lunes, 22 de septiembre de 2008

POEMAS XV



Eras de luz.

Eras de luz
entonces como ahora,
eras la claridad:
el suave resplandor del alba
que lenta,
imperceptiblemente, acaba con las sombras
e inunda con aura bienhechora
la noche más oscura.

Eras de luz
el prístino fulgor de tu mirada
iluminaba el mundo;
todo era plata y oro,
destellos de diamante,
cristales deslumbrantes
por doquier que pasaras.

Eras de luz
entonces como ahora
la bendición, la vida;
la señal de que aún,
en el abismo tan negro de mis culpas,
he de seguir,
conservando un hálito de fé,
un rayo de esperanza,
cada vez que me miras
y apartas con tu luz
las penumbras de mi alma.


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No sé explicar.

Habría sido preciso buscar otro lenguaje
escrituras, sonidos, maneras especiales;
reinventar los colores, los paisajes,
negar lo conocido,
abandonar los canones;
ni asi podría explicarte.

Como es que yo respiro murmurando tu nombre,
anhelando el instante de volver a encontrarte,
recordando tus gestos, tu sonrisa,
la luz en lo profundo de tus ojos afables;
olvido toda regla, precaución, señal de alerta
sólo entiendo que te amo....ya ves, no sé explicarme.

**********


Ironía.

No te bastó el verme derrotada,
no fue suficiente el ver mi orgullo y mi soberbia
destrozadas por tu planta.

No te bastó el saberme despojada,
el tomar mi voluntad como blanda arcilla
moldeada por tu palma.

No te bastó el sentirme avasallada,
probar la fuerza de un solo gesto tuyo
para tenerme temblando, suplicando: "no te vayas"

No, no fue suficiente pues tú lo querías todo.

Querías tener mi corazón
sangrante y traspasado
por el quemante filo de una espada.

Querías verme morir y ¡oh paradoja!
me salvaste.

Cuando hasta el fondo hundiste
el alevoso acero de tu olvido,
aniquilaste, no al corazón que generoso brindó abrigo,
sino al desalmado y cruel impío
a quién neciamente admitió como inquilino.


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Luz, 2008

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