Dependiendo de la lejanía de los remitentes y destinarios, una carta podìa tardar en llegar semanas, meses (podía incluso perderse en los ires venires de postas, mensajeros y quiensabe cuantas más aventuras)...y era necesario entonces, pormenorizar, explicar de manera detallada, todo aquello que era importante y que provocaría una respuesta también. Tal vez desde entonces, como ahora, el intercambiar misivas sea una forma de encontrarse y reconocer a las personas que nos interesan de una u otra manera, y en ese encontrar, hallar también la posibilidad de mostrar aquello que queremos compartir: pensamientos, sentimientos, humor, necesidades o actitudes que nos gustaría que alguien más supiera y tal vez coincidiera o no con nosotros, pero en todo caso, habría manera de hallar caminos para la comprensión y la compañía.


Pasado el tiempo, cuando la historia (y la multitud, claro está) se encargan de elevar a una persona por encima de las demás, en base a méritos, o deméritos, o ambos, los historiadores y biográfos se dan a la tarea de buscar y desmenuzar hasta el último vestigio o rastro del pensamiento y/o desvarío del personaje en cuestión. Entonces salen a relucir, como tesoros encontrados en tumbas reales o en cofres enterrados de piratas, las cartas que el citado personaje tuvo a bien escribir durante su vida. Se sabe entonces de sus pensamientos más íntimos o por lo menos, no tan conocidos, de sus intereses, impulsos, temores, amores, elucubraciones y de alguna manera se explican muchas cosas que por su sola vida, obra y milagros quedaban en la ambigüedad o el misterio.



Son incluso a veces, más interesantes las cartas que salieron de sus ratos de reflexión que alguna otra faceta de su vida pública. Pienso por ejemplo en las cartas escritas por el apóstol Pedro, o la carta en respuesta a sor Filotea, de una monja singular llamada Sor Juana Inés de la Cruz, respondiendo a las acusaciones de herejía y falta de verdadera vocación cristiana. Las Cartas desde mi celda de Gustavo Adolfo Bécquer en el monasterio de Veruela, los despachos periodísticos de Hemingway desde la España en guerra, o la reseña completa de la historia de la conquista en las Cartas de relación de Hernán Cortés.



Una visión llena de amargura y desesperanza se encuentra en las interminables cartas de Vincent Van gogh a su hermano Theo (650 nadamenos), o en la abundante correspondencia de Charles Baudelaire a su madre en donde expresaba su enorme desencanto y frustración por vivir en la incomprensión de una multitud insensible. Que decir de las cartas de Franz Kafka a dos de sus amores Milena Jesenskâ y Felice Bauer.





En fin, que el género epístolar no es, en modo alguno, un género menor, hay en ello un encanto singular, el adentrarse como un espía, furtivamente y desde la salvedad de unas páginas impresas, en aquellos recovecos de la mente de otros seres humanos que a la luz de esas líneas parecen más cercanos a nosotros, más humanos, un poco menos "genios" instalados en el paraíso de la inmortalidad.



Tal vez, el escribir una carta es sólo el impulso de arrojar una botella al mar, con un montón de frases en el papel, que en si mismas no son nada, pero que pudieran resultar un mensaje que alguien pudiera comprender. En el supuesto, claro, que nuestra imaginaria carta tuviera un venturoso destino y llegara a manos de algún lector por lo menos curioso que tuviera el tiempo y la disposición de leerla y en el entendido, de que tal vez no fueran ni siquiera eso. Que el imaginario receptor del mensaje, fuera uno mismo, buscando resolver una de las muchas interrogantes de la propia existencia y en ese buscar y rebuscar, el papel sea el confidente adecuado para revelar lo que ni al mejor amigo nos atreveríamos. En mi caso, suelo leer cualquier papelito que encuentro a mi paso, y hay algunos, que me mueven lo bastante como para quedarme pensando un rato en ellos, y aún más, escribir desprópositos tan infames y aburridos como el presente para enviarlos como respuesta. Y sí, con mi espíritu anclado en aquellos siglos de oscurantismo y antigüedad, me tomo el tiempo para escribir con toda parsimonia..., envío mi carta esperando que llegue a feliz destino..., y me dispongo a esperar con tranquilidad la respuesta. *





Luz, 2008

* De un mail, escrito como contestación a un amigo.

viernes, 22 de febrero de 2008

INVENTORES DEL HILO NEGRO.






"Las palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén: "Vanidad de vanidades", dijo el Predicador; "vanidad de vanidades, todo es vanidad."
¿Qué provecho tiene el hombre de todo su duro trabajo con que se afana debajo del sol? Generación va, y generación viene; pero la tierra siempre permanece. El sol sale, y el sol se pone. Vuelve a su lugar y de allí sale de nuevo. El viento sopla hacia el sur y gira hacia el norte; va girando de continuo, y de nuevo vuelve el viento a sus giros. Todos los ríos van al mar, pero el mar no se llena. Al lugar adonde los ríos corren, allí vuelven a correr. Todas las cosas son fatigosas, y nadie es capaz de explicarlas. El ojo no se harta de ver, ni el oído se sacia de oír. Lo que fue, eso será; y lo que ha sido hecho, eso se hará. Nada hay nuevo debajo del sol. ¿Hay algo de lo que se pueda decir: "Mira, esto es nuevo"? Ya sucedió en las edades que nos han precedido. No hay memoria de lo primero, ni tampoco de lo que será postrero. No habrá memoria de ello entre los que serán después."


