miércoles, 3 de julio de 2013
PENSAMIENTOS EN VOZ ALTA
Leyendo en viejas cartas y papeles me encuentro con dos o tres frases que me distraen, sigo leyendo, pero en realidad ya sólo estoy pasando la vista por caracteres que no me dicen nada. Mi pensamiento ya se quedó dando vueltas en esas pocas palabras que parecieran ser el eco de mi propio sentir...
" ya tiene un buen rato que rompí con..."
Un muy buen rato, y, no obstante, sigo pensándolo: cada día, al despertar, cada noche, al ir a dormir. Las obsesiones suelen ser persistentes (claro, al fin obsesiones) y a veces quisiera poder dejar atrás el pasado. ¡Cómo si se pudiera!, lo que no entienden todos esos terapeutas y psicólogos y loqueros con los que he conversado (yo he conversado, ellos dicen que me han analizado) es que si dejo el pasado, me quedaría colgando en el vacío de mi presente.
No, no lo entienden y siguen obsesionados (no, no creo que llegue a tanto), digamos que, aferrados a la idea de que un día me curaré y dejaré atrás esos fantasmas que me tiran en la cama y me alejan de la realidad.
Allá ellos. Como dije antes, las obsesiones suelen ser persistentes, pero poco productivas...
"Un enfermo busca a otro enfermo."
Y sí, porque a pesar de que he tenido la oportunidad de salir de este hoyo, el hecho es que regreso una y otra vez a las malditas comparaciones..., y todos salen perdiendo de ellas.
Sin embargo, el objeto de mi obsesión no es, ni por mucho, el ídolo que he puesto en ese pedestal inalcanzable. No, ni siquiera cercano. Si lo analizo fríamente, es otro perdedor igual a mí.., o peor, lo cual, a decir verdad, resulta un chiste del humor más negro y retorcido; justo como los que suele gastar la vida.
Y aún así, ahí estoy, muriendo por no estar a su lado...
" Tengo la sensación de caerme, ¿y tú...? "
- A veces...
************
Hay tantas cosas que no entiendo
tantas...
y sé, que si llegara algún día a comprenderlas
sería una decepción,
un desengaño mayúsculo.
Dicen, y dicen bien,
que toda felicidad proviene de una ignorancia;
quiero,
quisiera,
permanecer ignorante.
Ojos ciegos, manos inseguras tanteando en tinieblas
sin esperar nada,
sin desear,
sin sentir el dolor de la ausencia,
de la pérdida;
la tristeza de la despedida,
el vacío del adiós.
Ojos ciegos que no sigan mirando
el árido horizonte de la soledad.
luz, 2013
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