domingo, 28 de octubre de 2007

FUERA ROPA.



Hace unos meses -en Mayo pasado, 5 meses a saber-, el sr. fotógrafo (no es gratuita la referencia a Cantinflas y una de sus buenas películas) Spencer Tunick llegó a la cd. de México a realizar uno de sus estudios ("instalaciones" les llama él) de personas desnudas en grandes cantidades. Fue en la plaza de la constitución de la capital y ahí se pudo ver a la masa de "mexican curious" todos de pensamiento liberal y actitud contestataria (según sus propias declaraciones), un buen número de nostálgicos del "flower power" y el espíritu de Avándaro, yuppies de nuevo cuño, y espontáneos de los que lo mismo van a la presentación del último libro de Monsiváis, un concierto en vivo de los Tigres del norte, o un mitín de apoyo para protestar contra todo lo que pueda ser protestable. En fin, un verdadero collage a gusto del ecléctico más exigente.

Volveré a expresar mi opinión acerca de lo que pienso de esas congregaciones, que a más de todo, es muy simple y poco sesuda. Por mi parte creo que el despojarse de la ropa para manifestar algún tipo de "actitud" o "postura" ante la vida es válido, como lo sería cualquier otra situación -el escribir por ejemplo-, siempre y cuando fuera una determinación personal, individual en tanto que se está haciendo uso de una facultad de libre albedrío. Me dirán que el optar por desnudarse es algo personal, sí estoy de acuerdo. Mi pregunta ahora es: ¿cuántos de los que acudieron y acuden a esas "instalaciones" (las llamaré así por comodidad) van por la vida desnudos, ellos solos, sin estar cobijados por una multitud anónima, y sin que haya un simpático mercader (si el sr. fotógrafo hace su trabajo por un sentido "gracias" hagánmelo saber para devolverle algo de crédito al caballero) gritando con un megáfono lo que deben hacer y la posición que deben adoptar? Que por cierto, una de ellas es bastante poco favorecedora, pero esa discusión ya caería por poco en los terrenos del albur y el doble sentido y no es el caso en esta ocasión.

El punto es, que no me queda muy claro si de verdad estamos ante una "manifestación de libertad llena de sentido de hermandad, humanidad y valor" (la frase anterior no es textual, pero algo así me comentaron dos que tres personas que estuvieron fascinadas con la experiencia y de las cuales tengo una muy respetable opinión) o se trata simplemente de una forma más de enajenación por la cual un buen número de personas se auto-validan por el hecho de formar parte de lo que el stablishment (bueno, pongámonos sesenteros con los conceptos si de eso se trata) cataloga como contestatario.

Sería bastante irónico esto último, pero no irrazonable, en tanto que ejemplos hay muchos de como lo más fácil para acabar con una forma de manifestación radical o sub-cultural es asimilarla y volverla "oficial" adaptándola a la moda imperante. Modos de hablar, de vestir, de actuar.., que en su momento fueron manifestación de rebeldía, contracultura, underground, "protesta", fueron asimilados por la mayoría, puestos a disposición de la masa consumidora y acabaron ahí sus nobles aspiraciones de ser oposición.

Entonces, que se puede pensar de alguien que se autonombra independiente y libre pensador y actor, si una de las formas que utiliza para afirmar esta posición es ponerse en la fila de un montón de alienados que se desnudan y se posicionan dócilmente a las órdenes de un gordito con megáfono que anda por el mundo aglomerando a las mismas multitudes para inmortalizarlas con diferentes paisajes de fondo, pero mostrando siempre la misma masa amorfa de borregos.

Bueno, ya se me salió lo de borregos, pero la analogía se me ocurrió a partir de que he observado a esos perros pastores australianos que están muy bien entrenados para reunir a un rebaño de ovejas con unos cuantos ladridos y una que otra amenaza de "mordida" (evidentemente, los borregos también están bien amaestrados, porque obedientemente se someten a la "voz de su amo", el perro en este caso)

Bien sé que muchos (si no es que todos) disentirán de mis pobres y desfasados argumentos, pero se me ocurrió volver a manifestarlos ahora que el fotógrafo de marras amenaza con tomar por asalto nuevamente a la dócil y bien dispuesta sociedad "libre-pensante", contestataria y propositiva de México para armar de nuevo su tinglado -perdón "instalación"- en las pirámides de Teotihuacán, ante lo cual sólo me quedaría añadir que ojalá Tláloc, Huitzilopochtli o hasta el benévolo Quetzalcoátl le manden algún tipo de señal (con la venganza de Moctezuma estaría bien) para que desista de sus bienintencionadas aspiraciones.

Por lo demás, cada quién sus complejos y la sui-generis manera que tenga de resolverlos.


Luz, 2007.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario