martes, 10 de diciembre de 2013
TIME AFTER TIME
Sé que no puedes ir conmigo...
pero yo estaré ahí, todo el tiempo...
martes, 3 de diciembre de 2013
MUDANZAS
Preparándome para abandonar lo que por mucho tiempo fue mi hogar.
Aunque me lo propongo no avanzo. Para donde volteo, todo es recuerdo y sé que me costará mucho desprenderme de tantos objetos en donde se encuentran anclados los instantes: felices, tristes, inciertos.
Aquella muñeca vieja, el frasco vacío de un perfume que no se encuentra más, el atado de viejas cartas, en donde, por cierto, encontré cantidad de pequeñas notitas escritas en esas aburridísimas clases de la universidad, intercambiadas con aquellas amigas que el tiempo, la distancia y el descuido se encargaron de separar de mí, pero que leyendo aquellas notas, frases breves, dibujos burdos, leyéndolas, vuelvo a ver en esas caras sonrientes. Vuelvo a los corredores de aquella escuela, a los salones que entonces me parecían a veces la antesala de la dicha y otras, las escalinatas al cadalso. ¡Tiempos más felices! cuando las únicas preocupaciones eran entregar a tiempo una tarea, o aprobar un examen para el que no se había estudiado.
Me preparo para abandonar los recuerdos, y no encuentro manera de empacar los objetos sin dejar atrás la memoria.
Me preparo para dejarte y sigo escuchando tu voz diciéndome: "¿qué harás para olvidarme?, puedes botar las fotografías, quemar las cartas, quitar de tus agendas mi nombre, mi número; puedes no volver a mencionar mi nombre y así ¿me olvidarás?"
¡Carajo! no hay cajas suficientes para empacar la vida. No. Yo podría irme sin nada, con lo puesto, con mi vieja bolsita, hecha de pedazos de tela multicolor en donde apenas cabe una cartera, una pluma, un labial. Yo podría irme así, con las manos en los bolsillos y dejando todo atrás. Podría inclusive quemar las naves, quemarlo todo, arrojarlo a las llamas de la indiferencia, del olvido..pero ¿cómo arrojaría a esa misma hoguera mis recuerdos? ¿Cómo echaría al fuego el sonido de las voces, de las risas? ¿Cómo vería consumirse las palabras, toda aquella película de sueños que siempre está lista para proyectarse?
Me preparo para abandonar lo que amo. No tengo miedo, sólo una enorme tristeza. Una nostalgia infinita por lo que fué y por lo que no llegó a ser. Una melancolía por todo lo que se queda en los inmensos corredores de la memoria, de donde nunca voy a poder mudarme, de donde nunca saldrán esas miles de cajas de recuerdos.
Me preparo, no para dejarte ir, ya que hace mucho que tus pasos encontraron el camino de la ausencia, me preparo para ser yo quién se marche, para dejar por fin de aguardar, de mantener encendida la flama de la esperanza. Una flama que ya, también, sólo existe en ese incierto espacio del recuerdo.
Me preparo para abandonarlo todo por fin, y no, no tengo miedo.
Aún esta carta, como todo, también tendrá que perderse en el olvido.
luz, 2013
jueves, 21 de noviembre de 2013
ALWAYS
Sí,
yo te voy a amar,
siempre.
Y estaré ahí, por siempre...
RECUERDOS (QUE NO LO SON)
Pidió tantas veces el olvido.
Tantas.
Y un día, la vida, el destino, Dios o los ángeles,
tal vez por misericordia,
quizás por fastidio,
le concedieron la gracia.
Estaba en una nube
(tal vez sólo era una mañana nublada)
y escuchó la voz que le decía:
"a partir de hoy, no hay recuerdos en tí,
comenzarás de cero y todo,
todo lo vivido, bueno o malo, será olvido"
Tan cansada,
tan desesperanzada y falta de fé estaba que no lo creyó.
La voz todavía preguntó:
"Aún puedes arrepentirte, ¿estás segura?"
-Lo sabía, se dijo. Es una broma, no es posible.
Y contestó con algo que ya no era ni rabia,
ni desencanto,
una voz que ni siquiera era voz,
un pensamiento:
"Estoy segura, si no puedes darme el olvido,
yo te daré mi vida"
Y así fue que se levantó a la vida,
una nueva,
en donde los recuerdos que tanto la habían atormentado se habían ido.
¿Recuerdos?
Ella no tenía recuerdos,
ni para bien, ni para mal.
En su mente no había nombres, ni lugares.
Ni fechas, ni aniversarios, ni rostros, ni palabras.
Nada.
Una hoja en blanco,
pura, prístina, infinita...
Estaba lista para sonreír,
lista para abrir los brazos y levantar ese vuelo imaginario
de alegría,
de júbilo por no tener ya esa losa cubierta de espinos
aprisionando su corazón,
ennegreciendo su vida.
Estaba lista para mirar otros ojos,
para pronunciar otros nombres,
para empezar a almacenar otros recuerdos,
más nuevos,
más alegres,
más serenos...
Y entonces Él llamó,
un "Él" cualquiera,
un "Él" que había sido borrado de su mente,
que habían arrancado de su corazón como quién arranca la piel de un fruto,
llevándose parte de su carne,
dejando sangre viva en donde hasta ahí, sólo las huellas de sus manos,
de sus besos se encontraban.
"Él" llamó y como quién cae en un pozo sin fondo,
todo regresó de golpe a su cerebro,
a sus sentidos,
a todo lo que era, todo lo que había sido...
Pidió tantas veces el olvido.
Tantas...
luz, 2013
lunes, 18 de noviembre de 2013
TU
No te olvides,
algún día,
en algún lugar,
tú no serás más.
Tú, serás Nosotros,
ni tú,
ni yo...
Algún día,
Nosotros,
tú no serás más...
luz, 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
AMAR Y DEJAR PARTIR
Hace tiempo escribí aquí acerca de un grupo argentino: Serú Girán.
Formado por tres grandes músicos: Charly García, David Lebon y Pedro Aznar. Evidentemente, una figura tan grande como García no iba a durar mucho en una agrupación (demasiado genio, demasiado ego), asi pues, todos tomaron su camino en solitario y dieron suelta a su particular creatividad. Uno de ellos, Pedro Aznar.
Músico virtuoso, se dejó atrapar por los sonidos de los grupos británicos y realizó versiones al castellano de algunas canciones emblemáticas de grupos de habla inglesa, también interpreta canciones de su inspiración y musicaliza poemas o hace versiones de otros grandes de la música en toda latinoamérica.
Como escribí en aquellos tiempos, no hubiera conocido a este grupo, ni a estos músicos, si no hubiera sido por esta persona especial que me dejó su huella personal en el corazón, en la piel, en los oídos y en todo lo que alcanzó a tocar mientras estuvo a mi lado. Irónicamente, es este mismo autor que me hizo conocer, el que ahora traigo aquí para escuchar su versión del adiós...
Esto es: amar y dejar partir...
jueves, 7 de noviembre de 2013
TESTIMONIO
Lo amé y lo amo, sí.
De la única manera que pude,
que entendí entonces,
como sigo amándolo hoy.
Con ese miedo que me mordió los intestinos,
con la humildad de quién mira las alturas
sabiendo que no hay manera de alcanzarlas,
pero con la temblorosa flama de la esperanza
ardiendo en todo el cuerpo.
Lo amé y lo amo, sí.
De esa única manera
estúpida, irracional, desesperada,
lo amé cuando entendí que se alejaba,
cuando le dije adiós.
Con ese mismo miedo,
sabiendo que en la comparación podía salir perdiendo,
pero con la incierta seguridad de que ese amor,
ese amor extraño, ilógico, asustado,
ese amor absoluto,
acabaría por reunirnos y abrasarnos de nuevo.
Lo amé,
lo amo aún...
En su honor sigo llenando páginas,
siguen ardiendo lágrimas y sollozos
en el secreto altar de su recuerdo.
Su nombre aún lo repito como repite un niño,
la dulce oración que la madre le enseñó de pequeño,
y su risa, y su voz,
sus gestos, y palabras de amor,
son el templo adonde llegan siempre a reposar
mis días de tristeza, de alegría,
todos mis sueños.
Sí, lo amo aún,
¿cuánto? ¿hasta cuándo?
Pongo a Dios por testigo:
yo soy la primera que quisiera saberlo.
luz, 2013
miércoles, 30 de octubre de 2013
VENERO
Y de sus labios resbalaron caricias,
brotando como de un manantial,
de una fuente,
de un venero.
Los demás decían que eran palabras,
sonrisas;
no para mí,
para mí todo eran besos...
luz, 2013
martes, 29 de octubre de 2013
DESAPEGOS
Hay ocasiones en que todo parece señalar a un punto. Una frase, una palabra, una imagen..., alguien te hace un comentario y de repente todo va hacia el mismo tema.
Leí una frase: "el hecho de que conozcas al amor de tu vida, no significa que vayan a estar juntos"
Después, varias cosas me llevaron al tema del desapego, de la serenidad y el valor de dejar ir lo que ya no te corresponde, la despedida, el desprenderse...
¿Se refiere todo ello a tí?
He intentado soltarte tantas veces. He tratado de ser fuerte, cerrando los ojos y abriendo mis manos para soltar las tuyas. He arrojado por la borda todo lo que me recordaba, tus fotos, tus cartas, tus canciones...
He dejado pasar los días ignorando tu nombre y tu imagen que se me presenta por las mañanas, cuando abro los ojos; por las noches, cuando voy a dormir.., y durante todo el día mientras hago cualquier cosa, mientras susurro una canción, o cuando mi boca deja salir tu nombre en un suspiro.
He vivido todo este tiempo masticando la tristeza como una medicina amarga que hay que tomar por necesidad, para recuperar la salud, o, por lo menos, para seguir viviendo con un mínimo de calidad.
Pero vuelvo a buscarte, cualquier pretexto es bueno, cualquier pequeña coyuntura me hace olvidar mis mejores propósitos y siempre encuentro una justificación aceptable.
De esos encuentros, invariablemente salgo malherida. Es lógico, sigo esperando de tí lo que hace mucho ya no puedes darme. Cerraste el capítulo del amor y lo único que conservas es un tibio afecto que sobrevive de uno que otro recuerdo, de una que otra sonrisa.
"Hay que soltar...", "hay que dejar ir..."
¿Se refiere todo ello a tí?
Dicen que cuando uno pide un consejo, es porque esperamos oír algo que reafirme nuestro deseo, porque bien sabemos que ese, nuestro deseo, no es la decisión correcta; pero de manera infantil esperamos escuchar que alguien más nos apoya; que alguien más nos dice: "si, estás en lo correcto.." aunque sepamos que no es así.
Sé que debo dejarte ir.
¿Porqué me cuesta tanto...?
luz, 2013
THE AIR THAT I BREATH
A veces, (diría que siempre) todo lo que necesito es un poco de aire para respirar...y amarte.
EL SUEÑO DEL ÁNGEL
Este ángel soñó que no podía volar. Ni ser invisible, ni permanecer mudo espectador. Soñó que era tan común y corriente que hasta él mismo se iba olvidando de quién era.
Todos los días, al abrir los ojos, comenzaba su pesadilla...
¿los opuestos se atraen...?
luz, 2013
viernes, 25 de octubre de 2013
WHEREVER YOU WILL GO...
Y pensar que ese tatuaje que se hizo la chica en un brazo, algunos lo hacemos en el corazón...
jueves, 24 de octubre de 2013
TAL VEZ
Tal vez, si nunca te hubiera conocido
no me habría enterado
que el infierno con el que tanto amenazaban los curas en la iglesia
no estaba abajo,
ni arriba,
ni después de la muerte, ni en una cama de enfermo.
Nunca hubiera sabido
que el infierno,
ese lugar sin tiempo,
ese espacio sin fronteras,
esa eternidad de lágrimas,
es tu ausencia.
luz, 2013
jueves, 17 de octubre de 2013
martes, 15 de octubre de 2013
MARINERA
Fascinada por la inmensidad de ese azul que se perdía en el horizonte. Las nubes viajaban en el cielo y parecían correr a la par que las crestas de aquellas olas que batían una y otra vez, incansables, infinitas...
El mar parecía hacerle una invitación constante: "ven.., ven.." decían las olas cada vez que se acercaban a la orilla. "Ven..., ven..." con sus dedos de espuma queriendo jalar sus pies, firmemente hundidos en la arena. Le enredaban sus brazos de cálida humedad por las piernas, por la cintura.., apretaban su cuerpo queriendo llevarla más adentro, allá donde el estruendo parecía apaciguarse, donde el romper de las olas se volvía tan suave como un arrullo.
Y las olas se retiraban una y otra vez, después de llenarla con sus rumores de mil historias desconocidas,
de lágrimas vertidas, de risas tranquilas o de carcajadas plenas.., y las olas volvían una y otra vez, sin cansarse, sin variar en nada su llamado suave, cálido, arrullador: "ven.., ven..."
Pero era cobarde, le fascinaba el espectáculo de la inmensidad, de la libertad que no conocía límites, de esas fronteras que se encontraban tan lejos una de otra, que no había manera de abarcarlas con la mirada. Eso era hipnótico, todas los pensamientos, todas las situaciones, todo lo que traía consigo lo olvidaba entonces. Concentrada en ese sonido monótono, en ese vaivén incansable, interminable... ¿Hubiera querido perderse en esa inmensidad?, ¡sí! gritaba rápidamente su corazón, ¡sí!, con igual pasión gritaba su cuerpo y sus brazos se extendían -con vida propia- hacia el azul infinito, acariciando las blancas crestas que se aferraban a sus dedos conduciéndolos... Pero sólo era un segundo, enseguida, su miedo, su eterno miedo la hacía enterrar sus pies con más fuerza en la arena, volver sus brazos hacia su cuerpo, abrazándose fuerte, temiendo que no le obedeciera y se dejara llevar por la corriente. El miedo, la única cosa de la que nunca, en ningún momento o lugar la abandonaba.
Un día, -pensaba- un día subiré a una barca y me iré. Viajaré hasta donde la corriente me lleve. Iré a conocer esos fantásticos lugares de los que me habla la brisa, todo aquello que las olas me han contado, las historias que susurran los caracoles a mi oído.
Un día, abriré mis brazos como alas contra el viento, los ojos cerrados a la luz del sol que me enceguece y la sal del océano en mi cara; un día veré al mar tragarse la gran bola de fuego enrojecida que es el sol de la tarde, y por la mañana, lo veré levantarse nuevamente entre velos de púrpura y rosas encarnadas, y los seres del mar viajarán a mi lado y ellos también me hablarán de sus muchas historias, de todos los caminos que han recorrido, de todas las maravillas que han visto, y de los infinitos tesoros que guarda ese universo extraordinario que es el mar.
O me dejaré llevar, simplemente, por esas olas recurrentes y cálidas que constantemente me guían desde la orilla, caminaré sin miedo y seré yo también parte de ese concierto. Las algas envolverán mi cuerpo como un traje de fiesta, los corales y estrellas serán mis ornamentos y los peces del mar serán mis compañeros.
Un día, -pensaba-, un día...
******
Así la retiraban cada día de las orillas, después de pasar horas mirando embobada el romper de las olas.
Sin hablar, sin moverse; presa en un cuerpo que hacía mucho estaba muerto, que no daba señal alguna de tener animación, ni entusiasmo, ni sensación para bien o para mal...
Sólo el romper de las olas parecía provocarle algo, porque, invariablemente, su cara mojada por las lágrimas, parecía llevar en sí, toda la sal contenida en las olas que mansamente lamían las ruedas de la silla en donde permanecía por siempre anclada.
-¿Que pensará, qué sentirá...? preguntaba la fiel sirvienta al médico de guardia, cuando la llevaban de regreso hasta su cama.
- Nada, no piensa, no siente..., es mejor que sea así, en ella todo está muerto. Un día dejará de respirar, descansará por fin,
un día....
luz, 2013
sábado, 5 de octubre de 2013
INTERNET, O COMO VOLVERSE LOCO SIN SALIR DE CASA.
La historia del internet, esta prodigiosa herramienta de la que poco a poco dependemos más, es relativamente corta (a esta época) Sus orígenes se encuentran en los finales de la década de los 50's, y es en la década de los 90's que se implementa la hoy popular World Wide Web (www.) que hoy es un concepto y "objeto" de uso tan común como un día lo fue un lápiz, una pluma o un cuaderno.
Multitud de lugares virtuales se pueden consultar para enterarse de toda la historia de internet, con lujo de detalles y explicaciones más o menos autorizadas. Este no es el tema en este lugar.
Aquí sigo hablando de las personas que utilizan este medio (al final del día, personas como las que un día crearon todo este sistema). La manera en que han diversificado sus aplicaciones para desarrollar lo que hoy conocemos como "redes sociales", esos curiosos sitios virtuales en donde se supone que se interactúa como solíamos hacerlo allá, en aquellos tiempos de las cavernas en donde las personas acostumbrábamos sentarnos ante una taza de café..y charlar. O tomar una hoja de papel y escribir una carta, un mensaje, una tarjeta. O simplemente mirar al vecino al lado y sonreír, sin necesidad de apretar botones, mover "mouses" o insertar emoticones. Esos tiempos bárbaros en los que se privilegiaba el trato, la mirada, los gestos y la caligrafía, tiempos de oscuridad, tiempos arcaicos.
Pero regresemos a este siglo dorado de comunicación. Todo es rápido, expedito, preciso y puntual. Textos, imágenes, búsqueda, información..y amistad. Todo se reduce a una pantalla, y se reduce literalmente, ya que las pantallas compiten por ser cada vez más pequeñas, más delgadas, más ligeras.., una nueva generación de seres humanos van poco a poco cambiando su manera de enfrentar al mundo.., ya no -como lo marca el verbo- de frente, sino encorvando el cuello para mirar la pequeña pantalla en su mano, tecleando (los más obsoletos) o tocando (los de vanguardia), el brillante artilugio que los "conecta" con el mundo entero, pero que les desconecta de su realidad inmediata. Y aún más, estos sitios virtuales, estos lugares de reunión (que no reúnen a nadie) y centros de convivencia amigable (en donde no se convive ni se amiga) permiten la posibilidad de ser quién quieras ser. No hay que probar nada, como ni siquiera hay que verse (si no se quiere por medio de una cámara) el sexo, la apariencia, la ocupación, la edad, el gesto, el tono de voz, los ademanes, todo ello, se da a gusto del usuario. En la red, y específicamente en los sitios sociales, inclusive los nombres se olvidan. Todos son "nicks" o apodos que reflejan las fobias y filias de quién los utiliza. Los códigos son distintos, las maneras de tratar de entender a alguien son otras. Las reglas se van implementando a cada momento y se "navega" en aguas, las más de las veces, bastante traicioneras.
Hay un sector de personas que han encontrado en este medio su lugar en la vida, su caldo de cultivo ideal, su hábitat natural por así llamarle. Son una generación de seres humanos que poco a poco van aborreciendo cada vez más (por lo menos su actitud asi lo lleva a suponer) su condición de "humanos", es decir, por la manera en que hacen del mundo "virtual" su razón de vivir, pareciera que les sentaría mejor el evolucionar hacia unos simples bits de información y penetrar en esa red de fórmulas y algoritmos que los sustrajera de la realidad y convirtiera en realidad su sueño de ser, ya no las personas del mundo real, sino esos personajes alternativos que han escogido para interactuar en el mundo del internet.
De entrada, la idea suena demasiado extrema, pero, si se le piensa un poco, no lo parece tanto si nos ponemos a analizar como han ido desarrollándose las normas sociales cada día, como evolucionan (o involucionan, como yo suelo decir) los valores, la cultura, el lenguaje o las convenciones sociales. Todo parece ir llevado por el nuevo adelanto tecnológico, todo lo que no tenga que ver con redes, información instantánea, artefactos novedosos o lo que gire alrededor de ello, se va volviendo arcaico, obsoleto, irrelevante.
De regreso a uno de mis libros de cabecera (casi, casi libro de texto para mí) Farenheit 451, yo prefiero decir como el viejo profesor Fáber: un artilugio pequeño, algo que pueda cubrir con la palma de mi mano y decir "sshtt.., calla, tú no eres más que un aparato que puedo desactivar cuando quiera"
Y así, apagar las brillantes pantallas y regresar la vista hacia el deslumbrante y real mundo.
luz, 2013
viernes, 4 de octubre de 2013
UNA HISTORIA III
Soñaba con un príncipe azul. Sí, así tal cual se leen en los cuentos de hadas, en las historias de amor. Pero no todo era fantasía, había crecido en una familia en donde los matrimonios (por más que fueran infernales, mal avenidos, disfuncionales...) eran para toda la vida. En mi caso, en mi universo de niña consentida, no era tan terrible el panorama. La historia de amor de mis padres me parecía un vivo ejemplo de que "el amor eterno" era completamente posible y realizable. Pasaron muchos años para que yo me enterara de las andanzas de mi padre, de los arranques de ira y la intransigencia de mi madre, de las amargas peleas que se libraban lejos de nuestros oídos y ojos. Ante nosotros, mis padres eran -por lo menos para mí- el "Ideal", el amor a toda prueba, la pareja destinada a vivir unida "hasta que la muerte los separe".
Y eso quería para mí, ¿quién podría culparme?, ¿quién podría señalar como utopía el querer a un hombre fuerte y entregado, amoroso y solidario, honesto y fiel?
Pasaron los años, el príncipe tardaba en llegar y yo desesperaba. Cierto, no era guapa, ni atractiva, sólo tenía a mi favor mi cacareada inteligencia, mi disciplina, mi paciencia, el medallón de "buena hija" que llevaba grabado en el pecho como una divisa que, por cierto, nadie más que mi familia podía ver y no se cansaban de alabar en público. Pero yo no quería el reconocimiento de aquella multitud de personajes ancianos y condescendientes, no: yo quería el AMOR, así con mayúsculas, el amor que pudiera hacer que todo aquello, lo poco o mucho que había logrado hasta entonces tuviera un sentido, un fin, su verdadera razón de ser. Y yo guardaba todos los logros, todos los halagos, todos los triunfos -pequeñas luces de artificio que tal vez valían poco pero eran espectaculares en su belleza-, todo ello eran un tesoro que guardaba para ponerlo en el ara de ese amor sublime, poderoso, infinito.
Cuando el "príncipe" llegó no me detuve a pensar en otra cosa que aquel maravilloso traje en el que había trabajado pacientemente tantos años, no me detuve a pensar si le quedaba bien o no, si era adecuado, si iba bien con su persona. Simplemente se lo puse encima y me dediqué a buscarle todas las justificaciones posibles; todas los inconvenientes, todas las fallas, todas las barreras me parecían poca cosa ante la fuerza de mi convicción: él era el elegido, era por quién había esperado tanto tiempo, ¿cómo podría detenerme ante consideraciones nimias como edad, estado civil, condición económica, nivel cultural...?. Pequeñeces, nada que el Amor, esa poderosa y suprema arma no pudiera vencer o doblegar. El príncipe por fin había llegado, y era tan perfecto en su traje de luces, revestido con todos los atributos que yo había celosamente guardado para ponerlos a sus pies. Todo, mi vida incluso era prescindible ante ese maravilloso milagro.
**********
Fue una relación que la marcó para siempre. Fue..., como una nube de tormenta que de repente se posó sobre su vida y aunque todos veíamos la sombra, y la amenaza que representaba, ella sólo veía un día soleado a su alrededor.
Una relación que fue más lágrimas y sufrimiento que momentos de felicidad, a decir verdad, no entiendo muy bien porque fue que siguió porfiando en ello tanto tiempo, aún a costa de su salud. Su cuerpo enfermó, pero antes de eso, su alma y su espíritu se quebraron. El mirar cada día esa batalla que libraba, esa lucha constante entre ese amor que quería salvar a toda costa y los obstáculos que aparecían a cada momento. Y debo decir, que muchos de esos obstáculos provenían de ese hombre a quién ella había puesto en un altar.
Efectivamente, no había nada que ella no estuviera dispuesta a justificar.
Ahora que lo recuerdo, me duele el corazón al entender lo que debió sufrir, entre el amor que siempre sintió por nosotros, su familia, y esa especie de fanatismo, de adoración equívoca que desarrolló por aquel que sólo vió en ella una prolongación de la juventud que se le escapaba, o un trofeo que pudo presumir por un tiempo, antes que la novedad se esfumara y su realidad lo llamara de nuevo a su vida tranquila, resuelta, bien planeada, en donde, por supuesto, ella -mi hija- no tenía ningún lugar ni sentido.
Todavía recuerdo esa ocasión en que por primera vez, después de muchos días, recuperó la conciencia en esa cama de hospital: sola, aterrada, devastada por el dolor físico y moral, volteó a ver que entraba por la puerta y sonrió con una tristeza infinita, me preguntó: "no ha llamado, ¿verdad?, no me ha buscado..."
**********
Continuará...
luz, 2013
martes, 17 de septiembre de 2013
ALMA GEMELA
Ahora bien, me queda una esperanza
(otra más, sí)
el pensar que tú y yo, somos esas almas gemelas de las que tanto se habla,
se escribe, se imagina...
Si esa leyenda, historia, cuento o mito -lo que sea-, fuera verdad
entonces debo estar cierta,
convencida,
de que tú y yo estamos destinados a estar juntos.
¿Cuándo?
Ah, esa es la gran pregunta,
porque parece ser que la leyenda es atemporal,
no reconoce los límites de tiempos, ni fronteras,
tal vez, si hay que verlo de tal forma,
va más allá del espacio y de esta tierra tal como la conocemos,
o la concebimos...
¿Cuándo..? ¿donde..? ¿cómo..?
dejarían de ser preguntas relevantes,
simplemente saber que asi será,
invariable, inevitablemente...
¿Te reconoceré?
¿Me recordarás..?
He ahí mi esperanza,
(sí, otra más...)
Ambos sabremos,
los dos,
ahí estaremos....
luz, 2013
viernes, 13 de septiembre de 2013
PENSANDO
A veces lograba pasar todo un día sin pensar. No era fácil, tenía que estar constantemente atenta para evitar que las ideas empezaran a dar vueltas como negras mariposas. Negras mariposas.., eso eran. En las oscuras cavidades de su mente, había esa negra alfombra que todo lo cubría, parecía un páramo muerto y silencioso, pero, si no tenía cuidado, si no caminaba despacio y en silencio sobre ese negro manto, los recuerdos, sin tardanza, levantaban el vuelo y entonces llenaban el vacío con ese rumor sordo, ennegrecían aún más el espacio con sus oscuros mantos, gráciles y vaporosos.
Pero había días que podía pasar en blanco. A su alrededor siempre sonreían cuando contestaba: "nada, yo nunca pienso en nada", y es que al ver su concentración, su mirada que parecía mirar a un punto muy lejano -tanto en distancia como en tiempo-, su media sonrisa a veces, otras un gesto que no se sabía si era tristeza, enojo o simplemente indiferencia, al ver esto, solían preguntar: "¿En qué piensas?" y la sonrisa incrédula.., el comentario a medias enojado, a medias divertido: está bien, si no quieres decirme, no me digas.
Se había cansado de querer explicar. En todo caso, ¿qué podría explicar?, ¿cómo podía hablar de su constante temor de enfrentar las ideas, los recuerdos, los pensamientos de días más felices, y de los días en que esa felicidad se había esfumado?
Todos vivimos de recuerdos, somos, al final del día, un costal de recuerdos, de historias, de experiencias. Aprendemos a discriminar, olvidamos algunas cosas, recordamos otras. Vivimos el día a día haciendo planes, tomando decisiones, apelando a nuestra mente para diseñar un "plan de navegación" que nos permita transitar por esto que llamamos Vida. Y hacerlo de una manera eficaz, productiva, placentera, feliz...
Aunque no todos. Quería pensar que tal vez no era la única persona con esa ¿cómo llamarle?: ¿obsesión?, ¿miedo?, ¿manía...?
En fin, no siempre lo conseguía, pero a veces, a veces lograba pasar todo un día sin pensar. Un día, si no feliz, por lo menos en paz. Con un mínimo de tranquilidad, de calma. Era como dormir, en esas ocasiones en que el sueño era una sucursal de la muerte: cerrar los ojos y perderse, sin saber, sin recordar, sin pensar...
Y en eso estaba cuando escuchó una voz:
-¿en qué piensas?
- En nada, yo procuro no pensar. Es más, me esfuerzo en no pensar...
- Mejor dí: "que te importa" es más sincero.
...
Sonrisa, ni pensar en buscar explicaciones..¿para qué?
luz, 2013
miércoles, 11 de septiembre de 2013
COMENTARIO
Demasiado cansada,
demasiado, hasta para seguir sintiendo lástima por mí,
o dolor por lo que se fue.
Demasiado cansada para llorar,
para seguir preguntando el porqué,
o continuar inventando respuestas.
Demasiado cansada,
esta máscara de tranquilidad pesa de más,
esta coraza de indiferencia,
esta piel tan tersa y uniforme para el mundo
plagada de espinas al interior.
Y yo estoy demasiado cansada,
demasiado,
para ocultar los hilillos de sangre que gotean bajo mis dedos,
que escurren por mis mejillas,
que brotan de mis poros mientras trasudo amargura.
Demasiado,
no puedo hacer más por el momento,
tendrás que esperar,
tendré que parar,
...siempre,
nunca...,
estoy cansada...
luz, 2013
domingo, 8 de septiembre de 2013
COSTUMBRES
"Pero bueno, uno se acostumbra; nunca sabes cuándo el dolor comienza a ceder. Uno nunca olvida, pero se acostumbra a las ausencias."
Joy Laville, pintora.
Pero yo no quiero acostumbrarme a tu ausencia,
yo quiero hacer como tú: olvidar lo que fue,
cerrar la página,
volver la espalda sin pensar otra vez en lo que queda atrás.
Yo no quiero acostumbrarme,
quiero despertar un día sin saber quién fuiste o eres,
quiero dormir sin elevar la misma plegaria
y pensar: "tal vez mañana..."
No quiero acostumbrarme,
quiero olvidar,
olvidarte...
luz, 2013.
jueves, 5 de septiembre de 2013
NO QUIERO TU AMOR
Pero es que a mí si me importa el que dejes de quererme,
porque no quiero tu amor de hermano,
de compañero,
... de amigo.
Vengo ante tí como una llama,
que se consume en sí misma,
que quema en ella toda la pasión,
toda la vida que posee y que la rodea.
Vengo ante tí como un torrente,
que ensordece, que arrasa,
que convierte en silencio
todo a su alrededor, menos su paso.
Y soy por tí el huracán que azota ante la roca,
que remueve las mismas raíces de la tierra.
Te he puesto en una cúspide,
te he dado potestad
para mandar a tu antojo ese incendio,
ese Oceáno,
... esa tormenta.
¿Y qué me ofreces tú?
Un pájaro enjaulado,
la trémula y vacilante flama de una vela,
gotas de agua que resbalan en mis manos,
que se pierden en esta ola salvaje
que quiere devorarte..
No, no quiero ese amor tuyo,
de hermano...
luz, 2013.
lunes, 2 de septiembre de 2013
PREGUNTA
Sólo quisiera saber si eres tú,
no cambiará nada,
será como hasta ahora
sin buscarte,
sin llamarte...
Pero quiero saber si eres tú,
una palabra,
nuestra palabra,
nuestra canción...
escríbela... si eres tú.
luz, 2013.
domingo, 1 de septiembre de 2013
UNA HISTORIA II
Si me preguntas, creo que en general era buena persona.
- ¿Era?
Es decir, hace mucho que dejé de verla, la comunicación se interrumpió, nos alejamos.
-¿No volvieron a buscarse?
Pues yo varias veces, de hecho, siempre fui yo quién la buscaba. La verdad es que siempre fue buena amiga, podías contar con ella, muy simpática y dispuesta a ayudar, pero... poco sociable digamos.
-Eso parece un poco contradictorio.
Y sí, tal vez fuera un buen término para definirla: contradicctoria. ¿Crees en los horóscopos?
-No
Bueno, el caso es que es piscis ¿sabes?, el signo de piscis son un par de peces nadando en sentido contrario. ¿Te dice algo eso?
-No creo en esas cosas, mejor cuéntame más de tu experiencia.
Pues no hay mucho, el trato con ella era así, solamente el tiempo que convivíamos, fuera de eso, no había casi nada, no salíamos a ningún lado -ella nunca podía, o no quería-, no invitaba a su casa y tampoco iba a casa de nadie, supongo que no la dejaban, o que tampoco quería, la verdad es que su vida, tal como la contaba o como uno la imaginaba, era bastante insípida, aburrida.
-¿Eso te contó?
No, en realidad no hablaba mucho de sus cosas, a veces, se quejaba un poco de que eran muy estrictos, que no le daban permisos o que no podía salir. Pero eso era muy de vez en cuando, de hecho, ahora que lo pienso, hablaba muy, muy poco de sí misma.
-Era callada...
No, para nada, estando con nosotros hablaba bastante, era muy ocurrente, una mente ágil. Recordaba muchos chistes, anécdotas, recitaba poemas de esos larguísiiiiimos de memoria, sabía los repartos de películas viejas, canciones.., a veces uno quería decir algo y ella lo sabía, nos servía de apuntador. Además, claro, que la buscaban mucho porque era la "cerebrito" del grupo, muy buenas calificaciones ¿sabes? la clásica que uno quería sentarse junto a ella o estar en su equipo, tenía muy buena memoria y sabía hacer los mejores resúmenes. Mira, por ejemplo, ahí viene alguien que te puede decir algo de eso.., una vez le tocó hacer un exámen juntos, no se conocían muy bien, pero... ¡Hey, cuéntale de esa vez que hiciste el exámen con.., esta chica, la que era muy lista...!
-¿No te acuerdas de su nombre?
Jaja, la verdad es que no, pero sé muy bien quién es, lo que pasa es que.., bueno, ya ha pasado tiempo, ¿no?, bueno, deja que te cuente...
-Bueno, dime, ¿tú la conociste?
No, tanto como conocerla, pero el tema fue que ese día tuvimos que hacer un exámen, uno bastante difícil y yo no sabía nada, pero ví que ella estaba en la misma clase, asi que me senté junto a ella, le hice un poco de plática. Fue muy amable, me hizo reír mucho con algunas cosas que me contó...
Yo lo había dicho, era muy chistosa..
Sí, bueno, el caso es que le dije que no sabía nada del exámen y no quería reprobar y todo eso.., ya sabes, entonces ella me dijo: no te preocupes, si puedo te ayudo.
-Y lo hizo..
Jajaja..sí claro, de hecho, resolvió su examen y lo cambió con el mío, luego resolvió el mío. Lo entregamos al final: resultado, ambos sacamos la calificación más alta. Cuando nos dieron los resultados creo que hasta la abracé, estaba muy contento. Creo que ella también, ¿te acuerdas que se ponía roja de la cara siempre? bueno, esa vez parecía que le iba a estallar la cara..jaja, se veía más fea y rara que de costumbre..
-¿La seguiste frecuentando?
Nooo, por supuesto, lo único que quería era aprobar una materia y ella me ayudó. No volví a hablarle, ¿si sabes que estaba fea y era muy, muy gorda, verdad?
*******************
(CONTINUARÁ...)
luz, 2013
viernes, 30 de agosto de 2013
EL PRINCIPIO
Un día,
dos...
y la costumbre se mantenía:
estar; sin querer reconocer que lo esperaba.
Un día,
dos...
y el juego continuaba:
estar; sonriendo, paciente,
sabiendo que todo era cuestión de tiempo.
Un día,
dos...
y el azar intervino,
la misma charla impersonal, y de repente:
- Adolorido ¿sabes?,
he tenido un accidente,
en el subte,
me han llevado a urgencias, algo de sangre, poca cosa...
Un día,
dos,
cualquiera,
y ya estaba ahí, a su lado,
rendida, entregada...
- ¿Accidente?, ¿estás bien...?
Y la sonrisa franca,
plena,
enamorada;
un día cualquiera,
un día especial.
- Sí, muy bien. Justo en este instante, mejor...
En el principio...
luz, 2013.
domingo, 25 de agosto de 2013
CUIDADO..., NO TE QUEMES...
Me acuerdo de los tacos de frijoles que nos daba mi abuela.
Tortillas recalentadas, con sus orillas negras y rojizas al requemarse en la hornilla. Frijoles humeantes, que hervían en la olla de barro, panzona y requemada, sobre el brasero.
Me acuerdo que no se podían comer, había que soplar sobre el prolijo rollo de maíz relleno de negros granos.
Era ese un olor bueno, de hogar, un olor que relacionaba con la figura medio encorvada de mi abuela, con su cara tan llena de arrugas (ahora sé, que era porque siempre tenía sonrisas para nosotros, por eso su cara era esa arruga constante, cierta, acogedora...)
Me acuerdo de las manos arrugadas de mi abuela, formando el taco, colocándolo en las manos ansiosas. Su sonrisa plácida. Y su voz: "sóplale, está caliente..."
No volví a comer un taco de frijoles que supiera igual; y pasado casi medio siglo, hoy, al recordar, puedo oler de nuevo aquella tortilla recalentada, puedo sentir el humeante vapor desprendiéndose de ese humilde alimento y con el corazón latiendo con más fuerza, escucho la tranquila voz de mi abuela: "cuidado.., no te quemes.."
luz, 2013
lunes, 19 de agosto de 2013
CLARIVIDENCIA
Y como siempre, tienes ese instinto que no sé si bendecir o maldecir.
Esa seguridad para buscarme justo cuando ya estoy en camino de olvidarte.
¿Cómo lo haces?
No lo sé, pero tal pareciera que esperas el momento justo,
ni antes ni después, eres exacto.
Y no te arredra ni el tono indiferente,
ni los monosílabos cortantes,
ni los ruegos,
ni los desplantes de cólera mal representada..., no.
Ríes, sabes donde apuntar tus flechas,
que palabras emplear,
que cuerdas pulsar,
que recuerdos invocar...
Y como siempre, te vuelves a marchar sonriente,
triunfante,
la esclava sigue ahí,
ahí seguirá,
encadenada a una palabra, que, a tanta humillación
ya no me atrevo a pronunciar...
luz, 2013
jueves, 15 de agosto de 2013
UNA HISTORIA
Era una herida abierta.
Toda ella; una boca enrojecida sangrando a la menor provocación.
No había manera de saber en que momento, o por qué circunstancia, el dolor podía detonar y desencadenar el caos. Y tampoco había manera de saber de que manera se manifestaría esa reacción Todo era impredecible, y también, irremediable. Como ante un fenómeno de la naturaleza, lo único que podíamos hacer era observar, buscar refugio, orar porque terminara rápido y sin víctimas.
Lo peor era cuando se cubría con el disfraz de la dulzura. Era peor, porque en ese momento nos encontrábamos con la guardia baja, confiados y con esa tranquilidad y paz que tan bien sabía contagiar. No había persona más agradable, más simpática, más generosa. Su sola mirada podía destellar luz, todo era verla y sentir que un alma buena nos tocaba el corazón con una sola sonrisa, con un solo roce de sus manos.
Y sin saberlo, dentro de esa mirada, detrás de aquella sonrisa se escondía la tormenta, el huracán más devastador.
¿Cómo podíamos saber que con un comentario, con una palabra dicha al azar, sin intención, de hecho, sin pensarlo siquiera, abriríamos el dique del veneno?, ¿soltaríamos a la bestia que, tras de aquella máscara de ángel, arañaba la tierra esperando el momento de embestir con furia?, con esa furia que provoca el dolor. Justo así, como un animal herido, torturado, moribundo...
*****************
¿El primer dolor? No lo recuerdo. Es decir, he tenido tantos días de felicidad, en general, tantas bendiciones. A decir verdad, soy un ser privilegiado ¿sabe? tuve una familia excelente, todo el tiempo he sido cuidada, valorada, amada. Obviamente, como todo el mundo he tenido altibajos. He tomado muchas malas decisiones también, debido a esto es que he tenido que pasar por las consecuencias de esas malas decisiones, como todos. No creo, hasta ahora, haber tenido una vida mejor ni peor que el resto de los comunes mortales. Si he de ser sincera, mi vida ha sido mucho mejor que la de muchos, lo cual, es simplemente la verdad.
¿Usted me dice que tengo que ser sincera? La verdad estoy siendo mucho muy sincera, sobre todo, tomando en cuenta que no le conozco, pero bueno, suelo ser así, muy confiada con las personas. Demasiado confiada, diría yo. Ahora mismo, por ejemplo, estoy aquí contándole cosas de mi vida, siendo amable mientras llegan por mí, y usted se queda ahí, mirándome como quién observa un bicho raro y haciendo preguntas que me hacen pensar que sólo se burla de mí.
Evidentemente no me conoce, y créame, usted no quiere conocerme de verdad.
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Pero no podías más que sentir compasión por ella, a pesar de todo. Era digna de compasión, es decir, ¿quién no ha visto a esos animalillos abandonados en la calle?, huyendo de los golpes, buscando entre la basura, esquivando golpes y refugiándose de la lluvia y de las inclemencias hechos un ovillo en cualquier rincón. Si te acercas a ellos, y gruñen sordamente enseñando los dientes ¿cómo podría uno culparlos?
Y ella era eso también, un pobre animal arrojado a mitad de la calle: asustado, golpeado, perdido...
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CONTINUARÁ...
luz, 2013
martes, 13 de agosto de 2013
OLVIDO
Me olvidé hasta que punto dejé de ser yo para volverme tú.
Algo sé de cierto,
fue tan lentamente, imperceptible...
un día ya utilizaba tus palabras,
otro día ya escuchaba la música que me enseñaste,
al siguiente ya pensaba en tu tierra, en tus caminos...
y al fin,
cuando llegó el momento en que ya no era más yo,
sino una copia de tí, viviendo en mí,
cuando llegó el día en que estuve lista para decir:
"llévame de regreso contigo, somos uno al fin",
ese día decimos terminar.
Ahora soy una sombra de tí,
vagando perdida en una realidad que ya no me pertenece;
me olvidé...
luz, 2013
jueves, 8 de agosto de 2013
APUNTES EN UN DIA GRIS...
La mancha blanca, aunque borrosa, se distinguía en ese plano inmenso y negro. No había nada más, o por lo menos, no lo distinguía. Le resultaba gracioso que un cuerpo tan grande, tan luminoso en esa noche en particular, fuera, para ella, apenas un parche de luz opaca, de contornos difuminados.
Su miopía, claro. Si se calaba los anteojos, seguramente distinguiría mejor. Podría ver hasta las estrellas, pero no, esta vez quería atenerse a sus propios medios -por más que estuvieran ya tan limitados- la hierba bajo su cuerpo era suave y fresca, la sentía aún a través de la ropa, y en sus palmas desnudas que recorrían todo el contorno de su cuerpo, bueno, hasta donde podía alcanzar la medida de sus brazos. El viento era frío, traía consigo olores de la tierra, sonidos de la pequeña arboleda cercana: grillos, chicharras, el silbido de un pajarillo desvelado.
Sí, sólo sus sentidos desnudos y la noche. Era su cura de desintoxicación, su válvula de escape para que la locura no la atrapara. Una carrera para la que ya no creía tener fuerzas, una competencia que cada vez le costaba más trabajo resistir.
El caminar era otro alivio. Pero sólo ahí, en donde no había ojos vigilantes, ni miradas inquisitivas. Entonces podía doblar la espalda, agachar la cabeza y avanzar con la vista perdida en algún lugar del piso. A veces ya le resultaba tan doloroso el mantenerse erguida, el llevar la vista hacia arriba y caminar como quién marcha alegre a un día de campo, a una celebración o al encuentro del paraíso prometido. Todo era una farsa, todo una impostura que había que conservar para mantener a medias la tranquilidad de otros. Y también, claro, para evitar preguntas, para no tener que dar explicaciones. Hacía mucho que había entendido que nadie quería oír lo que tenía que decir, a nadie le importaba. Las personas a su alrededor se movían en una realidad que ella tampoco entendía, por eso tampoco podía culparlos. Era como vivir encerrada en una cápsula de cristal, no, más bien en un extraño material que trasmutaba sus palabras, sus pensamientos. Cuando ella decía algo, a los oídos de los demás llegaba otra cosa, otras palabras, hasta otra entonación. Y lo mismo le ocurría a ella, no podía creer a veces que las respuestas fueran tan distintas, los comentarios tan disparatados. Era como un diálogo de sordos en donde todos aparentaban entender y sonreían. Ella también aprendió a sonreír, a decir que sí a todo y a caminar erguida y tranquila entre todo ese caos que la rodeaba.
Y ahora había que regresar, conforme se alejaba de aquel prado raquítico y triste que ella llamaba "bosque" su respiración se hacía más profunda. Busco en uno de sus bolsillos los viejos anteojos y con un gesto de cansancio los colocó en su lugar. Ahora lo veía todo más claro, pero no hizo el intento de voltear al cielo, la luz artificial de las casas, los comercios, el alumbrado..., de cualquier manera ya no hubiera podido mirar nada, sólo un manto oscuro y sin matices, el cielo que todos miraban, más bien, el cielo que nadie miraba porque no había nada que observar en él. Ya estaba cerca de su casa. Ahora la sonrisa, muy bien, ahí estaba, tranquila y confiada, por último la postura: como quién se sacude el agua después de un aguacero, asi ella sacudió un poco los hombros, recompuso la espalda y levantó la cabeza. Estaba lista, con una última bocanada, tal y como lo hace un clavadista antes de saltar al vacío, abrió la puerta y entró a la iluminada casa a la que todos ahí, llamaban con gran satisfacción "hogar".
luz, 2013
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