jueves, 8 de julio de 2010
VIENTO
Llegas como el viento
asi,
sin apenas sentirlo, sin aviso
Con los ojos cerrados te percibo
y sé bien que es inútil el extender mis brazos
o querer retenerte entre mis manos.
Mi cuerpo es a un tiempo, agua que se agita preludiando tormenta;
fuego, que reaviva apagadas pavesas,
y tierra, que se levanta en remolinos
al suspirar profundo de tu aliento.
Como se dobla la espiga contra el viento,
sin querer resistir, dócil ante su embate,
asi te veo venir,
llegas asi
y nada puedo hacer, sólo verte llegar
sin saber cuándo o cómo volverás a marchar...
Y nuevamente espejo cristalino serán las aguas mansas,
y la flama nuevamente será ceniza blanca
y el campo, la tierra siempre en calma
no dejará saber, el temblor tan intenso que movió sus entrañas.
Pero aquí, en el hueco que dejó la fuerza de tu paso,
se arraiga la amargura como hiedra
para cubrirlo todo,
y recordarme siempre que una vez estuviste,
y volverás de nuevo,
como el viento,
y asi también, te marcharás de vuelta.
luz, 2010
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