
Una desición: la elección entre dos o más opciones que hay que tomar para poder proseguir una tarea, un camino, una empresa.
Imagino que voy en una vereda recta, sin desviaciones ni caminos aledaños, aún asi, habría que tomar en algún momento la desición de parar, o de ir más despacio.., o más de prisa; detenerse un momento o continuar. Aún con una ruta trazada surgen imponderables, incidentes o situaciones inesperadas, fortuitas, que te forzan a decidir sobre la marcha. A veces, inclusive se tiene que postergar el fin último, para poder sortear el obstáculo y, en infinidad de ocasiones, ese obstáculo llega a convertirse en el fin de la jornada, y el objetivo final acaba abandonado para siempre; y todo por una desición hacia uno u otro lado.
En un instante puede cambiar todo, a veces, es entretenido en ratos de ocio el regresar en la memoria por el sendero que nos trajo hasta el instante y el lugar en que nos encontramos y nos podemos dar cuenta de los pequeños incidentes, de los detalles, nimios o imperceptibles en su momento, que torcieron nuestra ruta hasta irnos guiando a un punto más o menos alejado de los que en un principio podíamos haber planeado, o deseado. Ahí pronunciamos esa partícula condicional que nos remonta a todo un universo imaginario, paralelo al que vivimos, sólo con hacernos la pregunta-reflexión: "¿Y si...?"
¿Y si en lugar de haber dicho sí, hubiera dicho no..? ¿Y si en lugar de permanecer callada hubiera hablado? o su contrario...¿si me hubiera callado en aquel momento, en lugar de decir lo que pensaba..?
Cuántos escenarios tan distintos nos imaginamos al pensar en la opción u opciones diferentes a la que tomamos en aquel instante; cuántas situaciones más felices, más afortunadas, más provechosas; cuántos sinsabores, cuántas lágrimas ahorradas -pensamos-, pero esto también es un engaño.
La realidad es que no sabemos tampoco, que otros acontecimientos pudieron desencadenarse con una desición diferente a la tomada. No podemos imaginar siquiera, que situaciones se desprenderían de una suposición, de una especulación.
Ni siquiera podemos apostar por nuestra propia conducta, por nuestros propios alcances o motivaciones, mucho menos por el universo a nuestro alrededor que también obedece a reglas inherentes e independientes de nuestra competencia.
No hay manera de saber entonces, si una desición diferente, nos habría puesto en un lugar mejor, o en una situación más venturosa. Todo se circunscribe a un mero cálculo optimista, un "tal vez.." que tiene más características de auto de fé que de pragmática.
Pero esto mismo nos da un rayo de luz, nos puede ayudar a recuperar el optimismo o la entereza cuando nos vemos vencidos por acontecimientos que no pueden ser responsabilidad más que cada quién y sus personales desiciones.
Cuando nuestro espíritu se encuentra abatido, aniquilado por el peso de una desición que nos lastima, que nos duele, o de la que recibimos el resultado en horas de angustia, de insatisfacción o de fracaso y no podemos más que decir: "esto fue mi desición.."
Pues si, es nuestra desición, la libertad soberana que tenemos de optar por una u otra opción; la oportunidad de poner en práctica nuestra capacidad de raciocinio, de analísis, y también nuestra carga de emociones, de sentimientos, de impulsos que no pueden llamarse totalmente racionales, pero que no por ello dejan de ser parte nuestra -y muy determinante-. Todo lo que nos define como seres humanos, y que nos da identidad.., y valor.
Son nuestras desiciones, correctas o no, pero son nuestras. Es lo que hacemos con lo que tenemos a la mano, con las herramientas con las que contamos, con nuestro poco o mucho bagaje de aprendizaje y vivencia, y son las que al final, pasarán también a formar parte de ese cargamento que algunos llaman experiencia.
Todos los días, en cada momento del día tomamos desiciones, grandes o pequeñas, algunas que pasan inadvertidas ( y pueden ser fundamentales) y otras que nos parecen desiciones de vida y que al final pueden resultar irrelevantes.
Hoy he tomado una desición más, no sé en realidad a donde me llevará el paso que he dado en otra dirección, y no puedo evitar la aprensión en mi corazón por lo que dejo atrás. Pero hoy sé que, sea lo correcto o no, me siento satisfecha por tener la libertad y la voluntad para decidir por mí misma, y sé también que, pase lo que pase, sabré siempre que tuve la opción de decidir..y así lo hice.
luz, 2010
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