jueves, 21 de noviembre de 2013
RECUERDOS (QUE NO LO SON)
Pidió tantas veces el olvido.
Tantas.
Y un día, la vida, el destino, Dios o los ángeles,
tal vez por misericordia,
quizás por fastidio,
le concedieron la gracia.
Estaba en una nube
(tal vez sólo era una mañana nublada)
y escuchó la voz que le decía:
"a partir de hoy, no hay recuerdos en tí,
comenzarás de cero y todo,
todo lo vivido, bueno o malo, será olvido"
Tan cansada,
tan desesperanzada y falta de fé estaba que no lo creyó.
La voz todavía preguntó:
"Aún puedes arrepentirte, ¿estás segura?"
-Lo sabía, se dijo. Es una broma, no es posible.
Y contestó con algo que ya no era ni rabia,
ni desencanto,
una voz que ni siquiera era voz,
un pensamiento:
"Estoy segura, si no puedes darme el olvido,
yo te daré mi vida"
Y así fue que se levantó a la vida,
una nueva,
en donde los recuerdos que tanto la habían atormentado se habían ido.
¿Recuerdos?
Ella no tenía recuerdos,
ni para bien, ni para mal.
En su mente no había nombres, ni lugares.
Ni fechas, ni aniversarios, ni rostros, ni palabras.
Nada.
Una hoja en blanco,
pura, prístina, infinita...
Estaba lista para sonreír,
lista para abrir los brazos y levantar ese vuelo imaginario
de alegría,
de júbilo por no tener ya esa losa cubierta de espinos
aprisionando su corazón,
ennegreciendo su vida.
Estaba lista para mirar otros ojos,
para pronunciar otros nombres,
para empezar a almacenar otros recuerdos,
más nuevos,
más alegres,
más serenos...
Y entonces Él llamó,
un "Él" cualquiera,
un "Él" que había sido borrado de su mente,
que habían arrancado de su corazón como quién arranca la piel de un fruto,
llevándose parte de su carne,
dejando sangre viva en donde hasta ahí, sólo las huellas de sus manos,
de sus besos se encontraban.
"Él" llamó y como quién cae en un pozo sin fondo,
todo regresó de golpe a su cerebro,
a sus sentidos,
a todo lo que era, todo lo que había sido...
Pidió tantas veces el olvido.
Tantas...
luz, 2013
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