martes, 2 de octubre de 2007

HABLANDO DE AMOR.






Hablando de amor, específicamente el amor de pareja, el amor que pudiera ser el más egoísta e interesado, tal vez. El amor que paradójicamente pudiera ser el menos "amoroso".


¿Qué pasa cuando el sentimiento amoroso dirige su atención y/o su energía hacia el objetivo "pareja"? pues que entran en juego varias situaciones a nivel fisiológico y psicológico que provocan las reacciones más extrañas y nos llevan a extremos por demás disímbolos.




Generalmente el objetivo amoroso en esta caso parte de una necesidad, una carencia individual, y eventualmente, influye de gran manera el aspecto social que implica reglas de conducta grupales y formas de vida impuestas por la mayoría. Es decir, en una sociedad en donde se considera a la familia como célula fundamental del grupo constituido, y en donde el vivir en pareja preferenciando la permanencia del individuo mediante la procreación, este factor viene a ser un punto referencial para la necesidad del individuo por no permanecer solo; esta es sin duda, una condicional que le es inducida por impronta desde su más temprana edad.




Por otro lado, está también el aspecto fisiológico, mientras se desarrolla nuestra vida, estamos presenciando cada día los cambios que va sufriendo el cuerpo físico. Desde que nacemos hasta la muerte, el cuerpo humano vive en un constante cambio, por más que sólo sea el envejecer, mueren y nacen células cada día, se crece, se llega un pináculo de desarrollo y a partir de ahí se decrece. Y en cada una de esas etapas, el organismo nos va enviando diferentes estímulos.., que se cubren -o no- de una u otra manera y que por lo mismo nos van marcando pautas de conducta. Dentro de ellas, está el aspecto sexual. Es generalmente en la etapa de la pubertad, cuando los órganos sexuales alcanzan su madurez y las glándulas encargadas de estimularlos empiezan a lanzar sus descargas de hormonas evidenciando que el cuerpo es apto para la reproducción, cuando las ansias "amatorias" se manifiestan de manera más patente, y -por una razón puramente física y hormonal podríamos decir- se busca entonces con singular alegría al objeto de nuestro "amor" (carnal).




Y recordemos que también tenemos lo que se llama intelecto y sentimiento, un factor psico-emocional que nos impulsa por alguna razón proveniente de un resorte emocional o racional (a veces) a desear o buscar una pareja que alivie esas necesidades emocionales, intelectuales o ambas.


El caso entonces, es que nos encontramos ante un impulso por demás egoísta e interesado. Generalmente estamos ante la necesidad de llenar un vacío, un satisfactor que tal vez algo burdamente, podríamos comparar con el comer, dormir, o simplemente cohabitar por el simple instinto. Y bueno, claro que en el proceso, se encuentran un montón de circunstancias a cual más singulares y que en muchos casos parecerían únicas o extraordinarias. El enamoramiento -ese idílico estado que comprende el momento de dar con el objeto de nuestro deseo hasta el despertar a la realidad de que tal vez no era todo lo maravilloso que creímos- conlleva un cúmulo de sensaciones psicosomáticas que han provocado o inspirado todo el universo de conceptos, apologías, monumentos, homenajes, tratados filósoficos, investigaciones cientifícas, y un extenso etcétera de situaciones en torno y a propósito del AMOR, asi con mayúsculas y con esa entonación que implica acaso, el talante de sublimidad y arrobo con que se nombra algo sagrado.


Pero no, tristemente parece ser que no hay tal, que todo parece reducirse al plano más terrenal y práctico que existe. Y que por más que al momento de mirar con ojos entornados al objeto de nuestro "amor" pensando que la vida sin él/ella no es vida, no estamos sino pensando en nuestras egoístas necesidades personales y planeando -desde ya- la mejor manera de solventarlas. En todo caso, y dado que es lo que hay, no creo que tenga nada de extraordinario el disfrutarlo de la mejor manera, dejando que nuestras endorfinas hagan de las suyas retozando a gusto, mientras nos dejamos llevar alegremente por el "sublime sentimiento" del AMOR.


Luz, 2007.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario