jueves, 27 de mayo de 2010

NARAYAMA BUSHIKO

Sumiko Sakamoto. "Orín" en La balada de Narayama




En 1983, el director japonés Shohei Imamura* dirigió la película Narayama Bushiko (La balada de Narayama**). La historia es una adaptación de una novela de Shichiro Fukazawa (que ya había tenido una primera versión cinematográfica en 1958 bajo la dirección de Keisuke Kinoshita)


La historia es la siguiente: en el siglo xix, en una aldea perdida en las montañas del norte de Japón, la costumbre manda que los ancianos al llegar a los 70 años, sean llevados a la montaña Nara, en donde son abandonados para que mueran en una especie de resignada aceptación a los designios de los dioses.


Esta medida tiene los fines prácticos de deshacerse de una boca que alimentar en un entorno tan duro y precario que cada porción de comida debe cuidarse con absoluto celo y no hay ocasión de dilapidar el alimento en personas que ya resultan improductivas.


Orín, la abuela de la familia protagonista está próxima a cumplir con su destino, pero antes debe preparar a sus hijos y nietos para que puedan proseguir sin ella. Una vez que cumple con estos últimos "deberes" se encarga de que su hijo la lleve hasta su sitio en Nara donde esperará en paz la muerte en la soledad de la montaña.


Imamura se encarga de introducirnos en el núcleo de esta familia ejemplar, y desde ahí, observar el pequeño gran universo que rodea a la aldea y que la determina.


Sin concesiones, sin vueltas de tuerca, sin juicios de valor hacia uno u otro extremo. La realidad tal cual se vive y las circunstancias que originan escenas que oscilan entre lo entrañable y la crueldad más extrema.


La abuela Orín está próxima a cumplir 70 años, pero es una mujer aún fuerte. Su cuerpo encorvado deja ver el duro trabajo de una vida tratando de arrancar el alimento a un medio hostil, pero su mente es lúcida y su espíritu afronta las viscisitudes de la vida con una resignación a toda prueba y con la absoluta convicción de que las cosas son así y no hay más que seguir adelante.


Durante el transcurso de la cinta, presenciamos como recibe a la nueva mujer de su hijo mayor, viudo, a quién ella buscó y "contrató" con la ayuda del mercader de sal que por su actividad, viaja de una aldea a otra y tiene la posibilidad de arreglar este tipo de "transacciones comerciales" con personas.


Asi, al igual que recibe a la mujer, desde ese momento se encarga de instruirla en todo lo que tiene que ver con el manejo de la casa que en breve dejará en sus manos. En una de las escenas notables de la película, Orín lleva a la mujer hasta el río y ahí le muestra el sitio especial en donde puede pescar de manera sencilla, le recomienda que no le muestre a nadie ese sitio.


Otro de los hijos de la abuela es un hombre con algún tipo de retraso mental, no ha podido hacerse de una mujer y constantemente tiene problemas en la aldea por su costumbre de copular con alguna perra de los vecinos. El hermano mayor, cansado de las constantes quejas decide que sea su nueva mujer quién acceda a tener relaciones sexuales con él, para evitar problemas, la abuela se da cuenta y alecciona a la nuera para que no acepte; después, ella se encarga de conseguirle una compañera sexual al hijo, rogando a una viuda amiga suya que lo haga por la amistad que llevan.




El nieto mayor y una jovencita de la aldea tienen una relación en la que el sexo es el factor principal, pero la joven está embarazada. La abuela se encarga de que se formalice la unión y la joven pasa a formar parte de la familia. No parece una buena elección, la niña-esposa es holgazana, come demasiado y no piensa en otra cosa que en tener relaciones sexuales con su joven y también fogoso esposo. Todo ello es soportable, hasta que descubren que la chica, roba alimentos de la casa para llevarlos a su familia.


El hecho de robar alimentos en una aldea en donde la comida siempre es escasa y tiene que preservarse como el mayor tesoro es imperdonable. En una de las escenas más duras de toda la película, la abuela Orín, manda a la chica que lleve comida a su familia. Cuando están reunidos en la cabaña, el pueblo entero los acorrala, los atan y entre gritos y lamentos los conducen a donde previamente han cavado una fosa y ahí los arrojan; después todos comienzan a tapar la fosa enterrando vivos a todos los miembros de la familia, incluidos niños y por supuesto, la jovencita embarazada.


