
Sábado a la tarde.., llueve ahora, pero la tormenta ya pasó y sólo dejó una llovizna que parece seguirá el resto de la tarde y la noche..o parará en unos minutos. Nadie lo sabe.
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A pesar de todo sigues viviendo en mí, lo nuestro fue como una tormenta que amenazó con barrer todo a su paso. La fuerza del viento, la lluvia azotando sin piedad el caserío fue como nuestro amor..., todo lo que tenía en mí, lo dejé ir a tu lado. Sin cortapisas, sin frenos..., como una tormenta desbocada. Como la naturaleza que no sabe de ataduras.
Y ahora, sólo queda una lluvia menuda, gris, monótona...tu recuerdo y la nostalgia.
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Cuando la tormenta amaina uno revisa los destrozos.., el viento arrastra todo lo que no estaba asegurado, la fuerza del agua deshoja los árboles, acaba con las flores del jardín..deja la acera llena de fango y desperdicios.
Uno solo puede suspirar y aprestarse a la labor.., hay que retirar escombros, lavar, dejar todo como estaba antes...o, por lo menos.., tratar de que quede como antes.
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Las cartas son como hojas y pétalos de flores deshojados por el viento.., las palabras ahí escritas ahora parecen tener la misma cualidad de una hoja marchita.., se leen como algo muy viejo, lastimado, perdido al fin y al cabo...,
Y uno llora por lo que se perdió, cuando levantamos los ajados pétalos de lo que fue una lozana y radiante flor, pensamos como fue que tanta belleza y esplendor se acabó en un momento.., volteamos a las ramas desnudas de los árboles y sentimos pesar porque recordamos las veces que esa sombra nos cobijó y nuestros ojos recuerdan las frondas que llenaban esas ramas ahora desnudas.
Asi, las palabras que fueron nuestro cobijo, nuestro regocijo, nuestras cómplices de tantas y tantas ocasiones, ahora, entre mis manos, esperan por su destino final..., vacías.., olvidadas..,
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Aquí un vidrio roto.., allá un montón de ramas y hojas mezcladas con lodo y basura arrastrada de quién sabe donde.., la escoba tiene que ser eficaz..y metódica, sin mucho pensar.., sin lamentar..
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No importa ahora si el corazón volvió a salir raspado.., si al final de nuestra historia de amor volvieron a romperse ilusiones, y, en la amargura del adiós salió a flote toda la basura del alma...,
No importa eso porque es la hora de limpiar, de remover escombros, de tratar..
tratar con toda nuestra fuerza de que las cosas vuelvan a ser como antes..
o cuando menos..
lo parezcan.
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luz, 2009
