viernes, 12 de julio de 2013

DIALOGOS






- No puedo responderte.
- ¿Es tan díficil...? Solamente es un sí.., o un no...
- No. No es sólo eso y tú lo sabes. 
   Sería reducirlo todo a blanco y negro. Y las cosas..., la vida..., no es ese absoluto; esa simplicidad tan 
   pobre, tan vulgar, tan poca cosa...

(Silencio, un minuto, dos... ¿o han sido horas, años...? )

- Y sin embargo ya me has respondido.
   Y tu respuesta es "no" ¿no es cierto?

Y el mismo silencio de antes, susurró...

- Sí...


**********


- Abre.

Silencio

- ¡Abre!, sé que estás ahí, pegada a la puerta y escuchando. Yo también te escucho y lo sabes; escucho tu 
   respiración apagada, tu corazón desbocado. 
   Ahora mismo oí el ruido de tu mano apretando tu ropa sobre el pecho, queriendo apaciguar ese latido 
   que tal vez nadie más percibe, pero que para mí es tan cierto y tan fuerte como un trueno.

....

- No, no me iré aún. Tantas veces has querido echarme de tu vida, pero ya ves: sigo aquí, aquí seguiré hasta 
  que esa respiración se apague, hasta que ese corazón tuyo reviente por fin. 
  ¿Dices que ya me has olvidado? Me río. ¿Qué lo que hubo entre tú y yo, se acabó por fin y que no te 
  afecta, ni te importa? Palabras... Abre de una vez.

Un rumor suave indicó que la puerta se arrastró lentamente, al otro lado, el doloroso espectro de lo que un día fue un ser humano asomó entre el claroscuro de la noche. A tientas estiró un brazo surcado de venas azuladas y tentaleó en el vacío de la habitación que olía a viejo, a olvido... 

- Lo sabía, hace tanto que te fuiste...
  
El silencio fue la única respuesta, entonces, ella volvió a tientas a su refugio y levantando un poco su encorvado cuerpo, cerró la puerta y se preparó para el siguiente asalto de su locura.


**********


luz, 2013

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