
Se acabó el espectáculo mediático de las "nuevas siete maravillas" del mundo. Por varias semanas nos vimos inundados de anuncios, avisos, reportajes, y ya casi para vencer el plazo, exhortaciones más o menos "obligatorias" para mostrar el "patriotismo" y "orgullo nacional" y no dejar que alguna otra "maravilla" tal vez más meritoria pero menos apoyada nos ganase uno de los exclusivos siete lugares.
Así que, en México, tuvimos oportunidad de ver en tv., escuchar en radio y leer en periódicos a la flamante gobernadora del estado de Yucatán pidiendo encarecidamente que votásemos y con ello, poner a Chichén Itzá, en particular la pirámide de Kukulkán, entre las nuevas maravillas.
(Aquí una breve acotación sólo como un paliativo para que no nos sintamos los únicos "borregos" de la humanidad, Lula da Silva en Brasil, Alan García en Perú, y varios dirigentes más, hicieron lo propio, pidiendo cuasi exigiendo, a sus ciudadanos que votaran y demostraran así su amor patriota y comercialoide)
Y bueno, al final, la pirámide de marras ganó su lugar. Ya bastante han escrito por ahí acerca de la poca o ninguna validez de un título conseguido por tan poco ortodoxos medios, así como también de todo el trasfondo mercantilista y trivial del asunto, asi que ni me detendré en eso.
Solo quisiera anotar aquí mi personal reflexión sobre un asunto que ya me había llamado la atención anteriormente.
Hace un par de años pude recorrer una parte del sureste de México, el objetivo: visitar algunas de las más conocidas ruinas mayas, y en el ínter pasar por algunos otros lugares de atractivo turístico más que conocido. Asi pues pasé por Chiapas, para conocer lo normal: Palenque, Bonampak, Yaxchilán (pequeña incursión en territorio Guatemalteco, pero me di cuenta que por esos lugares, la cuestión de la frontera es más "relajada" por llamarla de alguna manera) el cañon del Sumidero, las lagunas de Montebello, las cascadas de Aguazul, San Cristóbal de las casas, etcétera. Luego fui a Quintana Roo y ahí, pues la riviera Maya, Tulum..., y al final Yucatán y el recorrido por Chichén Itzá, y varios sitios más que nos encontramos por ahí.
En verdad, cuanta maravilla.
De ese paseo regresé con dos sentimientos prevalentes: Primero, los sitios arqueólogicos, la naturaleza del lugar, a pesar de todos los pesares (abandono, rapiña, descuido, desinterés, olvido) son aún mejor de lo que imaginaba. Supongo que pasaran otros mil años -y si aún no acabamos con el planeta- conservarán esa misma majestad, misterio y grandeza.
Y el segundo, la terrible miseria, el abandono criminal que hay en un sitio que paradójicamente es tan rico. En las lagunas de Montebello, me tocó ver a niñas de diez, once años, no más, con un rebozo atado a la espalda cargando una criatura que en muchos casos era su propio hijo. Niños de menos edad, como nubes de mosquitos (es triste el símil, pero adecuado) arremolinándose a los grupos de turistas para ofrecer collares de semillas, paquetes de "café orgánico", dulces y otros artículos para hacerse de algún dinero.
Ni que decir del grado de desnutrición, del pavoroso abandono que se nota en sus personas, en sus tallas lastimosamente bajas, en sus palabras que a fuerza de necesidad, deben ser bilingües, pero que hablan de una transculturización salvaje y lastimosa.
Sería un buen ejercicio, sólo para seguirle dando la razón a Bretón, el preguntarle a un buen número de esos niños que tal se sienten ahora que la pirámide de Kukulkán fue nombrada una maravilla del mundo; bastante perverso, no?
En Quintana Roo, otra impresión, al recorrer toda el área que se denomina la Riviera Maya, un espectáculo impresionante de verdad, toda esa belleza del Mar Caribe y la selva del sureste llena de cenotes y lugares mágicos e increíbles. Solo que prohibidos para la mayoría de los mortales. En toda la costa, lo que se ve y domina el paisaje son los impresionantes complejos hoteleros ahora llamados "resorts", con sus playas "privadas" y sus accesos sólo para los "vip's" que tienen las posibilidades de costearlos. Y dentro de todo ello, los dos mayores atractivos turísticos del lugar: Xel-há e Xcaret, un par de parques tématicos a la manera de Disney World, completamente ecológicos, faltaba más, y con espectáculos autóctonos, tan maquillados y circenses como mandan los canones de la mejor representación del Circ du Soleil.
Recorriendo el área de Xcaret (mis finanzas no dieron para visitar ambos parques, y aún otro Puerto Morelos), me preguntaba, entre tanta escenografía tan bien puesta y tan adecuadamente montada para hacerte sentir en el paraíso (todo ello previos pagos nada "paradisíacos" por cada uno de los recorridos, paseos, actividades) que tanto estaría involucrado el gobierno estatal y federal en la explotación de algo que ciertamente es una riqueza natural tan propia como el petróleo por ejemplo (que me viene a la mente por la manera tan feroz de algunos por defender su carácter de intocable como bien nacional).
Y de esa explotación, que tanto le correspondería a las obras de infraestructura para los mortales de a pie, no los elegidos que tienen el poder adquisitivo de visitar estas versiones mexicanas de "la isla de la fantasía", sino para los habitantes del lugar, los verdaderos (o quienes deberían serlo) beneficiarios de todas estas bellezas que alegremente son usufructuadas por unos cuantos inversionistas "bienintencionados"
¿Que son fuentes de empleo? sí, ¿que atraen divisas por la cantidad de turismo extranjero que constantemente visita esa región? también, ¿que es una vergüenza mayúscula que convivan de tal manera una voracidad ecónomica tan obscena con una miseria que de tan evidente lastima? por supuesto. Eso ante todo.
Pero ¡vamos!, ahora que tenemos en la región una de las siete maravillas tal vez la situación de tantas personas viviendo en la miseria y el abandono, y de tantas riquezas naturales depredadas y encarecidas cambie definitivamente, después de todo, se espera que lleguen aún más hordas de generosos turistas dispuestos a dejar sus dólares y euros en los bolsillos de...bueno, en los bolsillos de alguien irán a parar seguramente, ¿porqué no pensar que serán en los adecuados? (claro, eso último fue un sarcasmo por supuesto)
Y hasta aquí mi comentario, porque en verdad, cuando me detengo a seguir pensando en ello, me digo: es cierto, ¡cuánta maravilla!
Luz, 2007
No hay comentarios.:
Publicar un comentario