
En nuestro calendario, la semana de siete días empieza con el Domingo, y no como todos damos a pensar en el Lunes. Los lunes, generalmente comienzan las semanas laborables en la mayoría de los trabajos y tal vez por ello, tendemos a pensar que el primer día de cada semana es un lunes.
Asi pues, el domingo, es el día que consideramos último de la semana que acaba y además, el día antes de volver al trabajo (escuela, obligaciones, etc.,) Los días domingos son por lo tanto, días que a partir del mediodía nos acercan, inexorablemente, al fin del asueto, el abandono o la simple libertad del "me-vale", días en consecuencia que albergan un buen cúmulo de melancolías, frustraciones, depresiones, angustias y, ¿porqué no?, tambien momentos para ejercer filosofía pura nacida de la mejor de las inspiraciones: la holganza.
" domingo en la mañana... soleado... flojera total, pero con muchos pendientes que quedaron de la semana pasada y que amenazan el inicio de la entrante, pero que no llegan aún a perturbarme lo suficiente para arruinar mi domingo... ya veremos a mitad de semana como ando... je
acabo de desayunar granola, me estoy comiendo una pera y en una hora más o menos voy a correr a un parque que hay por aquí como usualmente hago todos los domingos.... ¿uno es lo que hace? ... de chavo pensaba que más bien uno es lo que piensa... siguiendo al colega descartes... pero ya no estoy tan seguro ahora......
el hastío es pavo real que se aburre de sol en la tarde... zaz!!! vaya que el hermano agustín ha de haber estado bien arriba para acuñar tal frase.
[...]
PD: ¿conoces a moody blues? ... dawn is a feeling..." *
Y yo leo esto y me pongo a pensar si uno es lo que hace..o uno es lo que piensa..o lo que come, o lo que dice, o lo que escucha o lo que cree...
¿Y si uno es simplemente lo que es? sin más averiguar, o teorizar.
Un día, un domingo tal vez, uno se queda un momento parado a la orilla del camino, mirando pasar la vida como un río y en ella todo lo que un momento antes importaba, apremiaba o animaba, pero simplemente por alguna circunstancia extraña, salimos de aquella corriente y nos quedamos de pie, mirando con fijeza hasta que esa misma fijación hace que perdamos de vista lo que esta ante nuestros ojos y de repente empezamos a visualizar lo que no está ahí, o si está, pero no lo distinguíamos.
Y se nos ocurre que somos diferentes, o que, siendo iguales, algo en nosotros conforma una diferencia: LA diferencia. Entonces empezamos a imaginar que puede ser esa diferencia, entonces comenzamos a preguntarnos quienes somos y que es lo que nos hace ser.
Regresamos sobre nuestros pasos, tratamos de definir el camino que recorrieron tantos antes de nosotros, el camino que muchos recorren junto a nosotros y el camino que se extiende hacia el horizonte y que tal vez ya no nos toque transitar y examinamos con cuidado nuestras huellas ¿porqué pisamos aquí y allá?, ¿porqué nos detuvimos en este punto, o porqué tomamos a la derecha, o la izquierda en aquella bifurcación?
Pensamos que pensamos y tal vez sólo fue un momento de irracionalidad pura, ¿será que en aquel instante cerramos los ojos ante los hechos y nos guiamos por el sentimiento? ¿será que un simple detalle, nimio en apariencia, un descuido, un pequeño tropiezo, -un rayo de sol que nos deslumbró y nos cegó por un momento- hizo que desviáramos una fracción de segundo la atención y esa milesima de tiempo en el pasado nos arrastró a kilómetros y años de distancia de nuestro objetivo inicial?
Somos lo que somos por un sinfín de circunstancias a cual más aleatorias e impredecibles, desde nuestra concepción hasta nuestra muerte, la condición de nuestro ser deviene en múltiples factores al azar que se conjugan con algunas pocas desiciones que arrogantemente proclamamos como nuestro libre albedrío.
Y cuando llego a este pensamiento, me recuerdo que no es domingo, que es lunes, o martes, o cualquier otro dia "hábil" y que es pasada la medianoche, y que tengo que madrugar pues la agenda marca un buen número de tareas que no sólo tienen que hacerse, sino que da la casualidad que debo hacerlas yo. Y la filosofía de media semana termina resolviendo que somos lo que se pueda sin más discusión, y mientras tanto, sin darme cuenta, asi como tampoco me dí cuenta cabal de en que momento me salí del camino y me quedé parada haciendo castillos en el aire, estoy de nuevo en la corriente de la vida "normal" pensando antes de dormirme: "caray, lo que se le puede ocurrir a una leyendo para que sirve un domingo".
Luz, 2008
* De un mail enviado a mi correo por un amigo que espero no le moleste el haberlo citado. Y si, alguna vez he escuchado a moody blues, aunque debo reconocer que no soy conocedora.
Gracias, bladerunner.




