miércoles, 31 de julio de 2013

VARIACIONES SOBRE EL MISMO TEMA







Pensó alguna vez que si caminaba lo suficientemente rápido, el camino que se encontraba al frente se acabaría algún día. Sólo había que apretar el paso, quitar de la mente todo pensamiento. De ser posible, entrecerrar los ojos y agachar la cabeza, que el campo de visión fuera sólo el tramo de camino al frente, ninguna distracción ni a derecha ni a izquierda, ningún pensamiento, ningún sonido. Sólo caminar lo más rápido posible y ese maldito camino tendría que acabar algún día.

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- ¿Otra vez lo mismo?
- No hay más, tenemos que agradecer que nos regalen este plato de arroz, esta cucharada de frijoles, esta rebanada de pan.
- ¿Cuándo fue la última vez que comiste algo decente? ¿que te sentaste en una mesa con cubiertos? ¿que disfrutaste una comida sin tener que atragantarte para evitar que te quitaran la ración, o mirando por encima del hombro si nadie podría caerte encima y cortarte el cuello por un bocado más de frijoles?
- Camina, hay más esperando en la fila


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"Hubo una vez, no hace mucho de eso, prados y colinas. La verde hierba era cálida y suave. La brisa olía a especies y pino por las noches y si te quedabas toda la noche tirado ahí, en esa verde alfombra, podías escuchar infinidad de sonidos que evidenciaban la vida alrededor..los grillos chirriaban, las lechuzas batían sus alas entre las frondas, los ratones y sabandijas de campo hacían crujir las hojas secas y las piedrecillas entre la hierba. Pero lo mejor era levantar la vista al cielo.. sí, era mágico el poder mirar ese complejo tejido de luciérnagas que se quedaron atrapadas en la oscuridad de las alturas. Pero no, eran estrellas, de todos tamaños, y la luna era ese disco brillante y perfecto iluminando todo. Se podían encontrar las formas de animales, hombres, objetos..había leones, osos, caballos, arqueros... Todo estaba ahí, tan grande, tan luminoso.., tenías la sensación de que si estirabas la mano, podías tocar cualquiera de esas estrellas, la luna incluso...."
Dejó de hablar cuando se dió cuenta que nadie le escuchaba, los niños que durante un momento habían vuelto sus ojos brillantes de avidez, ahora se alejaban entre los montones de desperdicios, de basura y desechos humanos que eran parte de sus viviendas. Su propia mirada, que un momento antes parecía iluminada también, volvió a su carácter habitual de sombra y desencanto. "Debo dejar de una vez por todas esa maldita manía de contar cuentos de hadas..., hace mucho que ya a nadie le importan" -pensó antes de dejarse caer sobre sus viejos cartones y enconchándose lo mejor que pudo se dispuso a dormir.


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Nunca se estaba del todo seguro con estas cosas, bien podría estar vivo.., o no. Un bulto así, en medio del camino, podría ser un cadáver más, pero..nunca se estaba del todo seguro con estas cosas, bien podría ser una trampa. Estos tiempos no estaban para andar con delicadezas. ¿Y si al acercarse, con la guardia baja y completamente descuidado, el supuesto muerto se levantaba? ¿Y si no estaba solo, y al mirarlo ahí, de rodillas pretendiendo socorrer a un desdichado, salían otros más de algún lugar y el cadáver -ahora sí- resultaba alguien más? No, no era cosa de ir simplemente por el camino haciendo de buen samaritano. Lo mejor era prevenir, tomar precauciones, pero más que nada, tomar la iniciativa. Sí, fue triste darse cuenta que en realidad era un pobre enfermo que sólo necesitaba tal vez un sorbo de agua, alguien que lo sacara del camino hacia una sombra. Fue algo duro el sentir el cuerpo que todavía trató de resistir mientras sus manos se aferraban a su cuello como garfios hasta que el hombre dejó de patalear, hasta que sus ojos desorbitados quedaron fijos, hasta que el cuerpo se soltó y -ahora sí- era sólo un cuerpo más, abandonado a mitad de la nada. 
Fue duro, y triste, y un ligero remordimiento le acompañó durante un rato mientras revisaba las pobres pertenencias que se llevó del difunto, pero.., nunca se estaba seguro con estas cosas, bien podría haber sido otro el muerto.


