
-Que triste es en verdad que sólo en estas ocasiones podamos reunirnos y saludarnos.
-Si, es cierto; y lo peor de todo, es que siempre que estamos en la misma situación intercambiamos teléfonos, direcciones y horarios para "ponernos de acuerdo" y vernos más seguido.
-¡Eso!, y resulta que hasta que alguien más está grave o ya se murió es que nos volvemos a encontrar en el hospital, en el velatorio o en el panteón...
-Pues sí, pero que le vamos a hacer, es la vida, siempre tenemos más tiempo para cualquier cosa que para reunirse con la familia.
-Bueno, pero también hay que decir que por eso dice el dicho: "de los parientes y el sol, mientras más lejos mejor", los dichos no son gratuitos, eh?
-Sí, pero no juegues!, no en este caso, la verdad que si me siento chinche por no visitar más seguido a la abuela, como quiera que sea siempre ha sido de lo mejor conmigo..
-Y con todos, es la verdad, nadie podemos decir que no haya sido cariñosa y generosa con todos...
-Aunque también hay que reconocer que su genio lo tiene..., si tampoco es una santa la buena señora..
-Nooo, que va, sólo una vez me alcanzó una cachetada, en adelante siempre procuré mantenerme a distancia prudente...
-Igual yo, porque aparte de todo, bastante alevosa...ni agua va y ya tenías su manita encima.
Risas, y enseguida el "ssshttt" y la mirada reprobatoria de las personas que junto con ellas compartían la salita de espera del hospital en donde se habían encontrado para visitar a la abuela que, muy delicada, convalecía de otro ataque de hipertensión.
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¿Cuánto más tendría que pasar para que por fin pueda descansar?, ¿porqué no me dejan morir en paz de una vez?. Tal pareciera que mi destino es quedarme aquí aguantando golpes. Uno y otro, jamás en mi vida tendré paz, ni tranquilidad. Todo son golpes y maltratos, y lo que es peor, sin siquiera un aviso, algo con que ponerme en guardia, si no lo puedo evitar, por lo menos apretar los dientes...¡maldita vida esta! ¿hasta cuándo?
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Volvieron a bajar la voz, y la conversación se reanudó, ahora recordando anécdotas de la niñez, del tiempo que todas habían convivido con la abuela. Unas más, otras menos, pero en algún momento de su vida habían ido a parar a la casa pequeña y vieja, llena de cosas viejas y bultos que ocupaban cualquier espacio libre.
-¿Que tanto guardará entre tantos bultos y cajas?
-A saber, yo alguna vez que estuve ahí, le ayudé un poco porque según ella quería deshacerse de tanto trique..
-¿Y.., que pasó?
-Pues nada, estuvimos toda una mañana -y parte de la tarde-, desamarrando cajas y descosiendo costales. Había ropa vieja, cuentas, revistas del año de la revolución, bueno, para acabar pronto: ¡pura basura!
-¿Y sí tiraron todo?
-¡Que va!, no te pierdas esto, me estuvo contando historias de cada bendita cosa que sacamos y al final....volvimos a meter todo de nuevo y quedó como si nada.
-Ay, no inventes! ¿cómo crees?
-Pues no invento, te digo que así fue...mira, yo sacaba un trapo todo raído o un papel ya casi deshaciéndose de viejo y ella se ponía a contarme toooooda la historia de eso, y bueno, yo para acabar pronto, la escuchaba un poquito y luego le decía: "bueno abue, entonces...a la basura, no?" y ella: "No, eso no, doblalo de nuevo y acómodalo bien, para guardarlo, quiensabe si se ofrezca más después"
-Pues con razón ya no cabe nada en esa casa!, en serio se pasa la abuela, ya ni la friega, ni ella debe saber bien a bien que tanto guarda ...igual está todo lleno de cucarachas...
-...o nido de ratones! iugh!!
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¡Que habitación tan fría!, en esa cama con sólo esa sábana delgada para taparme..., hacía frío sin duda..., ¿o seré yo ?. ¡Bah! yo siempre tengo frío, con tanta necesidad que pasé durante años, sin nada que taparme..., buscando entre ropas viejas algo que sirviera para las noches en que el aire se metía por todas partes en ese tapanco donde dormía...nunca he tenido nada, pero si estuviera en mi casa..., por lo menos hoy no me falta una cobija, un chal, ni a mí ni a los míos. Pero ahorita, en este cuarto de hospital, ¡ni un triste sarape! y nadie que se acomida a traerme algo para taparme. En cuanto pueda moverme, y vea a alguien, lo primero que le voy a decir es que vaya a mi casa, que busque y me traiga un par de cobijas...si, tengo frío...
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Nueva pausa mientras cada cual pensaba en la pila de cosas amontonadas que se habían vuelto paisaje familiar en la casa de la abuela, como su cama de latón, su ropero grandisímo y con dos lunas enormes, todo tallado a mano, sus sillas de tule que constantemente tenía que mandar a reparar (-"Abuela, ya debería tirar esas sillas, un día nos vamos a lastimar cuando se caigan de viejas al sentarnos, ¿porqué no recibió la sala que le mandó mi tío?".-"Cuando me muera tiran todo lo de mi casa en el mismo hoyo en donde me vayan a tirar a mí, mientras yo viva, me dejan todo como yo lo tengo...¿arreglados?")
