
Orión, (el Cazador), es una constelación prominente, quizás la mejor conocida del cielo. Sus estrellas brillantes y visibles desde ambos hemisferios hacen que esta constelación sea reconocida universalmente (visible durante el invierno en el hemisferio norte, verano en hemisferio sur).
En la Mitología egipcia la estrella de Orion estaba asociada al dios Osiris.
Durante muchos años creí firmemente en la visita puntual de los Reyes Magos el 6 de Enero.
Era todo un año, todo un largo año de esperar para los pedimentos de juguetes (juguetes ante todo) con la absoluta certeza de que llegarían.
Eran otros tiempos, o no, tal vez sólo era que eramos un poco más ingenuos, o inocentes, o ... todo ello aunado al hecho de que la precaria situación ecónomica en casa, ayudaba en mucho a mantener viva la "magia" de la celebración.
Efectivamente, con un gasto doméstico que se mantenía al día, sin mucho o nada para ahorrar o hacer compras superflúas o anticipadas, generalmente el dinero llegaba con prisas el 5 de Enero ya bastante tarde.
Mi madre se ocupaba en mantener a raya nuestra natural impaciencia y excitación por la fecha que ya estaba a unas horas. Nos reconvenía a cada momento que había que estar tranquilos, ser obedientes, cumplir con las tareas y sobre todo..portarnos bien -por lo menos ese día-, ya que los reyes nos miraban desde el cielo, y en el ínter, dormir a la hora de siempre, porque si acaso pasaban por nuestra casa y se daban cuenta que estabamos con el ojo abierto esperando.., pasarían de largo sin dejarnos los anhelados regalos.
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Mi padre llegaba del trabajo, cansado como siempre, pero antes de sentarse a tomar la cotidiana merienda, nos llevaba al patio, y ahí, en el cielo despejado y oscuro del invierno nos volvía a señalar las tres estrellas brillantes y alineadas que año con año esperábamos ver..." ¿los ven..? ahi están como siempre..., los reyes que están mirando como se portan.., y que vayan a dormir para poder llegar..."
Y temblando de frío en la noche de invierno, nuestras caras rojas por el frío se llenaban de sonrisas y sentía como en el pecho, el corazón me latía con más fuerza.., si, ahí estaban..los Reyes Magos, como año tras año, puntuales a la cita de venir a compensarnos por todo un año de paciente espera...
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Corríamos a nuestra cama, y mi madre al arroparnos nos volvía a recomendar que durmiéramos pronto.., " porque si los reyes pasan y estás despierto.., adiós juguetes..."
Y cerrabamos los ojos con fuerza, esperando que el sueño llegara y la noche pasara como un suspiro, rápidamente...
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Yo no sabía entonces que en esas fechas, los comercios trabajaban toda la noche. Que en los mercados y puestos callejeros, la romería estaba a pleno, en el ir y venir, de todos los padres de familia que recorrían una y otra vez las mismas calles buscando el juguete solicitado, o, muchas veces, el que su bolsillo les permitía, tratando de que la ilusión no se terminara.
Yo no sabía que mis padres se levantaban a media noche y salían al frío de esa madrugada de 6 de Enero a unirse a todos esos Reyes Magos de carne y hueso que buscaban y rebuscaban no un juguete, algo más grande, la ilusión y la fé de unos corazones de niños que dormían en casas humildes soñando con un regalo mucho tiempo esperado.
Yo no sabía eso, por eso, cuando en la calle, en la escuela, en donde fuera.., por algún motivo alguien me decía con un tono de burla y suficiencia "los reyes magos no existen.., son los papás quienes compran los juguetes..", yo sacaba un poco mi pecho y erguía algo más la figura para decir con toda la fé y la convicción que me era posible que no.., que no era cierto.., que los Reyes Magos si existían y que, inclusive, se les podía ver en el cielo..., por la noche.., tres estrellas muy brillantes que sobresalían sobre las demás.., sólo en estas fechas, sólo cuando los reyes se acercan, para vigilar que nos portemos bien y cuidar que a nadie le falte su regalo.
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Pasaron los años, un tiempo después supe que esas 3 estrellas son parte de una constelación: la constelación de orión, forman su cinturón. Y que, precisamente orión, es una de las constelaciones más conocidas y fáciles de ubicar en el firmamento.
También supe que, efectivamente, eran mis padres quienes año tras año, dejaban nuestros juguetes y regalos al pie de nuestra cama.
No obstante, en estas fechas, por las noches, yo sigo mirando el cielo y escucho la voz de mi padre: "¿los ves..?" y mi cara enrojece por la emoción, mi corazón late más aprisa..y aún creo que si, que están ahí mirando si me porto bien..y esperando para dejarme mi obsequio.., el 6 de Enero.
luz, 2009

