Sumiko Sakamoto. "Orín" en La balada de NarayamaEn 1983, el director japonés Shohei Imamura* dirigió la película Narayama Bushiko (La balada de Narayama**). La historia es una adaptación de una novela de Shichiro Fukazawa (que ya había tenido una primera versión cinematográfica en 1958 bajo la dirección de Keisuke Kinoshita)
La historia es la siguiente: en el siglo xix, en una aldea perdida en las montañas del norte de Japón, la costumbre manda que los ancianos al llegar a los 70 años, sean llevados a la montaña Nara, en donde son abandonados para que mueran en una especie de resignada aceptación a los designios de los dioses.
Esta medida tiene los fines prácticos de deshacerse de una boca que alimentar en un entorno tan duro y precario que cada porción de comida debe cuidarse con absoluto celo y no hay ocasión de dilapidar el alimento en personas que ya resultan improductivas.
Orín, la abuela de la familia protagonista está próxima a cumplir con su destino, pero antes debe preparar a sus hijos y nietos para que puedan proseguir sin ella. Una vez que cumple con estos últimos "deberes" se encarga de que su hijo la lleve hasta su sitio en Nara donde esperará en paz la muerte en la soledad de la montaña.
Imamura se encarga de introducirnos en el núcleo de esta familia ejemplar, y desde ahí, observar el pequeño gran universo que rodea a la aldea y que la determina.
Sin concesiones, sin vueltas de tuerca, sin juicios de valor hacia uno u otro extremo. La realidad tal cual se vive y las circunstancias que originan escenas que oscilan entre lo entrañable y la crueldad más extrema.
La abuela Orín está próxima a cumplir 70 años, pero es una mujer aún fuerte. Su cuerpo encorvado deja ver el duro trabajo de una vida tratando de arrancar el alimento a un medio hostil, pero su mente es lúcida y su espíritu afronta las viscisitudes de la vida con una resignación a toda prueba y con la absoluta convicción de que las cosas son así y no hay más que seguir adelante.
Durante el transcurso de la cinta, presenciamos como recibe a la nueva mujer de su hijo mayor, viudo, a quién ella buscó y "contrató" con la ayuda del mercader de sal que por su actividad, viaja de una aldea a otra y tiene la posibilidad de arreglar este tipo de "transacciones comerciales" con personas.
Asi, al igual que recibe a la mujer, desde ese momento se encarga de instruirla en todo lo que tiene que ver con el manejo de la casa que en breve dejará en sus manos. En una de las escenas notables de la película, Orín lleva a la mujer hasta el río y ahí le muestra el sitio especial en donde puede pescar de manera sencilla, le recomienda que no le muestre a nadie ese sitio.
Otro de los hijos de la abuela es un hombre con algún tipo de retraso mental, no ha podido hacerse de una mujer y constantemente tiene problemas en la aldea por su costumbre de copular con alguna perra de los vecinos. El hermano mayor, cansado de las constantes quejas decide que sea su nueva mujer quién acceda a tener relaciones sexuales con él, para evitar problemas, la abuela se da cuenta y alecciona a la nuera para que no acepte; después, ella se encarga de conseguirle una compañera sexual al hijo, rogando a una viuda amiga suya que lo haga por la amistad que llevan.

El nieto mayor y una jovencita de la aldea tienen una relación en la que el sexo es el factor principal, pero la joven está embarazada. La abuela se encarga de que se formalice la unión y la joven pasa a formar parte de la familia. No parece una buena elección, la niña-esposa es holgazana, come demasiado y no piensa en otra cosa que en tener relaciones sexuales con su joven y también fogoso esposo. Todo ello es soportable, hasta que descubren que la chica, roba alimentos de la casa para llevarlos a su familia.
El hecho de robar alimentos en una aldea en donde la comida siempre es escasa y tiene que preservarse como el mayor tesoro es imperdonable. En una de las escenas más duras de toda la película, la abuela Orín, manda a la chica que lleve comida a su familia. Cuando están reunidos en la cabaña, el pueblo entero los acorrala, los atan y entre gritos y lamentos los conducen a donde previamente han cavado una fosa y ahí los arrojan; después todos comienzan a tapar la fosa enterrando vivos a todos los miembros de la familia, incluidos niños y por supuesto, la jovencita embarazada.
El nieto suplica pero es inútil, la aldea entera ha enjuiciado, sentenciado y cumplido el castigo.
Cuando el tiempo es llegado, y lo que tenía pendiente lo ha resuelto, Orín tiene aún que convencer a su hijo de que la lleve a Nara. El hijo la quiere, no le parece justo que tenga que abandonarla, no cree tener fuerzas para cumplir la regla que ordena que sea el hijo mayor el que lleve en su espalda el peso muerto de su propia madre para abandonarla a su suerte entre la nieve de la montaña.
Orín le golpea incluso, y le obliga a llevarla. El trayecto del camino es en momentos de agonía, uno se puede situar en el lado del hijo que hace tan terrible esfuerzo (físico y emocional) por andar ese camino, y la narración se vuelve dolorosa y dramática. Por fin llegan al lugar y la toma de cámara se aleja mientras la nieve va cubriendo la figura arrodillada de la abuela con sus manos juntas en oración.
La película de Imamura (que ganó la palma de oro en Cannes de 1983) fue criticada en su momento por la crudeza de algunas de sus escenas. Impresionante el momento en que una familia es enterrada viva, o la vista de fetos muertos entre los campos anegados de los cultivos. Pero el hecho es que el director no hace sino presentar la naturaleza intrínseca del ser humano ante los retos de la sobrevivencia, la falta de escrúpulos o de "humanidad" ante la prioridad del sustento propio. Las conductas básicas de las personas: comer, copular, sobrevivir y matar si es necesario para conseguirlo.
No es una película que mantenga extensos diálogos, como muchas de las obras maestras que nos han regalado otros directores japoneses, estamos ante un mosaico de imágenes en donde las personas y la naturaleza son todos personajes, cada quién representa su papel estando ahí, en el lugar que a cada cual corresponde, y durante todo el trancurso de la película, es el espectador quién tiene que hacer su interpretación propia, colocándose en el papel de espectador-narrador de lo que va llegando a sus ojos.
Imamura hace una toma de los jóvenes copulando de manera frénetica en el campo, luego cambia la toma a un par de serpientes que se persiguen y se enredan una contra otra en la misma actividad que la pareja, siguiendo el instinto y de la misma manera irracional.
Escenas de predadores cazando su presa entre la nieve, naturaleza vasta y desolada, peces nadando en el agua helada del río.
No hay mucho que decir, hombre y naturaleza, codo a codo. Aquella en su inmensidad e inevitabilidad y este en su tenacidad y recursos para mantenerse a la par en una competencia muy dispar las más de las veces.
Es una obra maestra, un documento memorable desde su estética visual y notabilísimo como referencia cultural y antropológica. Actuaciones magistrales, desde luego, Sumiko Sakamoto como la abuela Orín, es el eje de la trama, pero en general, todos asumen su papel de la mejor manera logrando recrear la atmósfera casi de leyenda pero completamente instalados en el agreste mundo real en que les tocó vivir.
En 1950, Akira Kurosawa encabezó el esplendor del cine japonés con su talento para recrear las historias clásicas de la literatura trasladandolas al entorno japonés de la época de samurais y señores feudales. En las décadas siguientes, directores como Nagisha Oshima, Yasujiro Ozu, y Shohei Imamura, continuaron esa brillantísima tradición con ejemplos como "La balada de Narayama"
* Shohei Imamura
Director de cine japonés nacido en Tokio el 15 de septiembre de 1926 y fallecido el 30 de mayo de 2006. Profesor en la Escuela de cine de Yokohama. Está considerado el director de cine más destacado de Japón tras la muerte de Akira Kurosawa, y uno de los grandes representantes de la Nueva Ola japonesa de los años 60.
Estudió en la Universidad Waseda, iniciándose como actor y autor teatral. En el cine se inicia como ayudante del director Yasujirō Ozu; más tarde trabaja para la productora Nikkatsu, famosa por sus películas de porno blando. Más tarde su cine se centra en el estudio de las capas populares japonesas a lo largo de la Historia.
La crítica ha destacado su inconformismo humanista, al denunciar el paso de la sociedad nipona de la tradición al consumismo.
Entre sus filmes destacan Deseo robado 1958, Los pornógrafos 1966, La venganza es mía 1979, Eijanaika 1981, Doctor Akagi 1998. Imamura ganó dos veces la Palma de Oro del Festival de Cannes: la primera en 1983 por La balada de Narayama, y la segunda en 1991 por La anguila.
Estudió en la Universidad Waseda, iniciándose como actor y autor teatral. En el cine se inicia como ayudante del director Yasujirō Ozu; más tarde trabaja para la productora Nikkatsu, famosa por sus películas de porno blando. Más tarde su cine se centra en el estudio de las capas populares japonesas a lo largo de la Historia.
La crítica ha destacado su inconformismo humanista, al denunciar el paso de la sociedad nipona de la tradición al consumismo.
Entre sus filmes destacan Deseo robado 1958, Los pornógrafos 1966, La venganza es mía 1979, Eijanaika 1981, Doctor Akagi 1998. Imamura ganó dos veces la Palma de Oro del Festival de Cannes: la primera en 1983 por La balada de Narayama, y la segunda en 1991 por La anguila.
**La balada de Narayama
ficha técnica
Título
La balada de Narayama (Narayama bushiko)
Dirección
Shohei Imamura
La balada de Narayama (Narayama bushiko)
Dirección
Shohei Imamura
Guión
Shohei Imamura
Shohei Imamura
Música
Shinichiro Ikebe
Shinichiro Ikebe
Fotografía
Masao Tochizawa
Masao Tochizawa
Reparto
Ken Ogata
Ken Ogata
Sumiko Sakamoto
Tonpei Hidari
Takejo Aki
Shoichi Ozawa
País
Japón
Japón
Año
1983
1983
Género
Drama
Drama
Duración
130 minutos
130 minutos



