martes, 25 de marzo de 2014

REENCUENTROS







Dicen que el amor a primera vista no existe.
Algunos piensan que sí. Entre ellos, hay quién sostiene que cuando te enamoras de alguien a primera vista,
es porque en realidad lo reconoces de otro tiempo, o de otra vida, cuando estuvieron juntos.
Soy de estas últimas, no solamente en la cuestión de las parejas, creo firmemente en que hay conexiones de sentimientos que sobreviven al tiempo, a los lugares e inclusive a las vidas. 
A veces me he preguntado porque hay personas que de primera vista y sin haberlas tratado apenas, te inspiran tanta confianza, sin exagerar, las sientes inmediatamente como parte de tu familia y percibes entre ellas y tú, un lazo de afecto que no tiene una explicación racional.
Del mismo modo, hay personas por las que, sin saber a ciencia cierta porque, sientes una especie de animadversión. Se puede explicar tal vez, por un cierto y erróneo prejuicio, por tal o cual circunstancia. Pero no, de tal forma se extiende entre ambas personas, esa invisible barrera que impide un acercamiento más franco, o la intuición te dice que no puedes -ni debes- confiar o intimar con esas personas.

Con el paso del tiempo, me ha quedado claro (hablo por mí), que las conexiones de los espíritus prevalecen sobre las vidas terrenales que podamos vivir. Que los que hoy sentimos como amigos del alma, han sido, en otro tiempo, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros hijos.., y que cuando miramos a alguien y al momento sentimos que el amor toca a nuestra puerta, es quizá porque, efectivamente, estamos de nuevo ante el amor que le pertenece a nuestra alma y al cual pertenecemos nosotros.

Cuando te ví, aquella primera vez, por un medio tan precario, por unos pocos minutos, por una única vez, supe que no eras cualquier persona. Todo lo que ya había imaginado, se reveló en una forma física que para mí fue la indicada, eras tú entonces, y lo sigues siendo ahora, el paso del tiempo, la mayor convivencia que fuimos teniendo, reafirmo aquel primer pensamiento de saber que eramos conocidos de mucho antes; que habíamos ya compartido una vida tal vez, un destino.
Me dolió entonces, y me sigue doliendo la separación, pero ahora, con el paso del tiempo, mis reflexiones se hacen un poco más serenas, un poco más profundas, y entonces agradezco el haber tenido la ocasión de reencontrarte; en esta vida, en este tiempo, en esta distancia que nos separa y no nos dejó reunirnos otra vez, pero sé que existes. Hoy con ese nombre, con esa patria tan lejana de la mía, con otras costumbres..., pero sigues siendo tú. Tu corazón permanece y es a semejanza del mío, tú también me reconociste, me buscaste y compartiste conmigo ese sentimiento de hace tanto tiempo.

No, no existe el amor a primera vista. Existe el amor sin tiempo, sin distancias y sin fin. Ese tipo de amor que nosotros tenemos. Ese amor que sobrevivirá para cuando volvamos a reencontrarnos. Y yo espero que entonces, estemos mejor preparados, más alertas, que seamos dignos de este sentimiento tan grande que nos tocó y seguramente entonces, podremos estar completamente unidos...otra vez.




luz, 2014



No hay comentarios.:

Publicar un comentario