lunes, 11 de octubre de 2010

DESOLACION


Originalmente escrito después de mirar las escenas de la destrucción en Haití por un huracán.



¿Llorar un mar de lágrimas sería suficiente,

para lavar todo el dolor y la miseria del que sufre?

Elaborar discursos,
hacer una canción,
sonata,
réquiem..

Toda una sinfonía...

Clamar a Dios,
maldecir, abjurar, buscar culpables...

¿Qué habría que hacer?

Y yo sólo veo un par de ojos secos,
desmesuradamente abiertos,
atónitos..

Ojos que no tienen más llanto que ofrecer,
bocas que no tienen más plegarias ni blasfemias que articular,
manos que ya no se extienden,
ni para suplicar,
ni para amenazar.

Cuerpos que están ahí,
inmóviles,
vacíos,
muertos en vida, más aún que los cadáveres que les rodean.

El miedo, el dolor, la desesperanza...

¿Cuánto habría que llorar...?


luz, 2010

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