Lo anterior es el principio del libro Eclesiastés del antiguo testamento. Dentro de los textos biblicos, suele ser el más citado y aún más analizado por el tono contradictorio de sus sentencias, una teoría dice que inclusive pudo ser escrito por dos personajes: uno influido claramente por un pensamiento crítico, objetivo y pesimista, más cerca del pensamiento helénico asociado a Diógenes y Epícuro, y otro, que añadiría un toque más optimista al panorama con sentencias menos trágicas y más esperanzadoras.


Pero bien, el caso de citar este texto, es porque hace tiempo intercambiaba puntos de vista con un amigo que gusta de escribir y sentar cátedra con sus escritos, y sostenía que había grandes filósofos y escritores a partir de los cuales, muchos otros pseudo-literatos se colgaban de sus glorias y eran únicamente malos imitadores (opinión que, por otro lado, comparto plenamente en relación a varios exitosos fabricantes de best-sellers que francamente son de pena ajena, pero esa es otra historia). Me hizo referencia a Oscar Wilde, uno de sus gurús literarios, como ejemplo de lo anterior.

Hace poco, leí un artículo de un escritor que, entre otras cosas, publica una columna en un diario, (que a mi en lo personal me parece correcto y efectivo a secas, ) se quejaba de que un cuento suyo había pasado a ser del dominio público puesto que era citado en otra publicación, y el autor del texto, escribía, palabras más o menos: "un cuento que leí en algún lugar, y que muy probablemente no tenga autor..." y el autor de marras se quejaba en su columna de que le estaban escamoteando un muy dignamente ganado derecho de autor.


Por supuesto que yo también pienso que Oscar Wilde es grande entre los grandes, aunque claro, mis referencias bibliográficas son tan limitadas que mejor debería no opinar, pero como también cuento con el recurso de que la ignorancia es audaz, pues entonces opino y alego sin empacho acerca de eso y de otras cosas. ¿A quién puede importarle después de todo?, y si me sigo por ese camino, me consuela el pensar que tampoco esos genios se salvaron de llegar a la fiesta cuando ya tenía rato de empezada, en los escritos de Epícuro, el mismo Virgilio, Diógenes y algunos otros que no sólo no recuerdo sino que tampoco conozco, ya se leen las mismas premisas que después retoman esos maestros de la ironía y el humor (bastante ácido) como lo son Wilde, Unamuno, el mismo Schopenhauer y aún Nietszche, (que si se le quita lo solemne y pontificio es bastante jocoso desde un punto de vista muy personal). Ah, y por supuesto Voltaire y Erasmo y ya más "contemporáneos" Mark Twain y Jonathan Swift.


Y aquí llegamos al fin y objeto de la cita que inicia esta alucinada reflexión: ¿quién podría adjudicarse la propiedad de un pensamiento, de una idea, de una afortunada hilación de sentencias, referencias, anécdotas o historias?

La personal experiencia, dirán algunos, es lo que da la originalidad al texto; la probabilidad de que nadie recorre el camino de otro más, la individualidad del sujeto que refiere su versión desde un punto de vista que nadie más puede compartir. No lo sé, entre tantos millones y millones de seres que han poblado y pueblan el mundo, habrá quién con toda veracidad, sin temor a equivocarse pueda decir (como Arquímides lo dijo, por cierto) : "¡eureka, acabo de descubrir el hilo negro!"


Hay excepciones sin embargo, los cientifícos, esos genios de la deducción, la lógica, la matemática y el trabajo (que ya lo dijo Alva Edison, genio es 90% de trabajo) desarrollan ideas que llevan al conocimiento de cosas, fénomenos, situaciones que -¡oh sorpresa!-, ya estaban ahí, pero nadie se había adelantado a explicarlas. Se podría decir que tal vez ellos si son descubridores del hilo negro, pero aún así, ¿también podrían afirmar que son dueños absolutos de su "descubrimiento"? si, probablemente, si ignoraran olimpícamente a los que les precedieron en sus conjeturas y sobre de cuyos hombros se apoyaron para escalar un peldaño más del conocimiento.

Así pues, el hecho es que todo debiera limitarse a un simple asunto mercantil: "derechos de autor", o a un tema de orgullo patrimonial: "SOY autor", o a una cuestión de oportunismo: "Si, me basé en una premisa de..., pero el desarrollo es mío...", o todas las anteriores.


Yo, como el predicador, en su faceta de cínico, desesperanzado y poco dado al auto de fé per se, prefiero pensar que no hay nada nuevo bajo el sol, y que los que se arrogan con el quijotesco desplante de yosoyeldescubridordelhilonegroydelaguatibia, merecen su destino: ser plagiados.


