
Cronopio (me) escribe "desde una lluviosa mañana de lunes" y sus palabras se deslizan y resbalan como las gotas en el vidrio de una ventana.
Pienso en esa ventana, el marco estrecho a donde dirige la vista después de enviar esas frases cuyas entrelíneas están también llenas de reminicencias, de intensos y fugaces destellos de un pasado que sigue siendo presente...aún ahora.
Un instante después, o quizá al mismo tiempo, después de leer esas palabras escritas en una especie de código, como un mensaje cifrado que algo oculta, levanto la vista hasta donde mi propia ventana refleja una cara surcada por las lágrimas. Ladeo mi rostro, es el efecto de las gotas de lluvia deslizándose por el vidrio, pienso que la carta de Cronopio trajo consigo, junto a los recuerdos, los saludos, la nostalgia, esa misma lluvia ligera, pertinaz, monótona.
Leo algo acerca del viento, de la soledad, de la necesidad de buscar salidas para seguir adelante y me acerco a la ventana. La lluvia ha formado pequeños cauces que corren siguiendo la depresión del terreno, se juntan, ensanchan su caudal y siguen adelante arrastrando tierra y piedrecillas. Pienso que esa agua irá a dar a algún lugar, y todo lo que arrastra quedará quizá muy lejos de donde fue removido; pienso en alguien que se encuentra corriente arriba, colocando una hoja de papel en el caudal, en esa hoja una palabra..., una palabra escrita en un lenguaje especial, a la manera de los antiguos iniciados, con una combinación de símbolos, una forma de ocultar lo que sólo deben conocer unos cuantos.
La hoja de papel se hundirá y se perderá..quizá..; la corriente la acercará a la orilla y se perderá entre los guijarros y la tierra...quizá..; alguien, corriente abajo, en algún momento, verá que la corriente arrastra una hoja que tiene algo escrito, lo leerá, pero no parece tener sentido, no entiende el lenguaje, no sabe que significan esos símbolos extraños, la arrugará y la arrojará a un lado...quizá..; y ese alguien sonríe, porque no ha tomado en cuenta ninguna de las posibilidades anteriores y cuando suelta su mensaje en la corriente, está convencido que llegará al lugar indicado, que lo recibirán las manos adecuadas, y que su palabra, LA palabra encontrará eco en otra persona que puede estar al otro lado del mundo, o en la siguiente puerta.
Y a su vez, otra persona, leyendo la palabra sonreirá y se acercará hasta la ventana..., mirando la lluvia caer dejará escapar un suspiro ante el cristal.., el aire caliente de su boca dejará una película brumosa en el vidrio donde usando su dedo escribirá a su vez la palabra que resulte ser la respuesta indicada a lo que Cronopio escribió en una mañana lluviosa....
luz, 2008
oye...nunca te he preguntado, estudiaste periodismo?...atrapa tu estilo!..
ResponderBorrarbesitos.