
Hay una cita de D. H. Lawrence* que me ha sido repetida varias veces, dice a la letra:
"I never saw a will thing sorry for itself. A bird will fall frozen dead from a bough without ever having felt sorry for itself."
(Nunca ví un animal salvaje autocompadeciéndose. Un ave caerá muerta de frío de la rama sin nunca haber sentido lástima de sí misma.)
Y viene al caso porque me ponen ese ejemplo para indicar que la autocompasión, el llorar sobre nuestras desgracias y carencias parece ser patrimonio de la humanidad como especie y que además, no nos ayuda o sirve de nada.
Dicen que cuando Voltaire** leyó el escrito de Rousseau *** " El origen de la desigualdad", le escribió una carta dándole su opinión, llena de ironía y sarcasmo, acerca de la obra y entre otras cosas mencionaba que había leído con profundo interés su propuesta de regresar a una vida más simple y silvestre ligada a la naturaleza y olvidando los adelantos de las ciencias y el progreso, pero que tendría que abstenerse de seguir la premisa porque no se veía él mismo desplazándose en cuatro patas y regresando al estado de los primates superiores.
Y me viene a la mente lo anterior porque, a pesar que reconozco la parte de conveniencia que podría tener el ir por la vida sin que nada de lo que nos pase nos obligue a lamentarnos ni llorar nuestra desgracia (o festejar nuestra fortuna, que, todo hay que decirlo, también es la otra cara de una misma cuestión) tampoco creo que habría que seguir el ejemplo al pie de la letra puesto que, tengo para mí, que el saber reconocer nuestros aciertos y yerros (y dentro de ello está el lamentarlos o congratularnos) es parte de el mayor (quiero pensar) desarrollo intelectual y emocional que nos separa de los seres irracionales (dicho sea con todas las reservas del caso).
En donde si no, quedaría entonces la oportunidad de aprovechar las experiencias, de sacar del infortunio la fortaleza para superar el obstáculo, de hacer uso de la capacidad de nuestra mente para reconocer, asimilar, procesar la información y hacer el analísis que nos permite tomar desiciones y elaborar rutas de navegación para nuestra vida. No creo que el no reconocer o restar importancia, o ignorar, el dolor, la frustración, la pérdida, sea una cualidad que haya que alentar o encomiar. No creo que haya que negar nuestra naturaleza y el lugar en donde estamos en la cadena evolutiva para decir que somos "fuertes" o "capaces". La ley de selección natural dice que es el más apto el que sobrevive, no el más "fuerte", ni el más "rudo", ni el que "más aguanta", es el más apto y eso también implica el saber reconocer nuestras debilidades. No rendirse a ellas, no, pero sí tenerlas presentes, estar muy concientes de cuales son y cómo y cuendo es que se revelan con mayor intensidad. Y para eso, también habría que darnos la oportunidad de saber que somos débiles en muchos sentidos, y que, a diferencia de las aves, o cualquier otro animal irracional, tenemos la capacidad de reconocernos a nosotros mismos como un ser que siente y piensa, y por el que, eventualmente, podemos sentir lo mismo compasión que júbilo.
Por lo demás, D.H. Lawrence me parece un escritor excelente y profundo. Por lo mismo aquí reproduzco un texto breve que da título a estas líneas y otra cita que también es bastante interesante.
" I want to live my live, so that my nights are not full of regrets"
(quiero vivir mi vida, de manera que mis noches no estén llenas de remordimientos)
" Construye pues el barco de la muerte ya que debes emprender el más largo viaje, el del olvido. Y muere la muerte, la larga y dolorosa muerte que yace entre el viejo y el nuevo ser, ya han caído nuestros cuerpos malheridos, ya nuestras almas rezuman por la herida de la cruel contusión, ya le oscuro e insondable océano del fin penetra por las grietas de nuestras heridas, ya está sobre nosotros la inundación. Oh, construye tu barco de la muerte, tu pequeña arca y cárgala de comida, de pequeños pasteles y de vino para la oscura travesía por el olvido. Despedazado muere el cuerpo, y el alma tímida ya pierde pie cuando sube la tenebrosa marejada, estamos muriendo, muriendo, todos morimos y nada detendrá la marejada mortal dentro nuestro y pronto inundará el mundo, el mundo exterior. Muriendo estamos, muriendo, en pedazos se mueren los cuerpos y nos abandona la fortaleza, y se agazapa nuestra lama desnuda en la negra lluvia por encima de la inundación, acurrucándose en las últimas ramas del árbol de nuestra vida. Estamos muriendo, muriendo, y entonces ahora lo único que podemos hacer es disponernos a morir y construir el barco de la muerte que lleve el alma en su largo viaje, un barquichuelo, con remos y alimentos y platillos y todos los avíos de la muerte para portar el alma en el más largo viaje. Bota ya el barquichuelo, ahora que muere el cuerpo y que departe la vida, bótalo, la frágil alma en la frágil nave del coraje, el arca de la fe con su provisión de alimentos y de pequeñas cacerolas y mudas de ropa, sobre la negra superficie del diluvio sobre las aguas del fin, sobre la mar de la muerte, dónde aún navegamos oscuramente porque no podemos gobernarla, no tenemos puerto, no hay puerto, no hay dónde ir solo las oscuridad que se cierne cada vez más negra, más negra en el mudo y callado diluvio, oscuridad sobre oscuridad, arriba y abajo y a los lados absolutamente oscura y entonces ya no hay más dirección. Y el barquichuelo está allí, no obstante se ha ido, no se le ve porque no hay forma de verlo. ¡Se ha ido! ¡Se ha ido! Y no obstante aún está en alguna parte. ¡En ninguna parte!. (…) "
Luz, 2007
* D. H. Lawrence
David Herbert Lawrence -(Gran Bretaña, 1885-1930)
Novelista y poeta inglés, una de las figuras literarias más influyentes y controvertidas del siglo XX. En sus más de cuarenta libros ensalzó su visión de un ser humano completo y natural, opuesto a la artificialidad de la moderna sociedad industrial por su deshumanización de la vida y del amor. Sin embargo, sus novelas fueron malentendidas y atacadas, e incluso prohibidas, por su abierto tratamiento de los temas sexuales. Nació en Eastwood (Nottinghamshire), el 11 de septiembre de 1885, hijo de un minero de carbón y una maestra de escuela. La disparidad en el rango social de sus padres fue un motivo recurrente en sus novelas.
A partir de 1926 vivió principalmente en Italia, donde escribió y reescribió su novela más famosa, El amante de lady Chatterley (1928), que trata de las relaciones sexuales entre una mujer y el guardabosques de su esposo, miembro de la nobleza.
**Voltaire
François Marie Arouet -(Francia, 1694-1778)
Nombre supuesto de François Marie Arouet, escritor y filósofo francés que figura entre los principales representantes de la Ilustración.
***Jean-Jacques Rousseau
(Francia, 1712-1778)
Filósofo francés, teórico político y social, músico, botánico y uno de los escritores más elocuentes del siglo de las Luces.
En su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres (1755), expuso su opinión de que la ciencia, el arte y las instituciones sociales han corrompido a la humanidad y que el estado natural, o primitivo, es superior, en el plano moral, al estado civilizado. La retórica persuasiva de estos escritos provocaron comentarios burlones por parte del filósofo francés Voltaire, quien atacó las opiniones de Rousseau y por ello los dos filósofos fueron enemigos enconados.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario