viernes, 30 de agosto de 2013
EL PRINCIPIO
Un día,
dos...
y la costumbre se mantenía:
estar; sin querer reconocer que lo esperaba.
Un día,
dos...
y el juego continuaba:
estar; sonriendo, paciente,
sabiendo que todo era cuestión de tiempo.
Un día,
dos...
y el azar intervino,
la misma charla impersonal, y de repente:
- Adolorido ¿sabes?,
he tenido un accidente,
en el subte,
me han llevado a urgencias, algo de sangre, poca cosa...
Un día,
dos,
cualquiera,
y ya estaba ahí, a su lado,
rendida, entregada...
- ¿Accidente?, ¿estás bien...?
Y la sonrisa franca,
plena,
enamorada;
un día cualquiera,
un día especial.
- Sí, muy bien. Justo en este instante, mejor...
En el principio...
luz, 2013.
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