martes, 10 de diciembre de 2013
TIME AFTER TIME
Sé que no puedes ir conmigo...
pero yo estaré ahí, todo el tiempo...
martes, 3 de diciembre de 2013
MUDANZAS
Preparándome para abandonar lo que por mucho tiempo fue mi hogar.
Aunque me lo propongo no avanzo. Para donde volteo, todo es recuerdo y sé que me costará mucho desprenderme de tantos objetos en donde se encuentran anclados los instantes: felices, tristes, inciertos.
Aquella muñeca vieja, el frasco vacío de un perfume que no se encuentra más, el atado de viejas cartas, en donde, por cierto, encontré cantidad de pequeñas notitas escritas en esas aburridísimas clases de la universidad, intercambiadas con aquellas amigas que el tiempo, la distancia y el descuido se encargaron de separar de mí, pero que leyendo aquellas notas, frases breves, dibujos burdos, leyéndolas, vuelvo a ver en esas caras sonrientes. Vuelvo a los corredores de aquella escuela, a los salones que entonces me parecían a veces la antesala de la dicha y otras, las escalinatas al cadalso. ¡Tiempos más felices! cuando las únicas preocupaciones eran entregar a tiempo una tarea, o aprobar un examen para el que no se había estudiado.
Me preparo para abandonar los recuerdos, y no encuentro manera de empacar los objetos sin dejar atrás la memoria.
Me preparo para dejarte y sigo escuchando tu voz diciéndome: "¿qué harás para olvidarme?, puedes botar las fotografías, quemar las cartas, quitar de tus agendas mi nombre, mi número; puedes no volver a mencionar mi nombre y así ¿me olvidarás?"
¡Carajo! no hay cajas suficientes para empacar la vida. No. Yo podría irme sin nada, con lo puesto, con mi vieja bolsita, hecha de pedazos de tela multicolor en donde apenas cabe una cartera, una pluma, un labial. Yo podría irme así, con las manos en los bolsillos y dejando todo atrás. Podría inclusive quemar las naves, quemarlo todo, arrojarlo a las llamas de la indiferencia, del olvido..pero ¿cómo arrojaría a esa misma hoguera mis recuerdos? ¿Cómo echaría al fuego el sonido de las voces, de las risas? ¿Cómo vería consumirse las palabras, toda aquella película de sueños que siempre está lista para proyectarse?
Me preparo para abandonar lo que amo. No tengo miedo, sólo una enorme tristeza. Una nostalgia infinita por lo que fué y por lo que no llegó a ser. Una melancolía por todo lo que se queda en los inmensos corredores de la memoria, de donde nunca voy a poder mudarme, de donde nunca saldrán esas miles de cajas de recuerdos.
Me preparo, no para dejarte ir, ya que hace mucho que tus pasos encontraron el camino de la ausencia, me preparo para ser yo quién se marche, para dejar por fin de aguardar, de mantener encendida la flama de la esperanza. Una flama que ya, también, sólo existe en ese incierto espacio del recuerdo.
Me preparo para abandonarlo todo por fin, y no, no tengo miedo.
Aún esta carta, como todo, también tendrá que perderse en el olvido.
luz, 2013
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