miércoles, 21 de julio de 2010

AGUA






El agua y el fuego nos producen una fascinación semejante;


aún así, prefiero el agua:
la corriente tranquila que mansamente
se desliza tan blanda,
tan sumisa que a veces pareciera quedarse detenida.


O el torrente violento,
las blancas crestas de agua pulverizada
que se estrellan en peñas,
que precipitan su caudal desde cumbres lejanas
que opacan con su estruendo los murmullos
y ensordecen la voz y las palabras


Prefiero el agua,
la corriente fría y clara
ese espejo engañoso en donde todo tiembla
y mis ojos parecen un cristal que se ha roto
y las lágrimas son un trozo de luna
o una cresta de estrella.


Un pedazo de espejo que devuelve un reflejo
de luz,
que enmascara el dolor o convierte las risas
en chispas de pirotecnia.


Yo prefiero el agua,
la corriente que envuelve, que hipnotiza,
la linfa que acaba llevándose consigo los recuerdos,
las ausencias,
como arrastra arenilla de ríos
o socava las rocas de granito en el implacable golpear de la marea.


Dicen que somos tierra,
yo no,
yo soy de agua,
agua de mar, insondable, profunda,
agua de sal, de lágrima.


luz, 2010

1 comentario:

  1. amiga, hacia mucho que no andaba por aquí, que alegría ver que sigas escribiendo, últimamenta ya pocos se dan el tiempo para eso.

    Disfruté mucho de leerte y de sentir tus letras....te mando un abrazo, sabes que te quiero mucho.

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