
Silvestre sabe sin duda quién manda y marca el paso entre nosotros. Lo sabe y ejerce su tiranía con tal dulzura y calculada frialdad que a veces me pregunto (no sin un sentimiento de mal disimulado espanto) cuales serán sus pensamientos, sus verdaderas intenciones, cuando, apaciblemente acurrucado en el hueco de mi brazo, me mira tan fijamente que acaba por vencer en ese "duelo visual" no declarado del que siempre sale triunfante.
******* O *******
-Me gusta verte, es más, me encanta verte con esa ropa: vestida... o desvestida a medias.
-¿sí?
-Por supuesto. Cuando te veo así, me dan ganas de poseerte, de atarte, de tomarte de manera bastante salvaje. Tú sabes..., el verte así hace que surja mi parte más animal, mi lado más perverso.
******* O *******
A veces, Silvestre me pone verdaderamente mal. De un tiempo acá ha dado en desaparecer: inesperada y también indefinidamente.La primera vez que sucedió me angustié en serio, lo imaginaba perdido, hambriento, quizá golpeado, malherido o...muerto. Ya me había dado muestras de su carácter violento, de su temperamento agresivo y pendenciero.Pero regresó, cual si apenas se hubiera ido hacía unos minutos. La angustia y el alivio se mezclaron y al mismo tiempo que le dirigía los regaños más ásperos, lo quise cubrir de besos. Se dejó hacer por un momento y luego me regaló esa mirada oscura y fija que me indicó que era momento de dejarlo antes de probar sus garras.
****** O ********
-Te extrañaba...
-mmm...? sí, yo también.
-¿porqué no te había visto? ¿has estado ocupado?
-...algo..
-Me da gusto verte, cuéntame ¿qué has hecho?
-...
-¿sí?
-Tuve un día de perros, mejor nos vemos otro día porque ahora mismo soy capaz de insultarte a ti también.
******* O *******
-mmm...? sí, yo también.
-¿porqué no te había visto? ¿has estado ocupado?
-...algo..
-Me da gusto verte, cuéntame ¿qué has hecho?
-...
-¿sí?
-Tuve un día de perros, mejor nos vemos otro día porque ahora mismo soy capaz de insultarte a ti también.
******* O *******
Un día quise dejar a Silvestre. No a su suerte, claro, tan astuto y sabiendo ser encantador cuando se lo propone, no le faltaría con quién refugiarse. Tenía de cualquier modo su alimento y techo seguro, sólo se trataba de ignorarlo, sacarlo de mi vida y de mi constante atención.
Pasó el tiempo, yo me hacía fuerte repitiéndome a diario que no me hacía ninguna falta y que esa sensación de pérdida se pasaría pronto. Que estaba mejor sin la angustia de pensar si llegaría o no; si se tendería a mi lado dándome un momento de deliciosa compañía o simplemente tomaría su alimento y luego de mirarme como el amo satisfecho mira con desdén a su esclavo daría la media vuelta y se iría.
Pero Silvestre sabe sin duda quién manda. Después de un tiempo se me acercó un día con una mirada y una actitud diferente, se dio cuenta que lo ignoraba y con toda calma se encaramó en mi cama hasta ponerse frente a mí. Reconocí la mirada aquella que a la par de asustarme me hipnotizaba y sentí su mano por mi rostro. Una mano suave que –por más que sabía que tras esa suavidad se escondían las garras que también conocía- me desarmó: extendí mi brazo como lo hacía siempre..y él tomó su lugar como el rey que tranquilamente regresa a su trono...como lo hacía siempre.
******* O *******
-¿En donde te habías metido?
-en ningún lado, siempre he estado aquí.
-ah, entonces seguimos estando...tú allá y yo aquí, juntos siempre en nuestra ausencia.
-pero pasó algo de tiempo....meses.
Pasó el tiempo, yo me hacía fuerte repitiéndome a diario que no me hacía ninguna falta y que esa sensación de pérdida se pasaría pronto. Que estaba mejor sin la angustia de pensar si llegaría o no; si se tendería a mi lado dándome un momento de deliciosa compañía o simplemente tomaría su alimento y luego de mirarme como el amo satisfecho mira con desdén a su esclavo daría la media vuelta y se iría.
Pero Silvestre sabe sin duda quién manda. Después de un tiempo se me acercó un día con una mirada y una actitud diferente, se dio cuenta que lo ignoraba y con toda calma se encaramó en mi cama hasta ponerse frente a mí. Reconocí la mirada aquella que a la par de asustarme me hipnotizaba y sentí su mano por mi rostro. Una mano suave que –por más que sabía que tras esa suavidad se escondían las garras que también conocía- me desarmó: extendí mi brazo como lo hacía siempre..y él tomó su lugar como el rey que tranquilamente regresa a su trono...como lo hacía siempre.
******* O *******
-¿En donde te habías metido?
-en ningún lado, siempre he estado aquí.
-ah, entonces seguimos estando...tú allá y yo aquí, juntos siempre en nuestra ausencia.
-pero pasó algo de tiempo....meses.
-¿tanto? Caray, no pensé que fuera así. Te extrañé, ¿y sabes? Me sigue encantando verte. Eres deliciosa ¿ya te lo había dicho? Y con esa ropa puesta...o dispuesta, aún más.
-...
-¿te alejaste porque querías “castigarme” o algo así? No vuelvas a hacerlo cariño, ¿no sabías que yo también te pienso...te necesito...demasiado?
-...
-¿te alejaste porque querías “castigarme” o algo así? No vuelvas a hacerlo cariño, ¿no sabías que yo también te pienso...te necesito...demasiado?
****** O *******
Silvestre va y viene, me exige lo que quiere (sin exigirlo en realidad) y me da lo que quiere (sin darlo en realidad tampoco), y yo asumo que así va a ser.
Creo que lo que me fascina es precisamente eso: su naturaleza que es impredecible, independiente, primitiva (que por otro lado me descubre también el puro instinto animal e irracional) y el vivir teniéndolo y no, al filo de la incertidumbre y la expectación de no saber si cuando se va de mis brazos con su andar indolente, sin voltear, sin sentir mayor pena o gozo, volverá o no.
******* O *******
-Siempre me da gusto verte.
-a mí igual, pero me voy porque estoy cansado, me caigo de sueño. Hasta mañana.
-¿nos vemos mañana?
-sí, nos vemos...bye.
Luz, 2007

No hay comentarios.:
Publicar un comentario