El nieto suplica pero es inútil, la aldea entera ha enjuiciado, sentenciado y cumplido el castigo.


Cuando el tiempo es llegado, y lo que tenía pendiente lo ha resuelto, Orín tiene aún que convencer a su hijo de que la lleve a Nara. El hijo la quiere, no le parece justo que tenga que abandonarla, no cree tener fuerzas para cumplir la regla que ordena que sea el hijo mayor el que lleve en su espalda el peso muerto de su propia madre para abandonarla a su suerte entre la nieve de la montaña.




Orín le golpea incluso, y le obliga a llevarla. El trayecto del camino es en momentos de agonía, uno se puede situar en el lado del hijo que hace tan terrible esfuerzo (físico y emocional) por andar ese camino, y la narración se vuelve dolorosa y dramática. Por fin llegan al lugar y la toma de cámara se aleja mientras la nieve va cubriendo la figura arrodillada de la abuela con sus manos juntas en oración.



La película de Imamura (que ganó la palma de oro en Cannes de 1983) fue criticada en su momento por la crudeza de algunas de sus escenas. Impresionante el momento en que una familia es enterrada viva, o la vista de fetos muertos entre los campos anegados de los cultivos. Pero el hecho es que el director no hace sino presentar la naturaleza intrínseca del ser humano ante los retos de la sobrevivencia, la falta de escrúpulos o de "humanidad" ante la prioridad del sustento propio. Las conductas básicas de las personas: comer, copular, sobrevivir y matar si es necesario para conseguirlo.


No es una película que mantenga extensos diálogos, como muchas de las obras maestras que nos han regalado otros directores japoneses, estamos ante un mosaico de imágenes en donde las personas y la naturaleza son todos personajes, cada quién representa su papel estando ahí, en el lugar que a cada cual corresponde, y durante todo el trancurso de la película, es el espectador quién tiene que hacer su interpretación propia, colocándose en el papel de espectador-narrador de lo que va llegando a sus ojos.


Imamura hace una toma de los jóvenes copulando de manera frénetica en el campo, luego cambia la toma a un par de serpientes que se persiguen y se enredan una contra otra en la misma actividad que la pareja, siguiendo el instinto y de la misma manera irracional.


Escenas de predadores cazando su presa entre la nieve, naturaleza vasta y desolada, peces nadando en el agua helada del río.


No hay mucho que decir, hombre y naturaleza, codo a codo. Aquella en su inmensidad e inevitabilidad y este en su tenacidad y recursos para mantenerse a la par en una competencia muy dispar las más de las veces.



Es una obra maestra, un documento memorable desde su estética visual y notabilísimo como referencia cultural y antropológica. Actuaciones magistrales, desde luego, Sumiko Sakamoto como la abuela Orín, es el eje de la trama, pero en general, todos asumen su papel de la mejor manera logrando recrear la atmósfera casi de leyenda pero completamente instalados en el agreste mundo real en que les tocó vivir.


En 1950, Akira Kurosawa encabezó el esplendor del cine japonés con su talento para recrear las historias clásicas de la literatura trasladandolas al entorno japonés de la época de samurais y señores feudales. En las décadas siguientes, directores como Nagisha Oshima, Yasujiro Ozu, y Shohei Imamura, continuaron esa brillantísima tradición con ejemplos como "La balada de Narayama"







* Shohei Imamura




Director de cine japonés nacido en Tokio el 15 de septiembre de 1926 y fallecido el 30 de mayo de 2006. Profesor en la Escuela de cine de Yokohama. Está considerado el director de cine más destacado de Japón tras la muerte de Akira Kurosawa, y uno de los grandes representantes de la Nueva Ola japonesa de los años 60.
Estudió en la Universidad Waseda, iniciándose como actor y autor teatral. En el cine se inicia como ayudante del director Yasujirō Ozu; más tarde trabaja para la productora Nikkatsu, famosa por sus películas de porno blando. Más tarde su cine se centra en el estudio de las capas populares japonesas a lo largo de la Historia.
La crítica ha destacado su inconformismo humanista, al denunciar el paso de la sociedad nipona de la tradición al consumismo.
Entre sus filmes destacan Deseo robado 1958, Los pornógrafos 1966, La venganza es mía 1979, Eijanaika 1981, Doctor Akagi 1998. Imamura ganó dos veces la Palma de Oro del Festival de Cannes: la primera en 1983 por La balada de Narayama, y la segunda en 1991 por La anguila.





**La balada de Narayama




ficha técnica


Título
La balada de Narayama (Narayama bushiko)

Dirección
Shohei Imamura


Guión
Shohei Imamura


Música
Shinichiro Ikebe


Fotografía
Masao Tochizawa


Reparto
Ken Ogata

Sumiko Sakamoto

Tonpei Hidari

Takejo Aki

Shoichi Ozawa


País
Japón

Año
1983

Género
Drama

Duración
130 minutos
























domingo, 23 de mayo de 2010

LAS CUATRO Y DIEZ




Fue en ese cine ¿te acuerdas?
en una mañana "Al este del éden.."
James Dean tiraba piedras, a una casa blanca
entonces, te besé.

Aquella fue la primera vez,
tus labios parecían de papel.
Y a la salida a la puerta, nos pidió un triste inspector
nuestros carnets.

Luego volví a la academia, para no faltar a clase de francés;
tu me esperaste hora y media
y en esta misma mesa, yo me retrasé.

¿Quieres helado de fresa?
o prefieres que te pida ya el café.
Cuéntame como te encuentras,
aunque sé que me responderás: "muy bien"

Ten esta foto es muy fea, el más pequeño acababa de nacer.
-Oiga, me trae la cuenta;
-Calla, que fui yo quién te invitó a comer.

No te demores, no sea que no llegues a la hora al almacén
llámame el día que puedas..
date prisa que ya son las cuatro y diez....


Luis Eduardo Aute.

lunes, 17 de mayo de 2010

AZAR



"¡Qué raro y maravilloso es ese fugaz instante en el que nos damos cuenta de que hemos descubierto un amigo!"
William Rotsler (1926-1997) Escritor estadounidense.




Y aún, tendríamos siempre que estar alertas a ese "fugaz instante", porque suele presentarse tan inopinadamente, tan pocas veces en la vida, que solemos pasar de largo sin apenas darnos cuenta de que justo frente a nuestros ojos se ha revelado un tesoro.

Como si fuera un espejismo en el sol del mediodía, o una sombra velada en el ocaso; como aquellos detalles de un paisaje que sólo se aprecian de manera momentánea, que parecen estar y no y hay que volver a mirar y estar seguros de que aquello que percibimos en un momento, en verdad está ahí, o es fue sólo una broma de nuestra imaginación o efectos de óptica que tal vez un científico pudiera explicarnos con certeza.


Pero a veces, por una bendición de algún buen hado, nos encontramos en cualquier recodo del camino con ese ser que nos devuelve con su sola presencia, la fuerza y confianza que emana de la comprensión y del afecto. Un amigo, esa alma con la que podemos sentirnos libres de abrir nuestro corazón para dar y recibir las cosas que son preciadas para cada cual.

¿Cuánto puede durar una amistad? ¿cuánto hay que cultivarla? ¿qué tiempo ha de pasar para poder llamar a alguien "amigo" y saber que dejará su huella en nuestro corazón y nuestra vida?

Difícil aventurar una respuesta. Por tratarse de asuntos que involucran al mismo tiempo, sentimiento, pensamiento, empatía en tantos niveles y en tantas formas, no habría manera de determinar el "cómo", el "cuándo" o el "porqué"

Son cosas que simplemente suceden -e inclusive- como al principio de esta parráfada infame lo apunto, a veces ni siquiera nos damos cuenta.


Lo único cierto y seguro en todo esto, es que si ya tuvimos la fortuna de vivir la experiencia, de entender o percibir el regalo que estamos viviendo, lo único que queda es disfrutarlo el tiempo que dure, porque otra cosa también segura, es que en el momento en que damos la primera sonrisa de bienvenida, el primer paso en el camino, estamos avanzando inexorablemente al final de todo aquello. ¿Y cuándo sobrevendrá ese final?

Puede ser al siguiente instante.., o puede durar toda nuestra estancia en este plano..nadie lo sabe, y por eso es menester aprovechar cada instante. Porque de igual manera que el amor y la amistad nos encontraron en el camino, asi también nos dejarán un día; y como lo hicimos cuando recibimos con alegría el regalo de una sonrisa, sin hacer muchas preguntas del "porqué" y del "cómo", asi también tendremos que esbozar una sonrisa y aceptar el final de todo aquello, a sabiendas de que -por lo menos- tuvimos la suerte de experimentarlo.


No hay comienzo, que no lleve en sí mismo, su final.




luz, 2010

sábado, 15 de mayo de 2010

GAY O NO GAY, ESE ES EL DILEMA.








Homosexualidad, un tema "de moda".




La tecnología avanza, las sociedades cada vez son más abiertas, más permisivas; el ciudadano se
fortalece en sus derechos y demanda cada vez más mejores opciones y niveles de vida en sus
respectivas comunidades; las "minorías" ganan terreno y lo "politícamente correcto" se vuelve un arma que se esgrime con singular alegría a la menor provocación.

En este contexto, una condición que ha existido durante toda la historia de la humanidad vuelve al centro del escenario: la preferencia sexual de cada ser humano y lo que en términos de "civilización" y "cultura" está "permitido" o no.
Entrecomillado con toda intención puesto que, como siempre, tratamos con un abanico inmenso
de usos y costumbres que varían de un extremo al opuesto según el país, el grupo étnico, la cultura y el momento del que se hable. Es decir, las raíces culturales de un pueblo, dictan patrones de conducta que poco o nada tienen que ver con otro en la misma situación inclusive.

Pienso por ejemplo en los "padres" de la cultura occidental, los griegos, cuyas prácticas sexuales -que han sido ampliamente documentadas por literatura, pintura, escultura y muchas otras de sus grandes obras artísticas e intelectuales-, incluían por supuesto las relaciones sexuales entre
individuos del mismo sexo. Y no sólo eran práctica común, sino inclusive vista con absoluta
normalidad y firmemente alentada.En India, China, Japón y países de medio oriente, son también conocidos los amplios y muy gráficos tratados acerca de las relaciones sexuales, sus
beneficios para la salud física, espiritual y mental y la correcta manera de llevarlas a cabo (sin poner como "obligación" el que debiera ser exclusivamente en pareja y de diferente sexo, por
supuesto)

Después sobrevino el cristianismo, la edad media en Europa, y una época de oscurantismo en que todo devino en pecados y condenas. El infierno y Purgatorio sentaron sus reales en flageladas
comunidades azotadas por la peste y guerras largas y continuas; asi, todo aquello que la joven
iglesia católica señaló como "pecado" fue duramente reprimido y satanizado, entre ello y
muy principalmente, el gran y original "pecado de la carne" el acto sexual en sí.

Pero he aquí que la mayoría de las religiones aprobaban las bodas, las uniones entre hombres y
mujeres con el fin de formar una "familia" y procrear.., en ese sentido (y solo en ese) la iglesia
católica -que entonces emprendía su camino hacia el poder y la opulencia- aceptó que las relaciones sexuales (el coito pues) eran una especie de "mal necesario" puesto que solo así se podían engendrar los futuros nuevos siervos de Dios.
Entonces, la práctica sexual estaba aprobada, pero con la condición de que fuera en la bendición del matrimonio y, lógicamente, entre hombre y mujer con el fin de poder procrear.

Bien, esto es lo que yo entiendo, acerca del porqué el homosexualismo se volvió un asunto de
entretelones, siempre cubierto por un velo que quiso ser oscuro, pero que a fuerza de tanto llevarlo y traerlo se volvió un pedazo de gasa agujereada por donde todo se veía, aunque se siguiera hablando de ello en voz baja y condenándolo como un estigma.

Pero hoy día, la sociedad moderna demanda apertura, en todos niveles; las llamadas "minorías"
ganan terreno día con día, y los países poco a poco van relajando las "convenciones" y adoptando
políticas socio-culturales de "puertas y ventanas abiertas" en donde lo fundamental es el "respeto" y la aceptación. Asi pues, los individuos que durante mucho tiempo mantenían en la "oscuridad" una preferencia sexual diferente, van ganando espacios mientras salen de su "claustro obligado" y proclaman a voz en cuello la libertad sobre su persona y el respeto a su individualidad.

Hasta aquí, todo correcto. ¿Qué cosa es lo que me brinca de esto?
Para mí el pequeño gran detalle, que abarca, no sólo la cuestión de preferencia sexual, sino todo
asunto que tenga que ver con una "minoría" -trátese de color de piel, religión, nacionalidad,
capacidades diferentes, orientación política, etc.,- y que hace que de repente, haya que andar con pinzas y pies de plomo hacia cualquier lado que se mire, por la probabilidad de "herir" u "ofender" la susceptibilidad de algún miembro de una de esas citadas mínorias.
Ahora las libertades se confunden con libertinajes, y el derecho de libre vía suele amparar el atropello y la soberbia y prepotencia. En particular es muy señalado el asunto de la prefencia sexual, porque implica situaciones que tienen que ver con el respeto que cada persona
merece. Tal pareciera que ahora, el hecho de ser "gays" y manifestarlo, lleva implícito una dosis de "heroísmo" "valentía" "autenticidad" y varias cualidades más ante las cuales, el resto de los
mortales debe agachar la cabeza y si no rendir honores, por lo menos hacerse a un lado y no osar
levantar ni siquiera una opinión, mucho menos una crítica, so pena de ser tachado de "radical"
"intolerante" "retrógrado" y algunas otras lindezas por el estilo.
Y no creo que sea el caso. Tengo para mí, que todas las personas, los seres humanos en cualquier situación, merecen un respeto, un espacio y una libertad en igualdad de circunstancias.
El tener una situación diferente a otros, no te hace mejor ni peor, eso lo dictan las acciones, el
pensamiento, la conducta de cada quién. Y tan merece respeto alguien que ha optado, o decidido, o entendido que su preferencia sexual es por alguien de su mismo género, como las personas que piensan diferente, y que no comulgan con esa opción.
Pero las "minorías" suelen ser más reaccionarias que el resto de la sociedad que tanto atacan. En
aras de su "derecho" que tanto defienden, acaban -en muchos casos- pasando de largo por los
"derechos" de quienes están a su alrededor y que al final, también tienen voz y voto (o deberían
tenerlo)
En resumen, aquí, como en muchos otros casos, sería bueno que cada quién tomara el papel que ha decidido en la vida, y asi como se pide respeto para la libre autonomía, pensaran también en ofrecerlo de igual manera a quienes están alrededor y muy probablemente, ni siquiera les interesa su muy cacareada condición.




luz, 2010

viernes, 14 de mayo de 2010

ESTACIONES






Este frío que siento
no tiene nada que ver con el clima (por más que ya sea invierno)

Este frío que carcome los huesos
y congela mis manos y mi cuerpo
es caudal de llanto que me llena por dentro,
torrente sin freno ni barreras.
avalancha de hielo que a su paso se lleva mi calor y mi fuerza,
y me deja vacía, una cáscara seca,
esqueleto desnudo y despojado a campo abierto.

Este frío no es nada,
tu ausencia,
mi soledad..
nada al final, sólo el invierno...


***************


Y ahora vendrá la lluvia,
será el remover en las entrañas
hervir de gusanos en la tierra mojada.

Venas abiertas al cielo, linfas oscuras;
lentos surcos se abren paso en una tierra sedienta,
que se traga la humedad y la vuelve en ardiente vapor.

Calor de tierra seca,
tierra árida, desnuda,
desierto estéril que por más agua que reciba
nunca regresará en fruto una semilla.



luz, 2010

jueves, 6 de mayo de 2010

SUEÑOS






Uno sueña y desea...espera y deja su confianza
en las manos de un destino feliz
que el mismo sueño nos inspira.

Y a veces, esa inocente confianza,esa serena tranquilidad de la fé pura
nos sorprende cualquier día al abrir los ojos
y percibir a nuestro lado, el tenue perfume
de la flor que sólo en sueños vislumbramos.





Háblame,
tócame el alma con el eco de tu voz;
estoy aquí, no hay trampas, no hay engaños, no hay desconfianza ni recelo
mientras espero por tí..., por tus palabras.

Viento fresco que trae los aromas del mar y de la noche,
que revuelve mi pelo, que juega con mi falda y me envuelve en su rocío de sal,
trae hasta mí sus versos, sus sueños, sus deseos.

Con mis ojos cerrados puedo verle
igual que yo, oteando el horizonte atento al murmullo de mis pasos,
al pálido reflejo de la luna que ilumine mi sombra,
al crujir de las hojas del camino que delate mi paso hacia su encuentro.

Asi que háblame, háblame amor que estoy aquí, esperando por tí..,
siempre esperando por la palabra "amor" que brote de tus labios.




luz, 2010