martes, 21 de enero de 2014
INDECISION
Quiso darle una flor pero pensó que era muy poco,
demasiado poco...
Así que amontonó sueños y canciones,
arrastró desde su soledad todas las lágrimas derramadas
y tiñó la tarde con la rojiza sombra de tantas y tantas
heridas mal cerradas.
Escogió con cuidado las palabras,
-sacadas de todos esos días interminables
de solitarios monólogos-
y armó con ellas un camino de frases de esperanza...,
de tímida ilusión.
Pero aún era muy poco,
era tan poco...
Pasó a su lado, y como hacía siempre,
esquivó su mirada y la ignoró.
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Sigue existiendo ese vacío:
ese espacio vasto y desolado de oscuridad y silencio.
Como recorrer una calle sombría y solitaria,
en esa hora de la madrugada en donde sólo se escucha
el eco lúgubre y melancólico de los propios pasos.
Un sonido que parece extinguirse en sí mismo.
Un golpear apagado que se acompasa así, con el triste latir del corazón.
No importa cuánto tiempo ha pasado,
cuántas veces ha existido el enojo, el llanto, la rebeldía,
ni cuántas veces una fugaz sonrisa agridulce haya venido a regar con una lágrima
el inmenso desierto del olvido.
No importa cuánto,
o cómo...
Sigue existiendo ese vacío...
luz, 2014.
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