
TU
Tu me dices que este amor nuestro
(este amor mío, corriges)
Te llena de dudas, te desgarra.
Que vives todo el tiempo
Sintiendo tu alma suspendida al filo de una daga;
Que los minutos de gozo que a solas nos consumen
Se vuelven horas interminables
De reproches y lágrimas.
Tu me dices que estas manos mías
Que te tocan con la misma reverencia
Que a una cosa sagrada,
Son –pasada la euforia de pasión-
El recuerdo de hierros candentes que te dejan marcada.
Tu me dices que las dulces palabras
Que murmuro a tu oído,
Dejándote saber que eres mi luz, mi paz,
El ángel bueno que la vida me puso en el camino,
Son cantos de sirena,
Anatemas fatales que ensombrecen tus pasos,
Y son brasas ardientes que te queman.
Tu me dices –con tus ojos de niña espejeando de llanto-
Que me aleje,
Que te deje tranquila,
Que no vuelva a llamar a tu puerta con mis frases de amor
...con mis poemas.
Provocador de sueños,
Ladrón de tu inocencia,
Demonio que conjura el pecado más negro
Envuelto en el dulce licor de unos besos que enferman.
Todo eso me has llamado.
Y me dices llorando que ya fue suficiente,
Que no puedes dar más,
Que el precio de quererme es una penitencia que no quieres purgar.
Tu me dices todo eso y triunfante
Das la vuelta y te alejas
¿Y yo?
¿Qué haré yo ahora con estas manos mías?
con estas manos mías tan frías,
con estas manos mías que se extienden tan frías, tan vacías.
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ESPEJO
El reflejo desdobla la incertidumbre,
el miedo,
la tristeza
La sonrisa se mira
como la mueca amarga y desgarrada
de un enfermo que sabe perfectamente su condena.
La mano que recorre con ansia las facciones
es una garra descarnada
que no reconoce el gris pergamino
de la piel arrugada,
ni los oscuros abismos de unos ojos sin vida
que solo mantienen el pálido
reflejo rojo y ambarino
de una brasa a medias apagada.
Pero todavía hay fuerzas,
aún queda el coraje de empuñar en un gesto
todo el horror,
la impotencia,
la rabia contenida que niega un destino fatal,
inexorable.
Que quisiera esconder el dolor,
desolación, la angustia,
señales inequívocas de un cuerpo, un alma en decadencia.
Y la mueca reaparece:
carcajadas histéricas resuenan en la escena
cuando mil ojos destrozados,
mil fauces de bestia enfurecida
que rompe sus cadenas,
mil máscaras iguales multiplican su fuerza
en el burlón caleidoscopio
que a los pies,
convertido en añicos
sigue siendo -por siempre imperturbable- el mismo...,
el mismo espejo .
**********
SIRENA.
Todo cabe en el universo de tus ojos
en donde se pierden todas las preguntas:
se olvidan,
se hacen nada,
se vuelven simples retóricas
anodinas, fútiles, desgastadas.
Todo cabe en el pozo ominoso
de tus fijas pupilas dilatadas:
negros agujeros de infinita vorágine,
de afilada obsidiana,
fuerza de la naturaleza desatada.
Imposibles cantos de sirena
se escuchan a la orilla,
en el borde fatal de tu mirada.
Obnubilas la mente,
desechas de una vez y para siempre
los frenos que impone la cordura
la razón y la calma.
Todo cabe en el universo de tus ojos,
paso tras paso,
sin mirar hacia atrás voy a tu encuentro
sonriendo embelesado.
Blandamente confiado en la promesa
de inefables horas de placer,
de pura felicidad libre de culpas
me abandono.
Puesto que todo cabe,
en las hondos abismos de tu negra mirada,
me pierdo yo también,
me vuelvo nada,
una víctima más, del embrujo asesino
de tu encanto que mata.
Luz, 2008
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