Y bien, según los agoreros del desastre, este año termina una cuenta de tiempo de esos hombres industriosos, pacientes y metódicos que fueron los mayas. Según esto, por ahí de Diciembre (entre el 21 y el 23) el mundo tal como lo conocemos acabará.
Desde ya espero ansiosamente esas fechas: mi herida no cierra, sigue siendo un abceso de amargura y dolor que me carcome y sangra a la menor provocación. De la manera que sea, quiero que acabe...
luz, 2012
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