
Decía mi abuela -cuya sabiduría es una de esas cosas de la vida que no por inexplicables son menos reales y asombrosas- que no se tomaba una foto porque en ello se le iba un pedazo, si no es que toda el alma.
Y entonces me parecía a mí que la abuela sufría la enfermedad de la familia, es decir, que estaba bastante loca aunque no lo pareciera o por lo menos no fuera tan evidente.
El alma.
Pasado un tiempo, lo relacionaba con algo misterioso y vagamente amenazante y aterrador, obra y gracia de otra frase oída a la abuela: las ánimas del purgatorio.
-Qué es ánima?
-Son las almas de los que ya murieron.
Alma-ánima.
Por ese mismo camino del "descubrimiento empírico" vine a dar que el alma debía ser algo intangible, indeterminado, imposible de cuantificar y del que lo único "cierto" que se sabe es que ahí está, en algún lugar de nuestro cuerpo físico compartiendo el mismo lugar en el espacio.
Pensamiento que, después razoné, viene a contradecir alguna de las miles de leyes cientifícas que desconozco, a saber, aquella que enuncia que ningún cuerpo puede ocupar el lugar de otro en el espacio.
Ah, pero el alma no es cuerpo, bueno no...¿o sí? ¿Alguien ha visto un alma? ¿y que tal un alma/ánima en pena? Y la expresión: "me volvió el alma al cuerpo", querría significar tal vez que el alma es una parte de ese cuerpo, como el corazón, el cerebro, una mano?
Pero nadie habla de corazones que penen, ni de hígados perdidos.
Si alguien dice: "es un desalmado" (que no tiene alma), aún así lo vemos caminar entre nosotros. No es lo mismo que decir: "esa persona no tiene pulmones", la lógica indicaría que no podría andar transitando por la vida.
Lo que parece es que sin alma se puede vivir, pero ¿sin hígado?
Así que volviendo al principio: Alma-ánima.
Debe ser, sin duda, algo valioso. De tal suerte que habría que cuidarlo aún más que a los ojos, el corazón o los riñones. "¿De que te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma?" Vamos, nadamenos!, un alma entonces vale muchísimo más que cualquier riqueza material (por lo menos en este nuestro pequeño paraíso terrestre)
Y debe ser, de algún lugar debe venir también aquella expresión: "por estar, tener, poder, hacer...etc., le vendería mi alma al diablo"
Y entonces, ¿qué es el alma? ¿viene dentro de nuestro paquete genético de adn? ¿Se puede predecir con regular o mediana exactitud cómo es, o será, o se desarrollará nuestra alma sabiendo la media filiación de nuestros padres, abuelos, tronco genealógico?
Como el carácter ¿será susceptible de modificarse? ¿agriarse? ¿quebrantarse? ¿engrandecerse?
De etimologías conozco lo mismo que de la teoría del caos: nada. Pero en algún lugar leí que alma viene de una raíz latina: anima y está a su vez de una familia que significa hálito, soplo, y se refiere a aquello que anima, da vida o determina la escencia de un ser vivo.
Entonces, mirando y remirando la viejísima y única fotografía de mi abuela, deseo de todo corazón que su alma no haya quedado apresada en ese cartón y que por el contrario, libre de su envoltura corporal sea ahora ese soplo vital que a veces creo percibir cuando me acuerdo de alguna de sus proverbiales sentencias, miro el tronco de la higuera que plantó y en donde nos improvisó el primer columpio, o alguien me dice, como ella solía hacerlo: eres el alma de judas.
Luz, 2007
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