Luz, 2008



martes, 19 de febrero de 2008

19 DE FEBRERO


"2 de Febrero de 1965.

el vientre abultado de María empezó a contraerse provocando dolores que partían de su cintura y aunque espaciados, eran lo suficientemente agudos como para darse cuenta que era el aviso de algo más que un simple cólico. Después de uno de estos espasmos, sintió aflojarse su esfínter y con algo de angustia (después de todo, no hay nada que te prepare para un acontecimiento asi..) miró correr entre sus piernas el líquido que ocupaba buena parte de su útero. Era la ruptura de fuente, su hijo (o hija) estaba por nacer.

Heredera de una tradición matriarcal, en donde las mujeres daban a luz con poca o ninguna ayuda, rodeada de la madre, la suegra y una comadrona conocida, vió pasar todo el día y la noche sin que se presentara ninguna otra contracción, ni dolor, ni señal ninguna de que la criatura hubiera iniciado el lento y doloroso camino fuera de su vientre. En la madrugada, tomando en cuenta que María estaba ya desesperada por abandonar la cama, con hambre, y de la criatura ni su luz (...), el "consejo de mujeres mayores" determinó que no había más que hacer y cada quién se retiró a su casa, aconsejando a la próxima madre que no dejara de hacer sus labores cotidianas y muy especialmente que no volviera a dar una falsa alarma.


19 de Febrero de 1965.

Por la mañana, María sintió una punzada corta y aguda que pareció partirle la cintura, esta se repitió dos o tres veces más en un corto intervalo de tiempo y esta vez, acompañada de una contracción violenta y dolorosa de su vientre. Pensó que quizá no debería alertar a nadie, ¿y si volvía a ser una falsa alarma?. Sin embargo, cuando los dolores y las contracciones aumentaron de intensidad y frecuencia se olvidó de comedimientos y se aprestó a recibir -ahora sí..ojalá..- a la criatura por la que tanto había pedido en dos años de matrimonio.

Y a las 3 pm. en su casa, asistida por el mismo "consejo de mujeres mayores" a las que se habían añadido algunas otras madres de familia avezadas en cuestiones de parir y críar hijos, recibió a una niña, que -según le contaron días después- era roja como un camarón, pelona como una rodilla y redonda como una albóndiga...ah, eso sí..."pre-cio-sa" (...)


Manos ancianas y amorosas arroparon a la criatura, mientras María luchaba por terminar el heróico trabajo de arrancar de su cuerpo los restos del ser que había cobijado y alimentado con su sangre durante 9 meses. Las consecuencias de la falta de atención, y el retraso al nacer de su hija, ahora se revelaban, la placenta, parte del cordón umbilical y el tejido adyacente, se encontraban completamente secos y pegados de tal manera a su útero, que al tratar de retirarlos le habían provocado una hemorragia que no paraba. Así, sin mirar a su hija, María fue trasladada por fin, en ambulancia y en calidad de "muy grave" a un hospital para salvar su vida.


María y su hija estuvieron separadas por 4 días, tiempo en que ella permaneció en un hospital sufriendo un legrado, y reponiendose de la pérdida brutal de sangre y la inminente infección post-parto. Pero he aquí que las historias de la vida real, a veces tienen también sus finales felices, y María regresó a su casa, débil, demacrada, dolorida, pero con una pregunta que soltó al entrar en su casa: "¿y mi hija...?" y así, pasada esa indeseada y angustiante separación, por fin tomó de los brazos de su madre a la niña que también, por fin, después de todo pudo reconocer el rostro amoroso de la mujer que sin reservas y con total entrega la había amado al punto de arriesgar su vida y que hasta la fecha, lo sigue haciendo.


Por cierto, cuando María emocionada y llorosa acariciaba la cara y recorría con sus manos el cuerpecillo regordete y suave de su hija, escuchó la voz de su suegra: "pensé que no viviría sin su madre..., asi que el mismo día que nació, por la noche, la llevé a la iglesia y la bautizamos..., sólo estabamos el padre y yo, asi que fui su madrina..., escogí el nombre de acuerdo al santo del día, se llama: Lucía." y María, escuchando a medias el discurso de una de las "mujeres mayores" le decía a su hija: Lucía...mi lucía..."*


Hoy, 19 de febrero, hace 43 años de todo aquello...gracias María.., gracias Alejandro. Gracias Mamá y Papá por recibirme como hija.


* Extractos de relatos, cuentos y consejas escuchados de las directamente involucradas puesto que yo era muy pequeña para recordarlo.



Luz, 2008.

miércoles, 13 de febrero de 2008

SEMINARE.








"Quiero ver,

quiero entrar,

nena, nadie te va a hacer mal, excepto amarte.

Vas aquí,

vas alla,

pero nunca te encontrarás al escaparte.


No hay fuerza alrededor,

no hay pociones para el amor, ¿donde estás?, ¿dónde voy?

Porque estamos en la calle de la sensación, muy lejos del sol, que quema de amor.


Te doy pan,

quieres sal,

nena, nunca te voy a dar lo que me pides.

Te doy Dios,

quieres más, ¿es que nunca comprenderás a un pobre pibe?


Esas motos que van a mil,

sólo el viento te hará sentir, nada más, nada más.

Si pudieras olvidar tu mente frente a mí, sé que tu corazón diría que sí.*




Es el título de una canción, una canción de un grupo de rock argentino llamando Serú Girán.**

Claro que eso, hace unos seis meses, yo no lo sabía.


Recuerdo que un día, entre un intercambio de mails con saludos, comentarios y archivos de canciones llegó esta. La persona que me lo envío, me hizo una breve explicación de quién era el grupo y como había sido (y sigue siendo) un ícono de la cultura musical moderna en Argentina. Escuché la canción..., luego otra vez y otra. Creo que fue uno de esos momentos en que algo te toca una fibra interna que, o no sabías que ahí estaba, o bien, hacía tanto que no volvías a ella que casi habías olvidado que existía.


El caso en fin, fue que me conmovió de una manera singular. Pienso tal vez que pudo haber influido en mí, el hecho de que la persona que me envío la canción de marras, estaba en ese tiempo a punto de pasar a tomar posesión de un lugar privilegiado en mi vida. Y a resultas de eso, en su manera delicada e inteligente para encontrar el mejor camino al corazón, eligió la música.


A partir de entonces, tomé un especial cariño e interés por esta canción, "nuestra" canción, a pesar de que tantos miles se adjudicarán también el posesivo. Una melodía sencilla, una letra que parece no decir mucho, pero, a final de cuentas ¿qué es lo que hace importante a una canción? ¿a un poema? ¿a un atardecer? ¿a una simple flor? No creo que sean, por cierto, canones estéticos pre-establecidos. Alguien por ahí, dijo un día, que la belleza se encuentra en la mirada del espectador. Ergo, puede también ser el oído, el gusto, el tacto..., los sentidos todos y al mismo tiempo la ocasión, el momento, la circunstancia, el lugar.


Y en ello entonces, entra casi cualquier manifestación física que se nos ocurra: un atardecer, un paraje, una frase, una melodía, un sabor, una textura...casi cualquier cosa. Pasa que en este caso, no hablamos de una manifestación de la naturaleza solamente; una melodía, un poema, una pintura, implican el concurso de otro ser humano que tuvo la iniciativa o "inspiración" para crear algo que puede competir con lo que ya existe de manera natural. El hecho es que no todos tienen el ¿don?, la oportunidad, la facilidad o el genio de concurrir con presición o exactitud al encuentro de todos o la mayoría de estos factores (iniciativa, sensibilidad, genio, ocasión y facultades) y es así que pocos pueden llegar al gusto de tantas personas con su obra.

Alguien por ahí opinará que ciertamente, un grupo de música de rock no pudiera compararse con un artista de la talla de Mozart, Bach, o Chopin (por ej., y ya que de música hablamos), pero bueno, toda proporción guardada, no creo que la emoción, el sentimiento y la "comunión" que se alcanza por una multitud en un concierto de rock, tenga nada que envidiarle a un concierto de alguno o de todos aquellos grandes de la mal llamada música clásica.


En fin, que Serú Girán fue un grupo que, como sea, marcó una etapa importante y ha logrado perdurar en el gusto de muchos que de siempre los han conocido..y tan bien lo hizo, que trasciende su época y sigue impresionando a los villamélones como yo que recién empiezan a saber de su trayectoria.

Gracias a Seminare por acercarme los oídos y el corazón a sorpresas tan agradables y emotivas.

"...sé, que tu corazón, diría que si..."




Luz, 2008


* Seminare, David Lebón

Albúm Serú Girán, 1978

Para escuchar y mirar el video click en http://youtu.be/fXFelvyUXpo


** Serú Girán
Charly García: teclados y voz
David Lebón: guitarra y voz
Oscar Moro: batería
Pedro Aznar: bajo
"Apodados "los Beatles criollos", Serú Girán tiene como mayor virtud haber dado el paso fundamental para que el rock pasara a ser masivo. Si bien no es la primera "super-banda", es la primera que logra llegar tanto a las clases bajas como a la media-alta, "a los rockeros y a los chetos", para utilizar el léxico de la época. Con records de ventas y espectadores en sus shows, este grupo consiguó también fusionar varios estilos musicales, para alcanzar un sonido muy particular, característico de esta transición entre décadas." de rock.com.ar, el sitio de rock argentino.

Para más información, visitar el link.






martes, 12 de febrero de 2008

ESTRELLA DE MAR.





Sucedió que un día, Ella, que tenía poco tiempo de haber descubierto el horizonte inmenso de aquel oceáno, se acostumbró a dar aquellos paseos por sus orillas.
Igual que el mar muestra en sus playas, una gran diversidad de accidentes y texturas, asimismo aquí, cada lugar visitada resultaba en algo diferente al anterior. Algo no cambiaba, sin embargo, en todos sus paseos siempre encontró personas que al igual que ella, vagaban por aquellos vastos espacios.
Muchos de esos seres tenían tiempo ya de concurrir por cada uno de los lugares que a ella le parecían tan nuevos. Muchos de ellos, parecían inclusive desechos arrojados de aquella inmensidad, quienes, habiendo llegado al límite de sus fuerzas, volvían de su aventura con aquel gesto de desencanto y frustración de quién emprendió un viaje al fin del mundo para encontrar un tesoro y regresó derrotado cuando, habiendo llegado allá, le informaron que el tesoro se encontraba dentro de sí mismos. Incrédulos, pasmados y exhaustos, regresaban al punto de partida, a retomar fuerzas para emprender una nueva búsqueda, porque, desde luego, el tesoro (como el Dorado) tenía que existir, pero en algún lugar que no, por cierto, dentro de sí.

De todo eso tomaba ella nota, mirando primero con curiosidad, luego con diversión, y al final con algo de impaciencia y aburrimiento, como aquellas personas se lamentaban por cosas y situaciones que no acababa de comprender del todo.Pero seguía concurriendo por aquellos lugares, siempre bulliciosos por la multitud, pero que a decir verdad, cada vez le parecían menos interesantes y más sórdidos, menos divertidos y más prescindibles; decidida cada vez más a abandonar los lugares concurridos y dedicar su atención a los muchos otros sitios que podía visitar vagando por la geografía infinita de aquel espacio.


Y asi fue que, acabó alejándose de aquellas colonias de seres en su mayoria amargados y frustrados. Y recorrió algunos otros caminos en solitario, maravillándose con las enormes posibilidades de aprendizaje y de conocimiento que iba encontrando a su paso.
Se sorprendió también, al comprobar que no era la única solitaria que recorría las orillas de una y otra playa. Había más personas como ella, que no habitaban en los lugares más comunes y triviales, sino que se aparecían aquí y allá..., un dia si y al siguiente no volvían más, o quizá en otro lugar, en otro momento se re-encontraban y guardaban el recuerdo de una conversación casual, o un momento de silencio en compañía. Eran, como le dijo alguien un dìa, como conchas o estrellas que la marea arrastra a la playa, y se quedan ahì entre la arena, medio escondidas, tranquilas y plácidas a la espera de alguien que acierte a vislumbrarlas un día..., entre la arena, a medias bañadas por la resaca de una ola, brillando a plena luz del sol, o  reflejando de manera fugaz un esquivo rayo de luna en una noche tranquila.
No visibles para cualquiera, sino únicamente para aquel personaje, solitario, meditabundo, melancólico, soñador o simplemente curioso...mirando con ojos de niño, sorprendido y abierto a la novedad, respirando el aire de la noche, reconociendo los mil y un aromas de la naturaleza. Abriendo los brazos en un loco afán de apresar la brisa cálida de un dìa soleado, soltando una carcajada a todo pulmón, únicamente por el placer de sentir la vida en la arena que toca sus plantas, en la sal que se impregna en su olfato al romper de las olas, que también resuenan en sus oídos como un murmullo infinito y monótono, como aquellos mantras de los monjes, que repiten una y otra vez para liberar el pensamiento de ataduras y dejar que el espíritu vague libre de las cadenas de su cuerpo.

Ese personaje, serìa el indicado para mirar aquel regalo del mar, aquel objeto traído por las olas, que por un instante paró en la playa que recorría, también por azar (¿o no?) y también sería lo suficientemente sabio, para mirarla un momento, observar sus colores, su textura, pensar -o imaginar- que fortuitas situaciones habrán determinado sus formas y colores, como habría sido su transitar por el mar..., su hogar, hasta llegar a ese punto, en ese momento y lugar, en donde él ahora pudiera coincidir con ella un instante. Y también, lo suficientemente sabio, para no tocarla, para mirar tranquilamente como una ola volvía a arrastrarla de nuevo a su hogar..., o a otra travesía hacia otros lugares, quizá a reposar en otra playa, quizá a servir de hogar (o alimento, quién sabe...) a algún otro habitante del océano. Y mirarla partir sin olvidar que un día la conoció.


Personajes como esos, que ella encontró durante su camino, y que a veces, en el lugar menos esperado, en el momento menos pensado, aparecían de nuevo y le recordaban que todos eran, al fin, vagabundos en ese infinito oceáno.


Luz, 2008.

viernes, 8 de febrero de 2008

VIVA LA MODA?






Hace miles de años, mientras la especie humana luchaba por evolucionar hasta el homo-sapiens (???) actual, se desarrollaban a la par los primeros intentos de la civilización incipiente para dejar alguna huella o constancia de los símbolos o íconos que les eran importantes o dignos de reverencia. Las primeras manifestaciones de idolatría se referían a los elementos, a la naturaleza a su alrededor que les proveía de comida, vestido y refugio, y en especial lugar a las mujeres. Las mujeres que eran importantes en el sentido que ofrecían la posibilidad de la reproducción, uno de los instintos básicos de cualquier ser vivo en la tierra.


Las imágenes de las mujeres, eran -en base a esto- unas figuras redondas y generosas, con pechos inmensos capaces de amamantar sin problemas, y caderas y vientre abultado, buenas maquinarias de reproducción.


Muchos años después, esa capacidad de la mujer para engendrar, alimentar y parir a los hijos siguió siendo apreciada, a tal grado, que su valor como ser humano solo se limitaba a su capacidad de procrear o no, en este esquema, una mujer que pudiera parir como roedor (literalmente) era bien vista y recibida, en tanto que una mujer que por alguna razón resultara estéril o no apta físicamente para la reproducción era repudiada y violentada en todas formas.


Aún en nuestra moderna sociedad, existen religiones, sectas y grupos sociales que siguen considerando la fertilidad y capacidad de ser multípara como un atributo femenino digno de encomio y lo contrario, razón suficiente para el estigma.


Pero he aquí, que un factor relativamente novel, entró a hacer aún más difícil el transitar del género femenino por esta vida: la moda.

Conforme avanzó la civilización (o hace como que avanza) se ponen en boga los tipos físicos que marcan el canon o el ideal de la "belleza" y ante esos parámetros, es que se inclinan tanto tirios como troyanos en pos de conseguir la "figura ideal" que los valide como miembros de esa "élite inmaculada" de lo "hermoso"

Las mujeres en este esquema resultan las más señaladas, como desde un principio, su función en la sociedad no ha pasado de ser, a más de una incubadora animada, ama de llaves, guardiana de la casa y objeto ornamental, (hablo de la generalidad, las honrosas excepciones están seguras en su "leprosario" que asi es como son tratadas, como leprosas que llevan consigo el peligro de contaminar hasta el aire a su alrededor con sus aspiraciones de cambio y autonomía), son en fin, estas mujeres las que más combaten día con día con sus propios cuerpos y sus naturales limitaciones, necesidades e instintos, para entrar, asi sea con calzador, en los canones que dictan las tendencias de la "moda".

Y hoy día esto no es fácil, tan no es fácil, que de repente nos vemos enfrentados (en un mundo que exhibe, para su vergüenza, la realidad de los muertos por inanición, o por pandemias que barren con poblaciones enteras sin que haya cura) con palabras como anorexia, bulimia, vigorexia.., relacionadas estas, con hábitos alimenticios, y obsesión por la estética del cuerpo y el culto a la apariencia.


Todos los días, desde edades cada vez más tempranas, los niños (y en especial las niñas) se ven impactados a cada momento con mensajes, imágenes y todo tipo de llamadas de atención que hacen hincápie en que el éxito, la felicidad, la amistad, el amor y el bienestar -entre otros muchos valores que ya han perdido hace mucho su verdadero sentido- provienen o se fortalecen, con la posesión de un físico atractivo, de un cuerpo esbelto, de un tipo que cada vez más se acerca a lo andrógino y aséptico, que a un ser humano real y palpable. En consecuencia, esos seres humanos, en esa persecución insensata de aquello que la misma publicidad les vende como "necesario" ("es necesario ser feliz" "es necesario estar enamorado" "es necesario ser exitoso" ) y su antítesis, que, aunque no la mencionen está implícita: "quién no tiene esto..o aquello..es un perdedor, un mediocre...nadie"; en esa carrera desaforada, decía, no reparan en ir corriendo de cabeza al pozo. Al fin y al cabo, no son los únicos, una multitud de alienados igual a ellos van en la misma carrera, y aquí lo que importa no es saber porqué se corre, o adonde, o cómo..., lo importante es estar, ser parte, ante todo: no ser diferentes.

Las personas con manchas en el cuerpo, gordas, que no usan ropa de moda, que no tienen el accesorio de temporada, que no ríen, hablan, se mueven como marca el canon, no sólo son diferentes, son aborrecibles, el término en inglés es "outsiders" están fuera, no forman parte, son inadaptados y por lo tanto desheredados, extraños, indeseables.

Oliveiro Toscani*, fotógrafo italiano, que ha hecho su fama trabajando para marcas publicitarias y responsable en primer lugar del posicionamiento de la marca de ropa y accesorios Benetton por sus originales y creativas campañas a partir del slogan "united colors of benetton" ha tenido en últimas fechas una polémica mediática a cual más controversial al llevar a la imagen, el problema de salud mundial que se ha constituido la anorexia, la obsesión compulsiva y mortal que mueve a miles de niños, adolecentes y jóvenes a morir, o estar al borde de la muerte por dejar de comer voluntariamente, en un afán enfermizo por ser aceptados en el mundo, siendo que los primeros en rechazarse son ellos mismos.

La campaña fue prohibida en varios países, empezando por Italia, por considerar que la imagen de la modelo Isabelle Caro, posando desnuda sus dolorosos 34 kg. resulta insultante, grotesca y falta de ética, siendo que es sólo un triste ejemplo de lo que viven miles de personas en el mundo, gracias, en buena parte, al trabajo de publicistas como el mismo Toscani, que se dedican a explotar la comercialización de un estereotipo y satanizar y estigmatizar, en busca de la comercialización más brutal, a todo y todos los que no entren es sus esquemas.

Esta es sólo otra de las barbaridades (nunca mejor empleado el término) que se viven en este nuestro, paradójicamente, civilizado mundo moderno.




Luz, 2008




* Oliveiro Toscani, (Milán, 1942) fotógrafo italiano


jueves, 7 de febrero de 2008

SI NO PUEDES VENCERLOS...VENDELES CARO.