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- Te quiero.
- yo también.
- A veces no lo creo
- Cómo quieras, sólo te digo que el día que no te quiera, entonces sí lo sabrás de cierto.


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luz, 2013

sábado, 27 de julio de 2013

YO TAMBIÉN...







Yo también te he amado,
te amo aún.
Desde esta distancia,
desde el olvido,
desde esta soledad y este hoyo negro de tristeza,
que todos los días se va llevando los recuerdos,
las alegrías,
el aliento.

Yo también te he amado,
te amo aún.
Desde el adiós
que te he dado mil veces,
desde la vergüenza,
desde este ir y venir tratando de encontrarte,
que cada vez, ¡oh paradoja! me aleja más de tí,
de tu presencia,
de tu cuerpo.

Yo también te he amado,
te amo aún.
Desde mis sueños,
desde esta realidad que no lo es,
este limbo en que un día nos encontramos,
nos amamos,
nos entregamos a todo,
y en todo lo que el sueño nos dejó;
te amo aún, aquí dormida,
mientras, despierto tú,
me dices que los sueños,
sueños son...


luz, 2013.

miércoles, 24 de julio de 2013

POESIA EN SERIO






Días

Para todo día existe alguien para quién ese día es el día más feliz de toda su vida.
Un día es día si cobija la felicidad de uno. El día sobrevive en la felicidad, se atenúa con ella;
mueren juntos. 
Hay quién busca su día, días y días.
Otros se alejan, condenados, de su día.
Cada amanecer arroja su atarraya de resplandor sobre los hombres inermes. Si hay fortuna, 
alguno se enredará, encenderá y será su día.
Triste es el día que no incendia de uno la felicidad.
Desgraciado es el día que olvida a quién ha hecho feliz.
Y más desgraciado es el día que es olvidado.
Para todo día existe una noche helada que lo espera paciente, agazapada.
...y de pronto anochece.

Carlos López Beltrán*





* Poeta veracruzano nacido en 1957. Científico, ensayista y poeta, ha escrito ensayos sobre la relación de la ciencia con la cultura y con la poesía en especial. Además de escribir, también es traductor y ha realizado un par de antologías de poesía.






lunes, 22 de julio de 2013

CORAZÓN




Qué asombroso, e impredecible, es el corazón humano. Los sentimientos y el actuar, deberé precisar, antes que por ahí, algún pragmático lector salga a corregirme.
Pero decía, en relación al dolor que puede soportar. Incluso cuando pensamos que de tanto llorar, de tantas lágrimas derramadas, toda esa sal acabó por secar el corazón, lo convirtió en una pedazo de cosa vieja, ajada, muerta...
Pasa el tiempo, pasan los días y los meses.., las heridas todavía sangran por aquí y por allá, durante algún comentario desafortunado, al remover ciertos recuerdos que queremos guardar, como olvidados y que surgen de repente, de manera espontánea e imprevisible. Y el corazón da un latido doloroso, la herida se abre un poco y ahí estamos de nuevo, ejerciendo la cauterización por sal, sal de lágrimas, sal de tristeza y de melancolía.
Pero el tiempo sigue su marcha, no se detiene ni da señales de tener algún sentimiento, ni de simpatía ni de animadversión por nuestros sentir, por nuestro sufrir o gozar. El tiempo avanza, inexorable tanto como si estamos dolidos como si somos felices.., para los primeros, la percepción es que nos hemos quedado estancados en un hoyo de oscuridad, para los segundos, el tiempo es un ráfaga que transcurre demasiado rápido.., demasiado.
Y llega un día en que el tiempo recupera la dimensión que siempre ha tenido, ni lento, ni vertiginoso, simplemente tal como es y ha sido. Llega el día en que, los que habíamos estado en aquel pozo de oscuridad de repente nos deslumbramos con un rayo de luz que llega hasta nuestro abismo. Y ese rayo de luz nos muestra que todo el tiempo, ahí, justo enfrente de nosotros ha estado el camino para salir, sólo que estábamos demasiado absortos en lamer nuestras heridas, en seguir arañando nuestras cicatrices para evitar que cerraran, en mantener ese altar de sacrificio en donde nuestra sangre era la ofrenda constante ante un ídolo cruel que nosotros creamos y que alimentamos de nuestros propios miedos, de nuestras propias miserias.
Llega ese día, en que ese mismo rayo de luz nos infunde calor y  ánimo, nos llama fuera de aquella oscuridad y nos conmina a seguirle, a ir tras esa promesa de alegría, y de paz. 
A nuestros oídos vuelven a llegar las voces, y específicamente, una voz. Esa que nos recuerda que hay palabras más allá de los sollozos, más allá de las maldiciones o las blasfemias. Que hay palabras que pueden llegar a nuestro corazón, antes que a nuestros oídos, y que ahí, barren con todas esas heridas y renuevan un tejido que creíamos muerto para siempre, seco, desgarrado.
Y unos ojos, ojos que nos miran con aquel destello que también habíamos olvidado, ese reflejo que nos habla de comprensión, de ternura, de expectación. Sí, de expectación, pero no de esa ansiedad que nos corroía el pensamiento, esa obsesión que nos ocupaba las noches y los días imaginando escenarios de pesadilla y que nos convirtió en aquellos espectros que vagaban por esos días y noches interminables de suposiciones y celos. No, la clase de expectación que da el querer agradar, el anhelar que la otra persona pueda ver en nuestra mirada el interés.., el amor.
Y eso nos llena, nos alivia, nos nutre de tal manera que en un momento encontramos una cara extraña en el espejo, una cara que exhibe algo que creíamos imposible y olvidado.., una sonrisa. No esa sonrisa irónica y mordaz que intentaba decir al mundo: "me río de todos y de mí, porque nadie me importa, ni yo mismo" 
Nuestra nueva sonrisa es diferente, una sonrisa que nace de la terneza en la mirada, de la tranquilidad en el semblante, de la paz en el corazón. Una sonrisa que apenas puede dibujarse en nuestros labios, pero que sin embargo, abarca todo nuestro ser, todo nuestro cuerpo, y nuestro pensamiento. La sonrisa que no necesita explicarse, ni hacer ostentación, ni publicarse. Una felicidad discreta e íntima, pero no por ello menos cierta y poderosa.
¿Qué cosa ha pasado? ¿qué magia o suceso se ha manifestado?
Nada, simplemente que el amor ha vuelto a tocar en nuestro corazón, y dado que el tiempo siguió pasando, cumpliendo cabalmente su labor, el corazón, ese peculiar órgano nuestro, nos recuerda que sigue ahí, sigue vivo y listo para volver a intentarlo.

luz, 2013

viernes, 12 de julio de 2013

DIALOGOS






- No puedo responderte.
- ¿Es tan díficil...? Solamente es un sí.., o un no...
- No. No es sólo eso y tú lo sabes. 
   Sería reducirlo todo a blanco y negro. Y las cosas..., la vida..., no es ese absoluto; esa simplicidad tan 
   pobre, tan vulgar, tan poca cosa...

(Silencio, un minuto, dos... ¿o han sido horas, años...? )

- Y sin embargo ya me has respondido.
   Y tu respuesta es "no" ¿no es cierto?

Y el mismo silencio de antes, susurró...

- Sí...


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- Abre.

Silencio

- ¡Abre!, sé que estás ahí, pegada a la puerta y escuchando. Yo también te escucho y lo sabes; escucho tu 
   respiración apagada, tu corazón desbocado. 
   Ahora mismo oí el ruido de tu mano apretando tu ropa sobre el pecho, queriendo apaciguar ese latido 
   que tal vez nadie más percibe, pero que para mí es tan cierto y tan fuerte como un trueno.

....

- No, no me iré aún. Tantas veces has querido echarme de tu vida, pero ya ves: sigo aquí, aquí seguiré hasta 
  que esa respiración se apague, hasta que ese corazón tuyo reviente por fin. 
  ¿Dices que ya me has olvidado? Me río. ¿Qué lo que hubo entre tú y yo, se acabó por fin y que no te 
  afecta, ni te importa? Palabras... Abre de una vez.

Un rumor suave indicó que la puerta se arrastró lentamente, al otro lado, el doloroso espectro de lo que un día fue un ser humano asomó entre el claroscuro de la noche. A tientas estiró un brazo surcado de venas azuladas y tentaleó en el vacío de la habitación que olía a viejo, a olvido... 

- Lo sabía, hace tanto que te fuiste...
  
El silencio fue la única respuesta, entonces, ella volvió a tientas a su refugio y levantando un poco su encorvado cuerpo, cerró la puerta y se preparó para el siguiente asalto de su locura.


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luz, 2013

martes, 9 de julio de 2013

UNA VERDADERA PERLA NUNCA PIERDE SU LUZ



Para mi querida amiga Perla... (aunque su nombre no sea ese exactamente)










Una perla auténtica surge de un evento que implica azar, dolor y tiempo..., pero al final del proceso, lo que resulta es una joya invaluable, hermosa, eterna...


- Te reconocería en cualquier parte. Sin importar cuánto tiempo haya pasado, o en que circunstancias te encuentre de nuevo. 
- Tal vez no; la vida.., los años..., no pasan en balde ¿sabes?
- Sí, eso es cierto. Pero algo siempre permanece: lo auténtico, lo verdadero. 
- Ja! ¿y qué es ello, si es que lo puedes explicar?
- No sé si pueda explicarlo. No sé siquiera si mi idea, mi opinión, sean las correctas. Simplemente es lo que yo pienso, lo que creo. Trataré de decirte lo que pienso, porque ¿sabes? cuando te conocí reforzé mi idea. Se hizo más clara, más firme. 
- ¿Cuándo me conociste dices?
- Sí, porque eres la prueba viviente, entre un montón de personas comunes, entre un montón de banalidad, de estulticia, entre un montón de palabras absurdas, de estupidez.., ahí, entre todo ello resaltaba tu brillo.
Y te diré, ¿sabes lo que dicen de las perlas? bueno, el asunto es que se dice que una verdadera perla tiene un brillo especial, inconfundible. No es el brillo de un diamante, de un rubí o de cualquier otra piedra preciosa..no. El brillo de la perla es diferente, es algo que viene de su interior.., una radiación tenue, ambarina.., como si dentro de ella brillara una pequeña flama de una vela. Suave y tenue, pero firme y eterna. 
- Y no me digas que...
- Sí, espera. Porque quizá todo esto ya te lo había dicho, pero que quieres, me encanta repetirlo. Tú sabes que me encanta contar historias. Hablar y hablar, a veces sin decir mucho, o nada. Ahora es diferente, porque ahora, puedes darme la razón de aquello. Ahora que ha pasado el tiempo y me dices que probablemente nos hayamos olvidado, y que tu vida sigue igual que entonces, bueno, con una que otra diferencia: más trabajo, menos diversión, más o menos soledad.., en fin, cosas, circunstancias. Al final del día sólo son nimiedades, el tipo de cosas que nos rodean, pero que, en esencia, no nos definen.., circunstancias te digo...
Lo que cuenta, lo que vale, lo que es definitivo y real es lo que somos, lo que pocos logran ver. 
- Lo que somos...
- Sí, y es que somos, en este caso, TÚ eres, un ser increíble y especial. Pero te repito, pocos lo notan, porque para ello se necesita sensibilidad.., una muy especial, no solamente la de quién mira sin ver, pasa los ojos sobre algo y dice: ah, una cara bonita, un cuerpo atractivo, una personalidad deslumbrante.., esas personas no pasarán nunca de ahí, no tendrán la habilidad (la dicha diría yo) de saber que hay todavía más. Que más allá de esas cosas que con el tiempo pueden variar, modificarse; más allá de eso, te digo, hay un tesoro aún más grande. Un valor que ni el tiempo, ni los golpes, las caídas, o cualquier otro tipo de circunstancia pueden modificar, como no sea para bien, es decir, para hacer más fuerte ese haz de luz, esa hoja dorada que reviste el corazón. Cuando uno descubre eso, cuando uno tiene la fortuna de apreciarlo pasan dos cosas ¿sabes? la primera es que no lo olvida nunca.., y la segunda es que siempre se sentirá agradecido y afortunado de haberlo descubierto. 
- Pues te diré.., tú por lo menos sí que no has cambiado. Las palabras se te siguen dando con facilidad.., me pregunto si son como las que mencionaste antes: palabras, palabras, palabras..., pura vacuidad y retóricas..
- Eso te corresponderá juzgarlo a tí. Así como tú no puedes influir -directamente, me refiero- en que los demás puedan apreciar tu verdadera esencia, tampoco yo puedo hacerlo. Sólo puedo expresarme y esperar que alguien pueda "saber" si hay sinceridad o no en lo que digo..o hago.
Pero una cosa es cierta, una verdadera perla, nunca pierde su luz, eso es un hecho. No es simple palabrería, y tú querida amiga..siempre serás eso... una perla.

luz, 2013

miércoles, 3 de julio de 2013

PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA




Leyendo en viejas cartas y papeles me encuentro con dos o tres frases que me distraen, sigo leyendo, pero en realidad ya sólo estoy pasando la vista por caracteres que no me dicen nada. Mi pensamiento ya se quedó dando vueltas en esas pocas palabras que parecieran ser el eco de mi propio sentir...


" ya tiene un buen rato que rompí con..."

Un muy buen rato, y, no obstante, sigo pensándolo: cada día, al despertar, cada noche, al ir a dormir. Las obsesiones suelen ser persistentes (claro, al fin  obsesiones) y a veces quisiera poder dejar atrás el pasado. ¡Cómo si se pudiera!, lo que no entienden todos esos terapeutas y psicólogos y loqueros con los que he conversado (yo he conversado, ellos dicen que me han analizado) es que si dejo el pasado, me quedaría colgando en el vacío de mi presente. 
No, no lo entienden y siguen obsesionados (no, no creo que llegue a tanto), digamos que, aferrados a la idea de que un día me curaré y dejaré atrás esos fantasmas que me tiran en la cama y me alejan de la realidad. 
Allá ellos. Como dije antes, las obsesiones suelen ser persistentes, pero poco productivas...



"Un enfermo busca a otro enfermo."

Y sí, porque a pesar de que he tenido la oportunidad de salir de este hoyo, el hecho es que regreso una y otra vez a las malditas comparaciones..., y todos salen perdiendo de ellas. 
Sin embargo, el objeto de mi obsesión no es, ni por mucho, el ídolo que he puesto en ese pedestal inalcanzable. No, ni siquiera cercano. Si lo analizo fríamente, es otro perdedor igual a mí.., o peor, lo cual, a decir verdad, resulta un chiste del humor más negro y retorcido; justo como los que suele gastar la vida.
Y aún así, ahí estoy, muriendo por no estar a su lado...



" Tengo la sensación de caerme, ¿y tú...? "

- A veces...



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Hay tantas cosas que no entiendo
tantas...
y sé, que si llegara algún día a comprenderlas
sería una decepción,
un desengaño mayúsculo.

Dicen, y dicen bien, 
que toda felicidad proviene de una ignorancia;
quiero,
quisiera,
permanecer ignorante.
Ojos ciegos, manos inseguras tanteando en tinieblas
sin esperar nada,
sin desear,
sin sentir el dolor de la ausencia,
de la pérdida;
la tristeza de la despedida,
el vacío del adiós.

Ojos ciegos que no sigan mirando
el árido horizonte de la soledad.


luz, 2013