lunes, 29 de septiembre de 2008

ESCRIBIR O NO ESCRIBIR...ESA ES LA CUESTION.




Puesta a la tarea de justificar lo injustificable o como dirían los clásicos "defender lo indefendible", me pregunto la razón de escribir en un blog.
Regreso entonces a mi muy arraigada premisa de la soledad y el aislamiento de las personas en esta, paradojicámente, era de la comunicación instántanea.
El sentirse ignorado, vacío de espectativas, falto de motivaciones para alcanzar algún tipo de sueño, anhelo, ilusión tomando en cuenta el despiadado bombardeo de los medios masivos que nos inundan a toda hora con stándares de lo que "es" socialmente "adecuado", estéticamente "correcto", ecónomicamente "indispensable", y demás valores que se refieren por supuesto a la apariencia y no a la sustancia.
Entre todo ello, aunado a una atomización de la sociedad en si misma (ahora ya no solamente hay diferencias de género: hombre, mujer. Ahora hay que ser específico so pena de ser tildado de "discriminador" y saber si se habla de un tipo de raza, de una religión especifica, de una preferencia sexual, de una enfermedad, de una preferencia, de una profesión, de una corriente de pensamiento, de un status socio-ecónomico.., y asi, ad nausaum..)

Por todo ello, no dejo de maravillarme, no dejo de asombrarme, no puedo dejar de sorprenderme una y otra vez al comprobar -nuevamente- la infinita capacidad del ser humano en sí mismo, como maquinaria que funciona de modo casi perfecto y de ese mismo modo, su intrínseca propensión a su auto-destrucción.

"Vanidad de vanidades, todo es vanidad.." creo que asi dice el predicador (de quién no estoy segura si clama en el desierto, pero lo más probable es que asi sea)
El punto es: creo que se refiere a la cualidad que tenemos los hombres de repetir una y otra vez nuestros errores y volverlos hábitos y reflejos de conducta de-generación en generación.
"No hay nada nuevo bajo el sol" -dice también-, y es asi: afortunada o desgraciadamente tal parece que la evolución de nuestro mundo no nos va llevando a nada nuevo sino que es una rueda que parece avanzar, pero solo toca los mismos puntos en diferentes momentos del tiempo. Lo que fue ayer, regresará mañana. Y lo que hoy ocurre pasó, y volverá a pasar en otro tiempo y en otra circunstancia.
Un día nos horrorizamos al conocer nuestro pasado y mañana levantaremos monumentos y altares a lo que hoy despreciamos. De igual manera, pisotearemos quizá, aquello que ayer divinizamos.
¡Condición humana! de frágil y selectiva memoria; de valores tan sólidos como la arena que levanta el viento en los desiertos y, al igual que el viento, un día es brisa que refresca y acaricia, y al otro, es un huracán que arrasa con todo a su paso.
Así nuestra existencia, se mantiene oscilante entre los endebles cimientos de algo que vagamente llamamos "civilización" pero que no es más que convenciones aleatorias que siguen parámetros más o menos sensatos, pero dictados por reglas de conducta que tienen que ver más con la necesidad de explicarnos como individuos mediante las "modas" vigentes y que, paradójicamente nos van despersonalizando cada vez más y dejandonos con más dudas, temores, prejuicios y supersticiones que aquellos seres humanos que vivieron antes de nosotros.

Porque, ¿qué diferencia sustancial encontramos en el caballero medieval que regresa a su hogar después de pasar años, enfrascado en una "guerra santa" tratando de recuperar la "tumba sagrada" de manos de los "infieles" en las cruzadas?, ¿qué diferencia con las guerras que se libran en nombre de mahoma, de cristo, de la patria o del dios dinero o petróleo?
¿No nos asaltarían las mismas dudas que al noble caballero al ver, entre el horror de la guerra (que ya es mucho) el horror de las plagas? ¿la ignorancia de la superstición? ¿la avaricia, el egoísmo, la rapiña desatada -como las plagas de egipto- entre aquellos que se llaman "cristianos"?*
¿Y no tenemos también aquellas dudas de saber en realidad cual es nuestro destino último? ¿en qué o en quién confiar, si nosotros mismos estamos enfrentados a una sociedad que puede lanzar un satélite al espacio, poner una señal que llegue a ese satélite y por una suerte de "magia tecnológica" nos conecte con alguien que vive en ushuaia, en groenlandia, en la antartida.., al fin del mundo.., pero que le resulta casi imposible confiar en su vecino, saludarlo, sonreír...?
La misma muerte, de la que todos dicen que es lo único seguro, ya no lo parece tanto..., hoy día, las expectativas de vida son las mayores en toda la historia de la humanidad; los virus retroceden ante vacunas con altísimos grados de eficacia, antibióticos, aparatos de rayos que pueden disolver piedras y tumores. El brillante genio del hombre al servicio de la salud de la humanidad. Y sin embargo, los jóvenes -y no tan jóvenes- un día, sin un motivo aparente, sin una razón explicable, toman un arma (las consiguen como comprar un dulce, que para eso sirve el progreso también) y se lanzan a matar a cuanto ser se atraviesa en su camino. O lo hacen de un modo más lento, experimentan con todo tipo de sustancias cuyo principal objetivo es el proporcionarles una sensación de placer, felicidad, ¿pertenencia acaso..? todos los días, el problema de las adicciones se vuelve un mal que parece no tener cura, por la sencilla razón de que el infectado, el adicto, el enfermo...es el único que tiene en su poder la desición de curarse, y...parece que no le interesa intentarlo.
Y los virus al final del día parecen ser más listos, alteran su composición genética, descubren el ingrediente letal en la vacuna que los mata..y simplemente, cambian a una forma que resulte inmune.., si, muy listos, pareciera que, a diferencia de nosotros, ellos si aprenden de su pasado.

