martes, 6 de agosto de 2013
UN DIALOGO CUALQUIERA, UN DIA CUALQUIERA.
No te conocía entonces.
- ¿Y ahora?
Ni ahora.
- ¿Cuál es la diferencia entonces?
Ahora ya sé que el miedo estaba justificado.
¿Has sentido alguna vez, esa sensación de tener un vacío en la boca del estómago? ¿ese miedo que es más intenso, porque ni siquiera sabes que es lo que lo provoca? Eso mismo sentí cuando nos conocimos.
- No lo hubiera creído, en todo caso, lo que se notó enseguida fue tu indiferencia. Casi hostilidad, diría.
Se llama mecanismo de defensa. Eso dicen...
- Creo que no sirvió ¿o sí?
No, no sirvió.
Pero no tengo toda la responsabilidad. Resistí tanto como pude.
- En eso tienes razón, tengo que admitir que yo hice todo lo posible por hacer que cambiara tu actitud, por lo menos para conmigo. Alguien podría llamarle acoso, incluso. Supongo que supiste como tocar mi vanidad; me diste en el orgullo, creo.
Yo sabía que saldría lastimada.
- ¡Ahí vas! sabes de memoria lo que pienso de esas tonterías del "destino" y la "predestinación" y todas esas paparruchas. Sí lo sabías y de todos modos te atreviste, entonces no tienes que llamarte a víctima. Además, te vuelvo a recordar que entre nosotros nunca hubo promesas, ni nada parecido.
¿Porqué sigues empeñándote en lastimarme?
- No. Eres tú la que sigues en ese empeño de auto-flagelarte. ¿Ya no te acuerdas quién comenzó esto?
- En todo caso, yo también quiero ser sincero. No todo fue simple vanidad ni orgullo herido. Tú fuiste un imán para mí, por muchas razones. Fue sincero todo lo que te dije entonces; fue real todo el sentimiento.
¿Ahora vas a probar la compasión?
- ¿Compasión? ¿A que viene esto? ¡Sigues siendo increíblemente complicada! ¡¡complicada hasta el hartazgo ¿sabes?!!
Pero es verdad, ¿qué caso tiene que a estas alturas el que menciones que todo fue sincero?. En todo caso, es algo que yo sé. A pesar de todo, yo sigo creyendo que todo fue sincero, entre ambos. No necesito que lo digas, no necesito tu compasión..., o tu lástima.
- Nunca voy a entender porqué haces esto. ¿Qué ganas? ¿Qué quieres conseguir?
Yo tampoco lo entiendo. Y sé que lo único que obtendré será hacer más grande esta brecha entre ambos. Agrandar la distancia, cavar más profundo en el abismo que nos separa. ¿Porqué lo hago?
- Creo que lo sé...
Sí, pero hazme un favor, no lo digas.
- Algún día tendrás que escucharlo, lo que es más: enfrentarlo. ¿No crees que ya es suficiente? Hace un momento me hablabas de compasión, ¿porqué no te haces un favor y muestras esa compasión hacia tí misma? Yo no..
No, te he pedido que no lo digas. Lo sé y no quiero escucharlo.
- Me voy.
Sí.
- Sabes que tengo que irme. Sabes que esto siempre termina así, que nunca lleva a nada.
Sí.
- ¿Estarás bien?
Siempre estoy bien, ¿no es así?
- Hace mucho que dejó de importarme.
También lo sé. No importa, estaré bien.
- Hasta luego entonces.
¿Vendrás.., algún otro día?
- Estoy cansado, creo que esto -por lo menos para mí- fue lo último.
Entiendo. Adiós.
luz, 2013
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario