
Después de una eternidad (o unos segundos) abrió los ojos.
Y entre la bruma acuosa y salobre que le empañaba la mirada, alcanzó a distinguir un tono ambarino. Una claridad tamizada de herrumbre, de polvo levantándose al abrir una puerta sellada.
Aún así, aún esa luz tan apagada, lastima al percibirla, tanto, que vuelve a cerrar con presteza los párpados y sin mucho esfuerzo vuelve a caer en la inconciencia.
Un minuto.., ¿dos..?, ¿toda una vida...?
En el éter silencioso y calmo en donde yace no hay percepciones que le indiquen lugar, ni tiempo. Tampoco los sentidos le ayudan, no hay olores, ni sonidos, ni extendiendo sus manos encuentra alguna textura..nada. Es un cuerpo hecho de materia impalpable flotando en la nada.
Lo mejor de toda esa insensibilidad era la ausencia del dolor. Creía recordar, en algún rincón apartado de su memoria, que alguna vez sintió desgarrarse sus entrañas. Que algún día, habia dejado salir tanto líquido de su cuerpo que al final perdió la noción de si era agua, lágrimas o sangre (probablemente hubo de todo) pero lo que si sabía era cuán seca había quedado; como se había convertido en una cáscara áspera y vacía, que arañaba y rasgaba al querer tocarla.
Y ahora nada, después de tanto, hasta eso se está evaporando. Lo poco que recuerda son como destellos de relámpago, un instante, un segundo, y luego regresa la plácida somnolencia en que se encuentra. Ya ni siquiera hace el intento de abrir de nuevo los ojos ¿para qué? piensa que hasta eso quedó lastimado con tantas lágrimas como derramó..tantas...
Siente que su boca se distiende, ¿una sonrisa? tal vez, ahora se siente tan confortable, tan tranquila y en paz que hasta podría sonreir. Asi que se vuelve sobre si misma, busca acomodo para estar más confortable en esa bendita burbuja que la ha apartado por fin de la tristeza, de la soledad, del dolor...
Y asi, poco a poco va escapando.., sus recuerdos acaban por desaparecer. Su cuerpo ahora es una nube ligera: sin presiones, sin necesidades ni angustias por un mañana que siempre, siempre era para ella un oscuro corredor de amargura.
Pero antes de perderse del todo, tiene un último pensamiento. Es un deseo, una petición salida de lo más hondo de su ser: ella pide con fervor que ese estado de gracia no termine, que no vuelva nunca a recordar, que no vuelva nunca al lugar de donde por fin se liberó.
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En el consultorio del ginecólogo la revisión ha terminado. La mujer cubre su vientre abultado en donde un aparato acaba de mostrarle la imagen del bebé que lleva dentro de ella.
Es un chico sano y fuerte, dice el médico, por estar cercano ya el día del alumbramiento se mueve bastante buscando posiciones más cómodas para su cuerpo que, ya en esa etapa, se encuentra muy oprimido en el útero que se ha estirado casi al máximo.
Pero la mujer está contenta. El doctor, con su mucha experiencia en mirar tantos y tantos bebés dentro de los úteros de sus madres, le ha asegurado que vio en las facciones de su retoño, el gesto inequívoco de una sonrisa.
"Es un bebé feliz -le dijo- seguramente, será un chico muy alegre y risueño"
Y la madre salió contenta, acariciando su vientre, y esperando con impaciencia el momento de recibir en sus brazos, en este mundo, a su hijo.
luz, 2010
Q hermoso escribes.. q don tan maravilloso te regalo Dios..haces q me adentre y perciba en "vivo" todo lo q relatas.. maravilloso. sencillamente espectacular...
ResponderBorrarEn este día quero dejarte un gran abrazo y mi reconocimiento por ser una mujer maravillosa, sensible..
Q Dios te siga bendiciendo,yo te recuerdo mucho... con mucho cariño, ya no hemos tenido el chance de poder charlar... pero quero este día día de la mujer.. reconocerte como una mujer excepcional, una buena amiga, una mujer dadora y conservadora de vida. te quero mucho amiga LUZ.. q siempre me llegue tu luz. te extraño mucho..
FELIZ DIA DE LA MUJER...
Poziiii... un beso!!