Y por todo esto, por todos estos incoherentes pensamientos (y muchos más) que me vienen de repente, en noches (y días) de insomnio, es, entre otras cosas, por lo que escribo en un blog.


Luz, 2008

* Ref. "El séptimo sello" película de Ingmar Bergman, revisar en este mismo blog

http://luzenlared.blogspot.com/2007/07/el-ultimo-sello.html

lunes, 22 de septiembre de 2008

POEMAS XV



Eras de luz.

Eras de luz
entonces como ahora,
eras la claridad:
el suave resplandor del alba
que lenta,
imperceptiblemente, acaba con las sombras
e inunda con aura bienhechora
la noche más oscura.

Eras de luz
el prístino fulgor de tu mirada
iluminaba el mundo;
todo era plata y oro,
destellos de diamante,
cristales deslumbrantes
por doquier que pasaras.

Eras de luz
entonces como ahora
la bendición, la vida;
la señal de que aún,
en el abismo tan negro de mis culpas,
he de seguir,
conservando un hálito de fé,
un rayo de esperanza,
cada vez que me miras
y apartas con tu luz
las penumbras de mi alma.


**********


No sé explicar.

Habría sido preciso buscar otro lenguaje
escrituras, sonidos, maneras especiales;
reinventar los colores, los paisajes,
negar lo conocido,
abandonar los canones;
ni asi podría explicarte.

Como es que yo respiro murmurando tu nombre,
anhelando el instante de volver a encontrarte,
recordando tus gestos, tu sonrisa,
la luz en lo profundo de tus ojos afables;
olvido toda regla, precaución, señal de alerta
sólo entiendo que te amo....ya ves, no sé explicarme.

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Ironía.

No te bastó el verme derrotada,
no fue suficiente el ver mi orgullo y mi soberbia
destrozadas por tu planta.

No te bastó el saberme despojada,
el tomar mi voluntad como blanda arcilla
moldeada por tu palma.

No te bastó el sentirme avasallada,
probar la fuerza de un solo gesto tuyo
para tenerme temblando, suplicando: "no te vayas"

No, no fue suficiente pues tú lo querías todo.

Querías tener mi corazón
sangrante y traspasado
por el quemante filo de una espada.

Querías verme morir y ¡oh paradoja!
me salvaste.

Cuando hasta el fondo hundiste
el alevoso acero de tu olvido,
aniquilaste, no al corazón que generoso brindó abrigo,
sino al desalmado y cruel impío
a quién neciamente admitió como inquilino.


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Luz, 2008

domingo, 7 de septiembre de 2008

POEMAS XIV





Sueño

Duermo...

Abro los ojos,
la pesadilla comienza:
no son dulces mis sueños,
sombras ominosas me rodean,
caminos y senderos pedregosos.
La misma lucha una y otra vez
por mantener intacta
la chispa de luz que me acompaña,
que me guía,
descifrando el camino,
entibiando mis miembros ateridos
por el frío,
el dolor,
el miedo.

Voces sin rostro amenazan
desde ningún lugar
(y en todos lados...)
apagados ayes de dolor,
blasfemias, maldiciones,
susurros que pretenden ser
melosas invitaciones al placer,
al goce, al descanso.
Carcajadas burlonas,
una cacofonía donde mi propia voz
se confunde...,
se pierde.

Prefiero entonces sellar mis labios,
caminar en silencio,
entre el murmullo avanzando.
...siempre avanzando,
esperando llegar a mi destino, ¿cuál?
-no lo sé.

