
¿Qué oculto y no siempre favorable móvil nos lleva a entronizar y/o sacralizar a ciertos personajes como paradigma de una determinada condición o virtud?
¿Cuál es la razón que nos impulsa a creer en estos becerros de oro y quemar en su altar el incienso del fanatismo, el patrioterismo a ultranza y ofrecer el sacrificio ¡faltaba más! de todos aquellos que no profesen nuestra fé?
Este año se cumplen cien años del nacimiento de la pintora mexicana Frida Kahlo* . Para mí, fue siempre una mera referencia cultural aprendida desde los días de escuela en donde nos hablaban desde los sitios arqueológicos hasta el movimiento muralista mexicano, ahí se hacía mención de esta mujer cuyo desarrollo artístico estuvo determinado en gran parte por una serie de trágicas y lamentables circunstancias personales.
De unos años a la fecha, el trabajo (pero más aún la vida) de esta pintora ha cobrado gran auge a nivel mundial por cuanto se ha tornado en una especie de moda relacionada con lo "mexicano" a nivel "folklore autóctono" (eso desde mi humilde punto de vista). Y ahora, dado que se cumplen estos cien años de que nació, se ha convertido en una "presencia" constante en el entorno que me parece que llega ya a la exageración.
No soy, ni creo serlo nunca, crítica de arte ni tampoco estudiosa del comportamiento social. Pero como decía Juan Rulfo en algún rincón de su Pedro Páramo: "dejénme siquiera el derecho de pataleo que tienen los ahorcados", permitáseme pues, "patalear" mi fastidio de ver, leer y oír las loas y reverencias a doña Frida hasta en la sopa.
Por lo que a mí me alcanza, esta mujer sintetiza en su obra algunas de las más arraigadas obsesiones de los mexicanos, a saber: la autocompasión, el sufrimiento como destino, y un malentendido espíritu de rebeldía que suele devenir en radicalismos y hasta fundamentalismos extremos.
Constantemente en su obra nos encontramos con las obligadas referencias a su condición física, sus operaciones, dolores, operaciones, recaídas. En lo personal, creo que son en todo caso, muy valiosos todos esos cuadros figurativos en donde hace retratos y bodegones con técnica poco pulida pero que con el tiempo (la práctica hace al maestro) fue depurando.
Pero de alguna manera lo que más atrae, aquello por lo que ha sido elevada a la calidad de objeto de culto e ícono de la "mexicanidad", es precisamente por aquel discurso de "la mexicana sufriente que se rebela contra la adversidad cantando y bebiendo tequila, aunque al final el destino trágico se cumpla en ella"
En estricta justicia, deberé reconocer que muy probablemente doña Frida misma no haya pensado (o planeado) el convertirse en "figura de moda" (sería bastante parádojico, puesto que según los datos que se tienen militaba entre aquellos que precisamente iban en contra de todo aquello), pero ciertamente, hoy día la figura de esta pintora se vuelve un artículo de consumo más, empaquetado y listo para exhibirse en cualquier aparador de tienda.
Y tal vez, aún todo esto no sería cuestión de llamar la atención, o mover a reflexión -al fin y al cabo, cada quién consume la "cultura" en donde le parece mejor. El hecho es que pareciera ser que todos, en nuestra condición de "mexicanos-patriotas-orgullosos-de-nuestra-idiosincrasia" deberíamos rendirle una especie de culto reverente y -por lo menos- inclinar la cabeza respetuosos ante su sacra imagen retratada tantas veces en su agonía como una moderna "mártir del arte"
En su nombre hoy se organizan mesas redondas, coloquios, especiales, documentales, películas, exposiciones, se desempolvan objetos guardados en el museo que lleva su nombre (habilitado en la casa donde vivió) y se analizan hasta los más pequeños utensilios que usó, las cartas, la ropa, los muebles, ¡los corsés ortopédicos!, (se trata de venerar, cualquier reliquia es buena para el caso)
Pues bien, tal vez yo, que siempre me he considerado patriotera ad maximum, no lo sea tanto. Estoy harta de tener a Frida Kahlo entre los símbolos patrios, no me parece "la genio de la pintura que México esperaba", no creo que su vida deba ser vista más que como la de una mujer que vivió y estuvo ligada a personajes de un período histórico de este nuestro México y que por sus circunstancias particulares tuvo una visión priviligiada de esa época y de alguna manera capitalizó -y bien- la oportunidad de dejar constancia con testimonios pictóricos y escritos.
Y dicho lo anterior, espero desde la defenestración popular, el linchamiento en la planca del zócalo, o la excomunión de todo el gremio "artístico e intelectual" del país. No me importa, de todos modos, su objetivo se ha cumplido: ¿no estoy yo misma dedicándole ahora mismo toda ésta parráfada infame a su memoria?
Luz, 2007
* Frida Kahlo
(1907-1954)
Nació y murió en Coyoacán, Distrito Federal. Su verdadero nombre era Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón. En 1925 experimentó un trágico accidente al ser prensado por un tranvía urbano el autobús de madera en el que viajaba. En 1929 contrajo nupcias con Diego Rivera de quien se divorció en 1940 para volverse a casar con él un año después. Fue maestra de pintura en la Escuela de Artes Plásticas, y miembro del seminario de Cultura Mexicana. En 1938 montó su primera exposición individual en la Julien Levy Gallery de Nueva York.
(1907-1954)
Nació y murió en Coyoacán, Distrito Federal. Su verdadero nombre era Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón. En 1925 experimentó un trágico accidente al ser prensado por un tranvía urbano el autobús de madera en el que viajaba. En 1929 contrajo nupcias con Diego Rivera de quien se divorció en 1940 para volverse a casar con él un año después. Fue maestra de pintura en la Escuela de Artes Plásticas, y miembro del seminario de Cultura Mexicana. En 1938 montó su primera exposición individual en la Julien Levy Gallery de Nueva York.
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