sábado, 2 de agosto de 2014

AMIGAS






Uno es bendecido al tener un amigo, uno solo. Esa persona
con la que puedes simplemente estar en silencio, y sabes que
el afecto está ahí, flotando entre ambos, tejiendo lazos
 que se afianzan con nudos firmes hechos de 
sonrisas y carcajadas, de lágrimas compartidas, de confidencias
hechas a media voz, endulzadas con tazas de café o trozos 
de chocolate. 
Uno es bendecido cuando puede llamarse amigo de alguien más,
de un semejante que comprende, que comparte, que entrega su
mano y en ella va su corazón y su alma, simplemente por ser así:
amigo.
¿Y si son varios? ¿sí hablamos de un círculo de amigos que
han encontrado en la compañía de uno, un motivo para confiar,
para reír, para llorar también, para reflexionar y compartir 
la vida, por más que sólo sea un minuto de ella?
Uno podría pensar que es demasiado, que solamente el tener un amigo
ya sería extraordinario, pero ¿varios? 

Aún más, digamos que ese círculo de amigos son mujeres.
Digamos que estamos enmedio de una reunión de MUJERES, así con
mayúsculas, que son amigas. Mujeres que llevan en sí tal cantidad
de sabiduría, de belleza, de alegría, de ternura, de sensibilidad,
de amor... Mujeres que pueden ser tan diametralmente opuestas en
sus gustos, sus intereses, su pensamiento y su origen, pero que
no obstante, están ahí, al llamado de esta persona que es su amiga,
esta persona a la que han honrado con su tiempo, su afecto y su
interés.
¡Qué afortunada entonces, sería esa mortal que pueda decir que 
tiene esa dicha! ¡Qué bendecida de saber que no importando distancias,
ni idiomas, ni diferencia ninguna, puede contar no con una, sino
con varias amigas de este calibre, de este valor, de esta calidad!
Y sí amigas, hoy durante un buen rato me imaginé conversando con todas,
reunida con todas y haciendo, todas, un círculo de luz desde cada
lugar en donde se encuentran. 
Y yo ahí, agradecida y feliz, reconociendo el gran valor de cada una, todo 
lo que cada una tiene para enseñar, para dar de forma tan generosa;
honrada de poder estar entre ustedes e interiormente dando
gracias por haberlas encontrado en mi camino. 

Hoy estuve pensando en todas, que eso hago a menudo, pero quize
escribirlo, expresarlo, porque es verdad que damos siempre cosas por
sentado, que creemos, tontamente, que los demás tienen que adivinar
nuestros pensamientos, lo que sentimos, lo que no decimos y tampoco
demostramos muy a menudo.
Las quiero mucho, me honra su amistad y constantemente
aprendo de cada una de ustedes.
Gracias a todas, por la bendición y el lujo de su amistad. 

luz, 2014

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