La pesadilla no da tregua,
no descansa,
no termina,
y justo cuando siento que ya no puedo más
se abren mis ojos, asustados, a la luz.
Mis manos recobran su gravedad
y reposan sobre el pecho agitado,
calmando el ritmo del corazón
a galope, desbocado.

Pongo la cabeza en la almohada,
mi sonrisa se diluye
en la blanca y difusa claridad.
En mi personal universo,
tan seguro y tranquilo.
Confiada cierro mis ojos

....despierto.



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Esta -y no otra-
debería ser la muerte,
este no estar,
este vivir sin existir
(o viceversa)
este dejar que las horas y los días
transcurran con la aceitosa calma
de un pantano.
Con la inexorable fatalidad
de un destino sellado.

Fuera de mí la luz del sol deslumbra
el hirviente río de personas,
-venas de lava en el crisol furioso-,
se apretujan,
van de prisa.
Comen, caminan, ríen incluso,
gastan las horas en mil quehaceres
que no son más
que cansancio y fastidio en las espaldas.
Lanzas rotas y victorias efímeras
en la diaria, infinita batalla.

Pasan de largo,
miran sin ver (o viceversa)
acaso -igual que yo-
será que ya están muertos
y no han tenido tiempo
de caer en la cuenta.


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Hoja seca

Las vetas donde otrora
la savia era corriente pujante,
avasallante,
hoy no son más que mosaico desecado
que cruelmente revela
la triste realidad de la hoja seca.

No basta estar sujeta
al protector abrigo de la rama,
entre el verde lustroso del follaje
resalta aún más la frágil consistencia.

Por un azar,
una casualidad infortunada,
los vientos del otoño
y la escarcha invernal la respetaron.
Y así, por ese olvido condenada,
contempla el esplendor primaveral
estando muerta.


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Luz, 2008

jueves, 4 de septiembre de 2008

NOSTALGIA.




Te extraño ahora..,
yo sé que estás ahí, que en un lugar del mundo tu pensamiento es uno con el mío, y que tu amor lo reservas para fundirlo al mío en todo momento. Estando juntos o alejados.

Pero todo eso no me importa porque yo te extraño ahora,
porque el sol brilla en esta tarde que se viste de las risas de niños que juegan, de enamorados que se abrazan, de ancianos que miran el pasado mientras sonríen hacia el futuro que pasa veloz frente a ellos.
Porque la lluvia me cae en el rostro y quisiera extender mis manos junto a las tuyas y reír y dar vueltas mientras miramos correr a los que pasan y volver a reír sin razón. O sí, con la feliz razón de estar enamorados y pensar que nada es más importante, y que cada detalle, cada segundo, cada ocasión de respirar el mismo aire y sentir en el rostro la misma lluvia, es nuestro secreto, particular milagro...que nadie más comparte, ni entiende.

Te extraño ahora...,
porque muerdo un durazno maduro y el jugo de la fruta me escurre por la boca y llega hasta mi barbilla, mientras trato inútilmente de sorber con mis labios...¿y donde está tu boca? para darte a beber, para que compartes también el dulce sabor de la fruta mezclada con nuestras risas, con la chispa de complicidad de nuestros ojos, con la suave ternura de unas manos que más que limpiar la suciedad, acarician con amoroso cuidado la cara chorreada y sonrojada.

Si no supiera que nuestras vidas pulsan en una misma sincronía, en un mismo deseo y una misma armonía, tal vez no podría soportar la distancia, la ausencia, la separación.

Pero te extraño ahora...,
como te extraño siempre, aún cuando estás conmigo y pienso -egoístamente- en los ratos que no compartimos, en las cosas que no hacemos, en los paseos que no recorremos o las tardes que no nos sorprenden abrazados. Porque tú y yo tenemos nuestras vidas, nuestras tareas y nuestros, muy personales, destinos. Y si no supiera que en algún momento esos destinos se cruzaron para no separarse jamás, tal vez ya habría invocado a algún hado benéfico o funesto para pedir que nos reuniera y no alejarnos. Y aunque felizmente nos hemos encontrado, y entre todas, contra todas y pese a todas las circunstancias adversas nos reconocimos y aquí estamos...juntos, en la distancia; juntos, en la ausencia; juntos, en la separación...yo... te extraño ahora...

Y te extraño porque sé, estoy segura, aunque nunca lo hayas dicho de la misma manera.., o tal vez no con la misma vehemencia, o la machacona insistencia de un criatura que no entiende de razones y su única arma es repetir una y otra vez su pedimento..te decía, aunque tú no lo expreses de esta manera, sé que me extrañas lo mismo. Que muy probablemente en este instante estés pensando en mí y sin decirlo, desees desesperadamente estar conmigo.
Será por eso que te extraño ahora.....

Luz, 2008.