sábado, 9 de junio de 2007

GOTAS DE LUZ.


GOTAS DE LUZ.
A propósito de una frase leída a Jaime Sabines.*



"La noche se siente..., tiene consistencia, textura; se huele..., inclusive, dejando asomar la punta de la lengua entre los labios, se percibe la humedad que, sin duda, sabe a noche".Al encender el cerillo, la débil luz dibuja los dedos que lo aferran y unas muñecas huesudas y blancas que tentalean buscando, encuentran la vela y antes de que se apague el cerillo se mira chisporrotear el pabilo al encenderse. El círculo de luz se abre, primero vacilante, tembloroso, y alrededor las sombras crecen y se achican tomando forma mientras la flama por fin se mantiene quieta y arde ya, clara y tranquila.


Ahora las manos no son ya el par de blancos guantes que parecían surgir de la nada entre la oscuridad, ahora también se percibe el cuerpo delgado y desgarbado que toma su lugar en la silla de palma desgastada. La voz que se escucha sale de unos labios dibujados con una línea apenas un poco más marcada en una cara al igual que las manos: blanca, pálida, inexpresiva (será que también la voz posee esa misma cualidad de blancura lechosa, transparente...?) "Y si, -continúa- la noche se siente...y todo este tiempo he aprendido a reconocer cada uno de sus sonidos, de sus olores, de sus sensaciones y sabores."


Se detiene, una de esas manos blancas y serosas (será que hasta las azuladas venas han cambiado el color que da la sangre por el de ese marfil ambarino que lo envuelve?) gesticula frente al rostro, como si los dos profundos huecos que son los ojos pudieran ver sus evoluciones, y mientras continúa hablando: "aunque a decir verdad, no fui yo, es decir, no lo hice solo, el descubrir todo esto que ahora sé: el universo que existe en la noche en la que vivo."


La mano descansa ahora flácida en la pierna, la boca intenta una sonrisa (será sonrisa o es que apenas se mueven los labios articulando las palabras?) y sigue hablando: "sería mezquino de mi parte adjudicarme el crédito, la verdad es que fue ella: Luz, -no hay casualidades, sabe usted?- ella me guió, me enseñó, me descubrió..." La voz ahora se hace más íntima, lejana, cálida...(¿imaginación?, o la luz de pronto cambió también de intensidad, de cualidad...?) mientras las palabras ahora envuelven y llenan el espacio alrededor hablando de encuentros, emociones, paisajes, sueños que no lo son, realidades fantasiosas..., el tono baja cada vez más, tal vez tiene rato que dejó de escucharse y aún así el relato continúa, aunque por momentos es ininteligible, aunque se siente, se huele, se advierte en el aire inmediato...¿cómo? un misterio más de los muchos que pueblan el mundo.Aunque de repente, sin aviso ninguno, la voz vuelve a tomar dimensión y paradójicamente la luz de la vela está por extinguirse (no hay casualidades?) y se escucha la última parte del relato: "Ella llenó con gotas de amor el vacío de mis ojos ciegos...ella...Luz."


Con la última palabra se apagó la vela, la oscuridad avanzó e invadió el espacio, sólo fue un momento...porque fue entonces que Ella se hizo presente y entendí por fin aquella blancura transparente, entendí al fin porque la noche se puede sentir y como unas gotas de Luz habían podido llenar el universo de unos ojos ciegos.


Luz, 2007


* “Gotas de luz llenaron ojos vacíos, ...”
Es la sombra del agua, Jaime Sabines.

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