domingo, 27 de diciembre de 2009

6 DE ENERO



Orión, (el Cazador), es una constelación prominente, quizás la mejor conocida del cielo. Sus estrellas brillantes y visibles desde ambos hemisferios hacen que esta constelación sea reconocida universalmente (visible durante el invierno en el hemisferio norte, verano en hemisferio sur).
En la Mitología egipcia la estrella de Orion estaba asociada al dios Osiris.





Durante muchos años creí firmemente en la visita puntual de los Reyes Magos el 6 de Enero.
Era todo un año, todo un largo año de esperar para los pedimentos de juguetes (juguetes ante todo) con la absoluta certeza de que llegarían.
Eran otros tiempos, o no, tal vez sólo era que eramos un poco más ingenuos, o inocentes, o ... todo ello aunado al hecho de que la precaria situación ecónomica en casa, ayudaba en mucho a mantener viva la "magia" de la celebración.
Efectivamente, con un gasto doméstico que se mantenía al día, sin mucho o nada para ahorrar o hacer compras superflúas o anticipadas, generalmente el dinero llegaba con prisas el 5 de Enero ya bastante tarde.
Mi madre se ocupaba en mantener a raya nuestra natural impaciencia y excitación por la fecha que ya estaba a unas horas. Nos reconvenía a cada momento que había que estar tranquilos, ser obedientes, cumplir con las tareas y sobre todo..portarnos bien -por lo menos ese día-, ya que los reyes nos miraban desde el cielo, y en el ínter, dormir a la hora de siempre, porque si acaso pasaban por nuestra casa y se daban cuenta que estabamos con el ojo abierto esperando.., pasarían de largo sin dejarnos los anhelados regalos.
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Mi padre llegaba del trabajo, cansado como siempre, pero antes de sentarse a tomar la cotidiana merienda, nos llevaba al patio, y ahí, en el cielo despejado y oscuro del invierno nos volvía a señalar las tres estrellas brillantes y alineadas que año con año esperábamos ver..." ¿los ven..? ahi están como siempre..., los reyes que están mirando como se portan.., y que vayan a dormir para poder llegar..."
Y temblando de frío en la noche de invierno, nuestras caras rojas por el frío se llenaban de sonrisas y sentía como en el pecho, el corazón me latía con más fuerza.., si, ahí estaban..los Reyes Magos, como año tras año, puntuales a la cita de venir a compensarnos por todo un año de paciente espera...
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Corríamos a nuestra cama, y mi madre al arroparnos nos volvía a recomendar que durmiéramos pronto.., " porque si los reyes pasan y estás despierto.., adiós juguetes..."
Y cerrabamos los ojos con fuerza, esperando que el sueño llegara y la noche pasara como un suspiro, rápidamente...
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Yo no sabía entonces que en esas fechas, los comercios trabajaban toda la noche. Que en los mercados y puestos callejeros, la romería estaba a pleno, en el ir y venir, de todos los padres de familia que recorrían una y otra vez las mismas calles buscando el juguete solicitado, o, muchas veces, el que su bolsillo les permitía, tratando de que la ilusión no se terminara.
Yo no sabía que mis padres se levantaban a media noche y salían al frío de esa madrugada de 6 de Enero a unirse a todos esos Reyes Magos de carne y hueso que buscaban y rebuscaban no un juguete, algo más grande, la ilusión y la fé de unos corazones de niños que dormían en casas humildes soñando con un regalo mucho tiempo esperado.
Yo no sabía eso, por eso, cuando en la calle, en la escuela, en donde fuera.., por algún motivo alguien me decía con un tono de burla y suficiencia "los reyes magos no existen.., son los papás quienes compran los juguetes..", yo sacaba un poco mi pecho y erguía algo más la figura para decir con toda la fé y la convicción que me era posible que no.., que no era cierto.., que los Reyes Magos si existían y que, inclusive, se les podía ver en el cielo..., por la noche.., tres estrellas muy brillantes que sobresalían sobre las demás.., sólo en estas fechas, sólo cuando los reyes se acercan, para vigilar que nos portemos bien y cuidar que a nadie le falte su regalo.
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Pasaron los años, un tiempo después supe que esas 3 estrellas son parte de una constelación: la constelación de orión, forman su cinturón. Y que, precisamente orión, es una de las constelaciones más conocidas y fáciles de ubicar en el firmamento.
También supe que, efectivamente, eran mis padres quienes año tras año, dejaban nuestros juguetes y regalos al pie de nuestra cama.
No obstante, en estas fechas, por las noches, yo sigo mirando el cielo y escucho la voz de mi padre: "¿los ves..?" y mi cara enrojece por la emoción, mi corazón late más aprisa..y aún creo que si, que están ahí mirando si me porto bien..y esperando para dejarme mi obsequio.., el 6 de Enero.



luz, 2009

DESOLACION






Reflejos vacilantes,
imágenes quebradas
en el caleidoscopio de un espejo roto;
gotas espesas y oscuras
que dejan su rastro de sal
sobre una piel reseca y cuarteada
como horizonte de calina.

Y aquí yo,
aqui...
...yo
lo que sea que eso signifique...


**********


Desiertos páramos,
océano de sal
y un horizonte tembloroso de espejismo.

Espacio abierto,
vacío...
de sol de plomo y un viento de filo despiadado,
que no cesa.

¿Que viste aquí?
¿Qué rayo de esperanza te condujo
hasta mí?
Noche cerrada,
sin luna y sin estrellas.

Pero paciencia, amor, paciencia...
nadie lo sabe,
más, bajo el manto frío de la salina,
aún late un corazón
que tiene vida.


**********


Sigo aquí.

Estatua de sal petrificada,
suspendida en el tiempo,
y olvidada.

El viento estrella sus espadas
de filos acerados,
el cielo descarga su furia
inclemente en helados
torrentes de aguacero;

y sigo aqui
incólume y estoica
condenada...


**********


Bajo la misma luna
mis pasos siguen recorriendo
esta calle infinita del olvido.

La misma sombra breve,
encorvada en sí misma,
contrahecha.

Vapor azuloso que la envuelve,
aura macabra,
toque de luz iluminando apenas
el oscuro pasaje de la pena.

Alma olvidada,
negro y reseco corazón
sin pulso, sin vida, sin aliento...
y bajo la misma luna,
mis pasos siguen,
siguen resonando
en el oscuro y vacío corredor de la tristeza.



luz, 2009

jueves, 17 de diciembre de 2009

EPITAFIO






Hace tanto que dejamos de importarnos
que fuimos tomando nuestro rumbo por senderos
cada vez más alejados
nuestras voces que solían ser susurros amorosos y callados
por la distancia,
por el desgano,
se hicieron palabras estridentes.., tanto,
que lo mejor fue sellar nuestros labios
y dejar que el silencio siguiera cavando
el foso profundo que nos ha separado.

Increíble que un día, no hace mucho,
nos hubiera parecido inconcebible el
pasar un sólo día sin encontrarnos
sin hablarnos,
sin mirarnos...
hoy lo increíble es que pasen los días
uno tras otro,
las semanas
y nosotros sigamos aquí, como si nada
sin preguntar, sin extrañar, sin lamentar...

Me duele lo que fue nuestro amor
me duele tanto,
este pobre cádaver que se pudre a la intemperie
y nosotros aquí,
a su lado
le miramos sin hablar y nos decimos que
no hay tal.., que sigue estando,
todavía...

Y aún frente al despojo maloliente y descarnado
nos hablamos sin mirarnos y decimos: "aún te amo"
y esas miradas ausentes y escondidas
y esas palabras huecas y anodinas
son un golpe más para el caído,
y sal sobre la herida de mi alma compungida.

Habría que enterrarlo,
habría que tomar todo ese desdén,
toda la indiferencia,
toda el cansancio, el hastío y la pereza
conque lo torturamos (y acabamos matándolo)
..y ponerlo sobre él, como un sudario
y dejarlo ahí, enterrado, seguir nuestro camino
y olvidarlo.

luz, 2009
Si, seguir nuestro camino.., pero solos, sin aquella espina perenne en el corazón que se remueve cada vez que te miro.., o que me llamas..
Decir adiós, y que asi sea...