sábado, 26 de julio de 2008

LOS OLVIDADOS.


Los olvidados*, el título de una película dirigida por Luis Buñuel** en 1950. Retrata de una manera cruda y sin concesiones el modus vivendi de una clase social que no por ignorarla deja de existir.
Básicamente es un testimonio, bastante parco hay que decirlo, del desamparo y desarraigo que campea en los estratos más bajos de la mayoría de las ciudades. Barre entre otras cosas con varios mitos y leyendas del imaginario colectivo nacional, a saber: "todos los pobres son buenos", "todas las madres mexicanas son mártires y santas", "la solidaridad, honradez y honestidad son valores inamovibles de las clases populares", "Dios está del lado de los justos y por ello siempre habrá un final feliz"
Estas premisas son echadas por tierra con esta película y por ello fue duramente criticada e irónicamente "olvidada" durante algún tiempo por la crítica (aún la considerada más liberal).

Esta pequeña introducción me sirve de preámbulo para reflexionar acerca de los olvidados de estos días.
Medio siglo después de que Buñuel nos pusiera un espejo en donde ver reflejados los "pecados" que tratamos de maquillar o disfrazar -discriminación, cinismo, apatía, ignorancia, desidia, y un largo etc.,- pareciera que estamos siempre condenados a repetir la historia por no recordarla y tomar nota de ella.
¿Todos los pobres son buenos? y por definición maníquea..¿todos los ricos son malos? Pongamos un ejemplo: en una comunidad urbana (con sus tintes rurales puesto que se encuentra en la periferia del centro político) los pacíficos vecinos, alertados por "alguien" -que nunca se supo en que hechos se basó o cuales fueron sus argumentos-, se lanzan sobre tres agentes de la policía federal que actuaban encubiertos para investigar una denuncia sobre narcóticos y su distribución. A la voz de "mueran los secuestradores de niños" los molieron a golpes, los arrastraron por las calles de la colonia y, aún vivos, les prendieron fuego. Fue, lo que se llama: un linchamiento. Cámaras de tv grabaron los hechos, sin intervenir, puesto que las autoridades tampoco pudieron hacer nada para evitarlo. Saldo: un sobreviente, algunos detenidos, de los cuales, la mayoria quedó libre tiempo después. Justificación: el pueblo actúo en su derecho para ¿defenderse? de un peligro que al final del día nadie supo especificar.
El linchamiento es una práctica que se encuentra arraigada en muchas comunidades por lo que se define como "usos y costumbres", son los mismos usos y costumbres que imponen un trato de objeto (se puede comprar, vender, abusar, explotar, inclusive eliminar puesto que no tiene "valor") a un niño..o a una mujer, por citar un ejemplo.
¿Alguien siente algo parecido a un remordimiento? ¡a desecharlo! si lo dicta la mayoría...tiene que..debe de..ser lo correcto.
Por otro lado, el dueño de una fortuna, sus empresas dan trabajo a varias personas, a la postre, de ahí viven familias enteras. Parte de sus ganancias van a asociaciones y fondos de ayuda a enfermos, a instituciones de investigación, a centros de beneficencia. No son datos conocidos, sin embargo, ahí están esos donativos que -de alguna manera- ayudan a paliar grandes rezagos.
¿Todo es blanco y negro? ¿todo es bueno y malo? ¿todo se define por dos opciones antípodas?

Por concepciones radicales como esas es por la que existen "olvidados" porque cuando una fracción se dedica a elaborar un culto a la propia complacencia, al postulado de "conmigo o contra mí", al dogma de que la única verdad es la propia es cuando se "olvidan" a los seres que, no por disentir, dejan de existir. O que, más trágico, constituyen una ofensa y/o insulto con su sola existencia.
Lo más fácil en este caso es cerrar los ojos (y aquí cabe la cita de un clásico nacional) "Yo, ni los veo, ni los oigo..." aún cuando con eso, lo único que se logre es volverse un tiranuelo con aspiraciones de redentor que es, además, ciego y sordo.

Habemos muchos olvidados hoy día, no solamente el lumpen de la sociedad como lo ejemplifico Buñuel, estamos también los que disentimos de las verdades a ultranza, los que siguen las normas confiando no en el criterio de la mayoría, sino en el ¿útopico? sentido común, o en el ¿fantasioso? bien común. Olvidados son, los que sirven de bandera y estandarte para justificar crímenes y desmanes obscenos por su desvergüenza e impunidad; los que, como único ¿pecado? tienen en su contra el pensar y/o actuar diferente de la mayoría; en fin, tantos "olvidados" como "defensores" de la "igualdad" y la "libertad" y la "fraternidad" y la "patria", "ecología", "pueblos indígenas", "lenguas muertas" y tantas otras banderas más que enarbolan sin ningún empacho envolviéndose en ellas y de paso, olvidando que detrás de esas retóricas cansinas y vacías hay personas.., personas, individuos..., no "gente", ni "pueblo", adjetivos tan impersonales como demagógicos. Pero esos individuos, nosotros, los que eventualmente servimos de pretexto para estériles luchas de poder y ambición desmedida seguimos siendo los actuales olvidados de la sociedad.


Luz, 2008



* Los olvidados (1950) ficha técnica.


Una producción de: Ultramar Films

Género: Drama social

Duración: 80 min.

Sonido: Monoaural

Dirección: Luis Buñuel

Guión: Luis Buñuel y Luis Alcoriza; colaboración sin crédito: Juan Larrea

Fotografía: Gabriel Figueroa; operador de cámara: Ignacio Romero

Escenografía: Edward Fitzgerald

Edición: Carlos Savage y Luis Buñuel (sin crédito)

Música: Rodolfo Halffter, sobre temas originales de Gustavo Pittaluga

Reparto: Stella Inda
Miguel Inclán
Alfonso Mejía
Roberto Cobo
Alma Delia Fuentes
Francisco Jambrina
Jesús García Navarro
Efraín Arauz
Jorge Pérez
Javier Amézcua
Mario Ramírez
Juan Villegas
Héctor López Portillo
Ángel Merino

** Luis Buñuel, Calanda, provincia de Teruel, Aragón, España (1900-1983)
Nombre completo: Luis Buñuel Portolés

Diversas biografías y estudios sobre la obra de Luis Buñuel tienden a concentrarse en su espléndida etapa final -los filmes franceses producidos por Serge Silberman- y en sus primeros años de militancia surrealista, menospreciando la etapa mexicana de su filmografía. Este período de la obra de Luis Buñuel contiene, al menos, tres obras maestras y casi una decena de filmes más que importantes. También ha sido común afirmar que Buñuel no tuvo muchas oportunidades de hacer un "mejor cine" en países con más recursos económicos, pero es interesante señalar que durante su estancia en México realizó al menos cinco coproducciones con Francia, España y los Estados Unidos, además de un filme producido totalmente en Francia.

Quizás el detalle más significativo alrededor de estas apreciaciones radique en la decisión tomada por Buñuel de nacionalizarse mexicano en 1949. A pesar de que en sus años más gloriosos tuvo diversas oportunidades de trasladarse a vivir en otros sitios, Buñuel continuó siendo fiel a su modesta casa de la colonia del Valle de la Ciudad de México, en la que vivió hasta los 83 años.

Tomado de Directores/Luis Buñuel/ Los olvidados, en la siguiente dirección:

http://cinemexicano.mty.itesm.mx/front.html

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