-Como quiera que sea, siento feo de verla en esa cama..
-Todos lo sentimos, ¿pues porqué crees que aquí estamos todos?
-No, pero yo me refiero a que siento feo que toda su vida haya tenido tanto sufrimiento.
-Ay sí, cuando se pone a contar las historias de su vida, parecen más bien cuentos de horror. Yo a veces hasta creo que ni son ciertas, como que de repente exageraba, ¿no?
-Pues quién sabe, pero eso que dices de cuentos de horror, si es cierto..., ¿no les contó lo de cuando fue a buscar al diablo?
-Sí, como no, por eso digo que yo creo que exageraba.., eso no puede ser cierto.
-¿Crees que no?, pues yo no sé, pero conociendo a tu santa abuela..
-...también es tu abuela, no te hagas..
-Bueno, decía que conociendo a la abuela, no dudo ni tantito que sea cierto. Carácter no le faltaba por cierto.
-Para algunas cosas..., para otras no tanto
-Pero para eso sí, ,mira que ir a medianoche a gritarle al diablo que se la llevara...
Nuevo silencio, ahora más temeroso porque todas recordaban la historia, contada a cada una cuando manifestaron miedo a la oscuridad, "el coco", fantasmas..., y en donde la abuela acababa diciendo:
"Por eso es que no deben tener miedo a nada de eso, yo te aseguro que no existe"
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¡Tantas medicinas! agujas en su brazo, cables en su cuerpo. ¿Para qué?, ¿cuánto tiempo más estarían manteniéndola?. Nadie me ha preguntado, yo no quiero vivir; hace años que debía estar muerta, pero claro! no podría tener tanta suerte. Desde niña preguntándome ¿porqué?, porqué mi madre me dejo como un perro en la calle, porqué tuve que andar en basureros recogiendo basura para malcomer, porqué me "regaló" con aquellas "buenas" personas que me dieron un rincón en un corral, entre las vacas, para que pudiera trabajar desde que el sol salía hasta la media noche, limpiando estiércol y acarreando agua, caminando kilómetros para llevar vacas y traerlas cada día.
Un día me enseñaron a rezar, a dar gracias a dios por la vida que disfrutaba. Yo no iba a dar gracias a dios, más bien le pedí..le rogué que me llevara a otro lugar mejor, si es que existía. Pero no, jamás me escuchó. Pero decían que había demonio, diablo. Y también acudí a él, aquella mujer vieja me dijo que a la medianoche se aparecía en el cruce de caminos y que si estabas ahí, o pasabas por ahí te llevaba. Y yo fui, porque mi vida era tan miserable, porque ya no podía más desde entonces, y ahí, a la medianoche, yo me paré en ese cruce de caminos y grité: "ven por mí", "si en verdad existes, ven y lleváme..." y ahí esperé hasta que amaneció, dormida en la tierra. ¡Bah!, lo único que gané fue una golpiza -otra más- por salirme toda la noche.
Y luego esos niños miedosos, llorando porque estaba oscuro, porque si se los llevaría un duende, un fantasma, el diablo...¡por favor! nada de eso existe...
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-¿Y de verdad está muy grave?
-Dicen que sí, no sólo es la hipertensión, parece que tiene cáncer.
-¿En serio?
-Si, por eso va a estar aquí varios días, el doctor que la atendió dice que ya esta avanzado, al parecer no se había dado cuenta.
-No puedo creerlo, ¡pobre abuela! a eso si le tenía miedo.
-¿Al cáncer?
-Pues sí, me decía que era lo único que le faltaría. Padecer cáncer después de todo lo que ya le había pasado en la vida.
-¿Cuándo te dijo eso?
-Lo repetía siempre, era de las pocas cosas que tenía muy claro. No quería morir de cáncer.
-No digas, pobre abuela...
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¿Cuánto tiempo estaré aquí?, esos doctores, no me dicen nada, y solamente con sus palabras amables. A ver a que hora va a venir alguien que si me diga cuando me voy de aquí. Esta cama me cansa, y además, hace tanto tiempo que sufro de hipertensión, no sé porque ahora se tardan tanto... que no sea cáncer..., es lo único...lo único...
Y mientras pensaba en esto y en otros episodios de su vida, una lágrima solitaria resbaló por su mejilla arrugada y reseca. Justo en ese momento entró el médico y la mayor de sus hijas que la besó y se sentó en la cama al lado suyo.
-¿Cómo está abuelita?, ¿ya lista para irse?
-En eso estaba pensando doctor, ¿ya me puedo ir?
-Sí madrecita, a eso vengo, a platicar con ud., escúcheme con cuidado....
Y mientras el doctor empezaba a hablar, la hija sollozando quedito, apretaba con fuerza su mano...
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Luz, 2007