viernes, 13 de septiembre de 2013

PENSANDO








A veces lograba pasar todo un día sin pensar. No era fácil, tenía que estar constantemente atenta para evitar que las ideas empezaran a dar vueltas como negras mariposas. Negras mariposas.., eso eran. En las oscuras cavidades de su mente, había esa negra alfombra que todo lo cubría, parecía un páramo muerto y silencioso, pero, si no tenía cuidado, si no caminaba despacio y en silencio sobre ese negro manto, los recuerdos, sin tardanza, levantaban el vuelo y entonces llenaban el vacío con ese rumor sordo, ennegrecían aún más el espacio con sus oscuros mantos, gráciles y vaporosos.

Pero había días que podía pasar en blanco. A su alrededor siempre sonreían cuando contestaba: "nada, yo nunca pienso en nada", y es que al ver su concentración, su mirada que parecía mirar a un punto muy lejano -tanto en distancia como en tiempo-, su media sonrisa a veces, otras un gesto que no se sabía si era tristeza, enojo o simplemente indiferencia, al ver esto, solían preguntar: "¿En qué piensas?" y la sonrisa incrédula.., el comentario a medias enojado, a medias divertido: está bien, si no quieres decirme, no me digas.
Se había cansado de querer explicar. En todo caso, ¿qué podría explicar?, ¿cómo podía hablar de su constante temor de enfrentar las ideas, los recuerdos, los pensamientos de días más felices, y de los días en que esa felicidad se había esfumado? 

Todos vivimos de recuerdos, somos, al final del día, un costal de recuerdos, de historias, de experiencias. Aprendemos a discriminar, olvidamos algunas cosas, recordamos otras. Vivimos el día a día haciendo planes, tomando decisiones, apelando a nuestra mente para diseñar un "plan de navegación" que nos permita transitar por esto que llamamos Vida. Y hacerlo de una manera eficaz, productiva, placentera, feliz...
Aunque no todos. Quería pensar que tal vez no era la única persona con esa ¿cómo llamarle?: ¿obsesión?, ¿miedo?, ¿manía...? 

En fin, no siempre lo conseguía, pero a veces, a veces lograba pasar todo un día sin pensar. Un día, si no feliz, por lo menos en paz. Con un mínimo de tranquilidad, de calma. Era como dormir, en esas ocasiones en que el sueño era una sucursal de la muerte: cerrar los ojos y perderse, sin saber, sin recordar, sin pensar...
Y en eso estaba cuando escuchó una voz:
-¿en qué piensas?

- En nada, yo procuro no pensar. Es más, me esfuerzo en no pensar...
- Mejor dí: "que te importa" es más sincero.
...
Sonrisa, ni pensar en buscar explicaciones..¿para qué?


luz, 2013

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