Abro mis brazos y veo corredores azules de melancolía
surcos profundos de tristeza
caminos polvorientos que se cubren con el talco
fínisimo de la molicie de tantos y tantos
que antes que yo sucumbieron.
¿No tiene fin esta tristeza?
¿No hay reposo para el golpear constante del dolor?
abro mis brazos para esperarte
pero es inútil;
este cuerpo mío no tiene consistencia
ni peso, ni color...
cenizas impalpables.., sólo eso
es lo que soy...
luz, 2011

Querida y añorada Luz, después de mucho tiempo vengo a leerte y me complace ver que sigue aquí tu arte hecho palabras, melancólicas a veces, pero siempre bellas!
ResponderBorrarTe dejo un gran abrazo, sabes que te quiero y pienso siempre.