Graffiti, dice la real academia española que la palabra no existe...se encuentra, sin embargo, grafiti. Y cuando se busca grafiti, de nuevo te remite a otra palabra: grafito, del italiano, graffito y dice:


1. m. Escrito o dibujo hecho a mano por los antiguos en monumentos.


2. m. Letrero o dibujo circunstanciales, generalmente agresivos y de protesta, trazados sobre una pared u otra superfice resistente.*




Se le llama graffiti a la serie de pintas, generalmente como forma de protesta, que se hacen en muros, fachadas, puentes o casi cualquier objeto o superficie que el graffitero en cuestión encuentre a modo. Las consignas o panfletos protestantes o activistas han existido hace mucho, siempre que haya algo que perjudique, incomode, indigne o conmueva a una parte de la población, saldrán a la luz los defensores, revolucionarios y/o bienhechores de la humanidad que ejerzan su soberano derecho a la protesta.


Aunque hoy en día, el graffiti se considere también una manifestación de expresión, considerado como arte popular, no deja de ser, en la mayoría de los casos, un acto de vandalismo en tanto que se hace uso de una propiedad ajena, sin consentimiento del dueño y generalmente con consignas y/o imágenes que casi nunca son compartidas por los damnificados de esta forma de "arte".


Pero he aquí, que la moderna sociedad ha encontrado la forma de "combatir" de alguna manera a estos artistas del muro, al adoptarlos y volverlos "moda". Es el caso de un oriundo de Bristol, Inglaterra, que además de ser ya un artista reconocido (pinta no sólo graffitis, que ejecuta con plantillas de stencil sobre los muros principalmente de Londres) rodea su persona con el halo del "misterio" de no dar a conocer su verdadero nombre ni sus datos personales. Se sabe que nació en Bristol, en 1974, y que firma sus obras como "BANKSY", de ahí que varios medios conjeturen que su nombre podría ser Robert Banks, pero de cierto nadie lo sabe.



Banksy es un notable pintor, que maneja con maestría la técnica, y esto lo combina con una visión pesimista, irónica y mordaz de la sociedad moderna y sus paradojas y absurdos. El graffiti apela, como el propio lenguaje del comic, a una síntesis aguda de todo un discurso en unas pocas palabras, una frase, o mejor aún, en una imagen que impacte y hable por sí misma. En eso se acerca bastante a la creatividad de los mejores publicistas que también tienen la misión de vender lo que sea, apelando a la economía de discursos y enfocando sus talentos hacia el impacto emocional que sea rápido, sencillo y contundente. Y Banksy lo hace tal cual, su creatividad, ingenio y lucidez crítica, aunado a una técnica pulida e impecable, han hecho que trasciende de los muros londinenses a las galerías de arte, las casas de subasta y la fama, al fin, de las mayorías.

Hay infinidad de dibujantes, con capacidades absolutas, con técnicas depuradas y con la inteligencia como para poder competir (y ganarle) a este "muralista pos-moderno" pero en realidad son poco conocidos, gozan de fama dentro del selecto grupo de admiradores del género y dosifican su arte según sus personales criterios, ideologías y posibilidades. Es por eso que Banksy ha destacado. Independientemente de que ofrezca miradas críticas de una sociedad decadente, que apoye causas "politícamente correctas" en apariencia (greenpeace), la realidad es que pertenece ya a la esfera de lo comercial y masificado.

En 2004 el colectivo de anarquitectos Space Hijackers repartió octavillas frente a una exposición de Banksy para resaltar el irónico uso que el artista hace del imaginario anticapitalista y de protesta, mientras trabaja para grandes empresas y galerías de arte.

Porque la verdad que el artista rebelde y misterioso, expone en galerías y vende bien su arte que se cotiza bastante debido a la buena mercadotecnia que el hombre ha sabido desplegar amén de su talento.

Por todo esto, es que el título de esta corta reflexión es asi: si no puedes vencer al sistema...bueno, por lo menos vende caro tu amor...aventurero...(Agustín Lara, letra y música: Aventurera)



Luz, 2008


*REAL ACADEMIA ESPAÑOLA
DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA


Para ver más de la obra de Banksy: http://www.banksy.co.uk/menu.html





sábado, 2 de febrero de 2008

SIGLO XXI, MODERNIDAD Y LOCALISMOS.




Siglo XXI, leo en algún artículo periodístico (con enlace a página electrónica en la red, faltaba más!) acerca de los más recientes adelantos científicos, tecnológicos, médicos...en fin, en algún lugar del mundo unos genios en el estudio de la genética "descifran" el genoma completo de una bacteria, el siguiente paso...¿quién lo sabe?, al mismo tiempo, se realizan pruebas con células humanas "clonadas" para regenerar tejidos y en un futuro cercano erradicar enfermedades como parkinson, alzheimer, en general aquellas que involucran patologías neuro-sómaticas, y cáncer entro otras.


Super computadoras que son capaces de procesar información a una velocidad más rápida que el cerebro humano y que, mediante tecnología que ya ha sido desarrollada, pero que aún no es pública por el costo, pueden transferirla y/o compartirla en fracciones de segundo a cualquier lugar del mundo (eventualmente, a cualquier lugar en el espacio, todo es cuestión de tiempo) y, en el mismo orden de ideas, una fundación dedicada a la búsqueda de vida extraterrestre, abre su señal de internet a todas las computadoras personales para que cualquiera que utilize por períodos largos de tiempo la conexión de internet pueda eventualmente captar algún tipo de señal proveniente del espacio exterior.




Siglo XXI, en un país al azar, en alguno de los continentes de este mismo mundo, mueren cada día un número vergonzante de niños por enfermedades que en última instancia, son consecuencia de desnutrición, ignorancia, pobreza, o la suma de todas las anteriores. En otro lugar, luchas y guerras dejan su triste saldo de muertos, lisiados, huerfános, desterrados y parias. Aún en otro sitio, miles de seres son víctimas de prácticas que, llamándoles por su nombre, no son otra cosa que trata de esclavos y compra-venta de seres humanos para los más abyectos, indignos e inhumanos trabajos. En un mundo de oportunidades, de riqueza material obscena, el analfabetismo, la pobreza, la discriminación, esclavitud y un sinnumero de lacras parecidas son cosa de todos los días.


Ni hablar del trato que reciben en estos escenarios la flora, fauna, el medio ambiente en general de este planeta, cuando entre los hombres hay tan ofensiva indiferencia para la vida y bienestar de sus congéneres.




Uno llega a veces a adquirir la no muy loable facultad de volverse selectivo, de elaborar un esquema mental que opaca o nulifica (por lo menos un rato) todo aquello que de tan abominable, el pensamiento conciente se niega a procesarlo. Entonces podemos pensar un instante: "no es posible" y esa fórmula mágica nos permite proseguir con nuestras vidas, porque si lo pensamos un poco, el quedarse en ese momento de horror, el sumergirnos de lleno en el hecho palpable de que no sólo SI es posible, sino que está sucediendo ahora mismo, ante nuestros ojos, nos llevaría a una depresión o trastorno mental que podría, quizá, nulificarnos en muchos sentidos.


Por ello es que podemos conmovernos un instante, -cuando vemos la imagen de niños-esqueletos a merced de la inanición y el abandono, de cadáveres apilados como si fueran sacos producto de un ataque armado, de matanzas criminales de animales por cacerías barbáras o por envenenamientos provocados por el hombre-, y pasado el momento de conmoción, regresamos a nuestra vida. No porque no nos interese, sino porque también nosotros debemos continuar, haciendo acuse de recibo, pero proseguir con nuestra particular lucha individual.


A las personas que actuamos asi, algunas otras nos llaman indolentes, indiferentes, o, dependiendo del grado de politización o fanatismo, también apátridas o alienadas. En las modernas concepciones de ver la vida, maníqueas y radicales, no hay lugar para el tal vez, o la tolerancia. Esa es, quizá el mayor de los estigmas de nuestra moderna civilización, la falta de comunicación (paradójicamente, en una época en que virtualmente podemos "comunicarnos" al otro lado del mundo en el mismo instante que lo pensamos), la pérdida de valores, el desprecio absoluto por el bienestar común privilegiando el interés personal, la soberbia infinita de pensar que se es omnipotente e inmortal.


Y aquí, en mi país, en este pedazo de mundo en que tuve la suerte de nacer, es donde he aprendido a ser selectiva, a mirar lo uno y lo otro tomando nota y cuenta de cada cosa y tratando de evitar los garrafales errores que percibo en uno y otro lado. Tratando todos los días de no dejarme llevar por la corriente de los radicales que se dedican a denostar a todo el que se les pone enfrente y pugnan por cambiar al mundo sin mirar la enorme tarea que tienen para tratar de cambiar primero ellos. Pero claro, nadie nunca aceptará una equivocación ni error, los equivocados, los errados son siempre los otros, los que no comulgan con sus ideas, los que no les conceden la razón absoluta, los que les increpan y les lanzan a la cara sus debilidades y estupidez y de esa manera la achacan a "los otros". Las discusiones entonces, se vuelven dialógos de sordos en donde el más "honesto" o "veraz" o "acertado" es el que grita más fuerte, el que lanza las acusaciones más contundentes, el que señala con mayor enfásis y dramatismo teatral.

Y yo, miro y escucho todo eso, y me esfuerzo por trabajar y servir a los míos, a los que solicitan mis servicios, a los que por azar tengo en mi mano, trabajar para ser mejor persona y hacer un ambiente de bienestar y armonía alrededor, cumplir con mis metas, pequeñas y simples, pero que alimentan mi alma y me permiten ofrecer una cara amistosa al que se acerca.

Y por ello me llaman "derechista", "alienada", "vendida al sistema", "ignorante", "ciega ante los hechos", pues bien..., todo eso soy, pero en pleno siglo XXI, en medio de tanta tecnología, de tanto y tanto adelanto cientifíco, me niego a ser una nueva déspota ilustrada, una bárbara tecnológica, una fanática radical que se dedica a señalar a todo y a todos, y desde mi lugar, desde mi pequeño, confortable, seguro y particularìsimo reducto, hacer lo mejor que pueda y conservar mi selectividad negándome, sistemáticamente a formar parte de las masas partidistas.


Luz, 2008